Contradicciones Estoicas en el punto de Mira [DIA 32]

Fruto de conversaciones online con respecto a la perspectiva aportada por Bertrand Rusell sobre numerosas filosofías; más concretamente sobre el Estoicismo que aquí nos atañe, hoy me he propuesto a re-visitar muchos de los temas tratados en el último mes y ver si es posible darles un enfoque, intentando salvar algunas de las contradicciones estoicas que este filósofo moderno propone.

La cita Estoica del día

¡Cuantos placeres han gozado los malvados, los prostituidos, los parricidas, los tiranos!.- Marco Aurelio, Meditaciones, Libro VI-34

Ya sabiendo la baja importancia del placer en el Estoicismo, algo totalmente secundario, un preferido indiferente si cabe, y en muchas ocasiones algo que quizá merezca la pena dejar a un lado para trabajar la Templanza. Aquí Marco Aurelio, nos invita a pensar, como es posible que algo como es el placer, que gozan aquellos en los que él no quiere verse reflejado; pudiera ser motivo de felicidad; en cambio, la Virtud, la verdadera «fuente» de «felicidad» (eupathia), no debería serlo, cuando es justamente algo que nos diferencia realmente de todas esas categorias, «los tiranos y malvados», los «parricidas», los que vendieron su moral (no tengo muy claro si prostituidos se refiere a nivel sexual, o en un mayor significado de la palabra, como la venta de nuestros valores morales)

Experiencias y Meditaciones del día: ¿Es posible salvar alguna de las contradicciones Estoicas?

Como comentaba al principio, en el libro Historia de la Filosofía Occidental, Bertrand Russell propone una serie de elementos acerca de diferentes filosofías, principalmente criticando diversos aspectos, y en el capítulo XXVIII habla explícitamente del Estoicismo en todo su esplendor, desde los orígenes de la filosofía y lo relativo a Zenón y los suyos, hasta justo el final con Marco Aurelio. Repasa prácticamente a todos los Estoicos y en gran medida propone una crítica para cada uno de ellos y sus propuestas idealistas. Y tacha toda la hipotesis Física de disparatada como es evidente.

Pero llegando al final, Bertrand, pretende hacer una especie de conclusión, planteando dos serias contradicciones estoicas que cualquier persona iniciada al Estoicismo se encontraría de frente. Hay que decir que pese a la brillantez intelectual de Bertrand, y a haber sido merecedor de un premio Nobel, por su extensivo trabajo; realmente demuestra que nunca entró en profundidad a estudiar y descubrir todas las vicisitudes de las filosofías que analiza en este libro. Podría decirse que es buen conocedor de todo en general, pero no experto o maestro conocedor de una filosofía en particular, y sobre todo, un gran literario, bajo mi punto de vista, excesivamente elocuente, justamente el rasgo que menos valoro de este autor.

Sin entrar en más detalles sobre el mismo, y el contenido del capítulo, voy a ir directamente a comentar acerca de estas dos contradicciones estoicas

El determinismo y la voluntad de ejercer la Virtud

Dice así:

La contradicción entre el libre albedrío y el determinismo es una de las que corren a través de la filosofía desde los tiempos primitivos hasta nuestros días, tomando diferentes formas en los diferentes tiempos. En el presente es la forma estoica la que nos ocupa

No hace falta leer medio Enquiridion de Epicteto para darse cuenta que en este aspecto algo no encaja. Formula las preguntas unidireccionalmente y el mismo se da sus propias respuestas:

Creo que si pudiéramos someter un estoico a interrogatorio socrático, defendería su concepto más o menos como sigue: el Universo es un solo Ser animado con un alma que puede llamarse Dios o Razón. Como conjunto este Ser es libre. Dios decidió, desde el principio, que Él actuaría de acuerdo con las leyes generales fijadas, pero escogiendo las que produzcan los mejores resultados. A veces, en casos particulares, los resultados no son deseables del todo, pero este inconveniente es un mérito permanente, como en los códigos de la ley humana, en beneficio de la estabilidad legislativa. Un ser humano es en parte fuego, en parte baja arcilla; en cuanto fuego (al menos cuando es de la mejor calidad) es parte de Dios. Cuando la parte divina de un hombre ejercita la voluntad virtuosamente, esta voluntad es parte de la de Dios que es libre; por eso en estas circunstancias la voluntad humana también es libre.

Es interesante porque el mismo da la respuesta más acertada, pero luego la refuta más adelante, indicando que existen medios para anular la voluntad y por tanto todo esto sería contradictorio. Pero se olvidó de que en el caso que la persona no tenga consciencia, entonces no se considera a efectos, ni virtuoso ni no virtuoso, dado que ni siquiera el propio cerebro al 100% esta bajo nuestro control; solo la parte racional que al ser abnegada deja de serlo. Quiero recordar una cita de Seneca que dice así:

Esta vida, como sabes, no ha de ser retenida siempre, pues lo bueno no es vivir, sino vivir bien. Por eso el sabio vivirá tanto como deberá, no tanto como podrá; él verá dónde ha de vivir, con quiénes, cómo y qué ha de hacer. Él piensa a toda hora cuál sea la vida, no cuánta; si se le presentan muchas molestias y estorbos que perturben su tranquilidad, se licencia a sí mismo. Y no hace esto en la última necesidad, sino que tan pronto como empieza a serle suspecta la fortuna, reflexiona con toda diligencia si ha de acabar de una vez. Juzga que ninguna importancia tiene para él, si ha de cansarse o ha de esperar su propio fin, si ha de ser más temprano o más tarde; y no siente ningún temor como de una gran pérdida. Nadie puede perder mucho en aquello que se escurre gota a gota. Morir más tarde o más pronto no tiene importancia; lo que importa es morir bien o mal…la vida no ha de comprarse a cualquier precio…. – Seneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro VIII-70

Aunque en este caso, hace mayor referencia a la muerte, también deja en evidencia el aspecto que antes que vivir sin Virtud (p.e. en la demencia), prefiere morir. A efectos, es lo mismo: Una vez la consciencia se ciega el Estoico no es que deje de ser Estoico, sino que deja de ser razonable, con lo cual da exactamente igual a efectos ilustrativos la tendencia o la acción que esto le aboque.

La dicotomía del control mal entendida

Vengo ahora a la segunda contradicción: los estoicos, mientras predican la benevolencia, juzgan en teoría que ningún hombre puede hacer bien o perjudicar a otro, puesto que sólo la voluntad virtuosa es buena y la voluntad virtuosa es independiente de las causas externas.

Aquí se evidencia claramente que por la parte de B. Russell, no entendió bien en que consistía la dicotomía del control. Y mucho menos la Oikeiosis. Como comentaba justamente Marco Aurelio en la cita del día de hoy, al ejercer la Virtud, si se es bueno, se es bueno con uno mismo. No se es tirano, ni podría hacerse uno parricida (o al menos faltando a la Virtud), así como «prostituto» de nuestra moral. En definitiva uno no puede ser malvado al ejercer la Virtud. El opuesto de malvado, es benevolente. Y efectivamente en este caso al ejercer la Virtud se es benevolente. Pero el hecho de ser benevolente no implica que las acciones puedan o no perjudicar a otro. Porque no tenemos ningún control sobre el resultado. Solo sobre la dirección de nuestras acciones. Acciones benevolentes que pueden derivar en un perjuicio. ¿Que tiene de contradictorio esto?

Me hubiera gustado discutir esto con el Sr. Russell en persona, pero creo que por el texto, hace amplio acopio de elocuencia, que no lleva a ninguna parte. Dice así:

Esta contradicción es más patente que la otra y más peculiar de los estoicos

Y trata de justificarlo con el hecho de que los Estoicos plantearon un sistema de diferentes éticas; una para ellos mismos y otra para las castas inferiores sin ley. Sinceramente, es una demostración de ignorancia ante el Estoicismo y creo que en este punto se esta confundiendo en gran medida con los peripatéticos, que si tenían dos éticas diferentes, una para las castas inferiores, para los trabajadores que no tenían tiempo para filosofear, y otro para los filósofos. Justamente esto es uno de los puntos de la filosofía de Aristoteles y sus discipulos que detecté menos armoniosa desde el momento que empece a indagar sobre ella. Pero esto no pasa en el Estoicismo. O al menos hasta donde yo tengo constancia. Si existe un texto que diga lo contrario, ruego puedan comentármelo para tratarlo con mayor detalle.

Conclusiones

Aunque es totalmente cierto, que estas dos contradicciones son las que le vienen a la mente a la mayoría al iniciarse al Estoicismo, una vez entramos un poco más allá de las puertas, empezamos a darnos cuenta que no son precisamente las contradicciones estoicas más duras que posee esta filosofía, de hecho, ni siquiera son contradicciones estoicas. Solo son una falta de compresión de iniciado.

En cambio creo que sí podríamos considerar contradicciones estoicas algunas como:

  • La justicia, ¿como se aplica? Su aplicación es contradictoria con la Virtud. De hecho la justicia tal y como se percibe en la Ética Nicomáquea, parece ser que no tiene nada que ver con la Estoica.
  • La conflagración Universal: Es como un renacimiento en un bucle constante, y cierto sentido implicaría una función temporal, dado que «hubo» ya una conflagración univeral, y «habrá» otra. Planteamiento relativista contradictorio

Y algunas otras contradicciones estoicas, que no recuerdo ahora, tendría que ir tirando de los mensajes que publique en los últimos días. El estoicismo, no es un camino de rosas, donde todo tiene sentido y fácil de digerir desde el minuto 0. Pero hacer severas declaraciones en un libro, por parte de un premio Nobel, creo que como dije, solo suponen un gesto de elocuencia y retórica, que cualquier estoico desaprobaría.

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