Epicteto contra la Lógica y contra los Indiferentes

Todo empieza con el fragmento 13.1 del Enquiridión de Arriano/Epicteto:

“Es preciso que quien se cuida de lo uno, se olvide lo otro”.

Mi interpretación: “Es preciso que quien se cuida de la virtud se olvide de los indiferentes”. Sigue así:

“Sabiendo que no es fácil conservar la Virtud (tu instituto) conforme con la naturaleza (porque no es fácil, ya todo los sabemos, de hecho, es extremadamente difícil), ¿cómo pretendes, sacar un pedacito de tu tiempo, para cuidarte de los preferidos o rechazados?”

Leer más

Oikeion y Oikeiosis: ¿Concepto no necesariamente Estoico?

Ya hace mucho tiempo, escribí sobre el concepto de Oikeiosis con mucha convicción, pero más de un año después, cada vez me surgen cada vez más serias dudas acerca de la supuesta naturaleza social que predicaron los Estoicos. Pese a que es algo que claramente se expresa, especialmente a través de los textos de Marco Aurelio, no tengo nada claro cuales son los fundamentos de sus raíces específicamente con relación a la filosofía, leyendo los textos atrás sus autores. El termino quizá más relevante cuando hablamos de “naturaleza social”, es la llamada “Oikeiosis”, que suele ser traducida como “apropiación” en todos los textos. Curiosamente, leyendo fragmentos, se hacía mención a este concepto de Apropiación en dos fragmentos destacables, pero no desde la perspectiva de “Oikeiosis” sino la perspectiva de “Oikeion”, que no es lo mismo pero se traduce indistintamente así, y da lugar a confusión.

Leer más

Seneca. Epistolas Morales Lucilio. Libro 2. XVI-XVII [DIA 145]

Sé, querido Lucilio, que estás convencido de que no es posible vivir felizmente, ni siquiera de manera tolerable, sin el estudio de la sabiduría; que la sabiduría perfecta hace dichosa la vida, y que hasta se dulcifica mucho en cuanto se empieza este estudio. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.16.1

Leer más

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIV-XV [DIA 144]

Obremos, pues, como sabiendo que no debemos vivir para el cuerpo, pero que no podemos vivir sin él. Cuando se le ama demasiado, nos agita el temor, nos agobian los cuidados y estamos expuestos a mil disgustos. El que adora a su cuerpo, no aprecia lo honesto como debe. Convengo en que se le ha de cuidar, pero a condición de abandonarle al fuego, cuando así lo pidan la razón, la dignidad y la fe. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.14.2

Leer más

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIII [DIA 143]

El atleta que no ha sido vencido todavía no puede llevar grandes bríos al combate; estos bríos solamente son propios de aquel que ha derramado su sangre y a quien han roto los dientes; que arrojado al suelo, ha sostenido a su enemigo sobre su cuerpo, y que sin desfallecer se levantó más valeroso que antes y volvió a la lucha lleno de esperanza. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.13.2

Leer más

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. XII [DIA 142]

La edad avanzada, pero que aun no es decrépita, es muy agradable, y hasta creo que el que ha llegado a la extremidad tiene sus placeres, o al menos le sirve de placer el no necesitarlos ya. ¡Cuan dulce es verse librado de los movimientos impetuosos! «Desagradable es, dirás, tener siempre la muerte delante de los ojos;» pero los jóvenes deben tenerla tan presente como los ancianos, porque no se nos llama por turno, y además nadie es tan viejo que no pueda esperar vivir un día más. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.12.5-6

Leer más

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. X-XI [DIA 141]

Dícese que Crates, que era discípulo de Estilpón, de quien acabo de hablar, habiendo encontrado un joven que paseaba aisladamente, le preguntó qué hacía tan solo. «Hablo conmigo mismo,» le contestó; a lo que replicó Crates: «Cuida mucho de no encontrarte en mala compañía.». – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.10.1

Leer más

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. VIII-IX [DIA 140]

Enseño a los demás el camino recto, que he conocido demasiado tarde y después de haberme fatigado errando de un lado para otro. Clamo a voces: «Evitad todo lo que agrada al vulgo, todo lo que concede la casualidad, y considerad sospechosos todos los dones de la fortuna. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.8.3

Leer más

Motivación de los Indiferentes y de la Virtud [DIA 139]

No hagas cosa alguna de mala gana, ni hagas tus cosas sin respecto al bien común; nada harás sin examinarlo de antemano, ni lo harás arrastrado de alguna pasión. No busques un adorno afectado de palabras para explicar tus pensamientos; no seas amigo de hablar demasiado, ni hombre de muchos negocios. Antes bien, procura que ese tu dios o tu espíritu sea el conductor y guía de un varón grave, de un anciano, de un ciudadano amante del pueblo, de un romano, de un príncipe tan resuelto como el que más a partirse de esta vida sobre la marcha al mismo punto que oyere la señal de la retirada. Nunca necesites de juramento ni de testigo alguno para ser creído. A más dé esto mantén un semblante placentero, indicio de un ánimo que no necesita de que otros le procuren su tranquilidad interior; es menester, pues, que te mantengas sobre ti, no necesitando otro apoyo. – Marco Aurelio, Meditaciones, Libro III.5

Leer más

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. VI-VII [DIA 138]

Si se me ofreciese la sabiduría a condición de tenerla oculta y no comunicarla a nadie, la rechazaría. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.6.4

Empiezo esta Epístola con un fragmento que podría no tener relación alguna con la temática de la misma, pero que si surte efecto como un epílogo. En este sentido, y de manera muy semejante a como vimos unos días atrás, con una epístola parecida, relativa a la confianza con los amigos, para Séneca queda patente que su relación es claramente diferente al resto de los Estoicos, y en gran medida lo establece casi como un bien. Cuando revisábamos todas la Disertaciones con Arriano de Epicteto, se pudo observar como de manera diferente, Epicteto advertía, que aunque esté bien estar rodeado de buena compañía (y en Marco Aurelio también se ve esto), y que de hecho, debemos confiar en la misma; no debemos asumir ni priorizar nunca esto por encima de la Virtud: Por el contrario, en este pasaje veremos que Séneca casi dice exactamente lo contrario (aunque evidentemente esto esta abierto a interpretación, y seguramente otra persona que lo leyese sacaría una conclusión totalmente opuesta). En unas Epístolas, más adelante, Séneca matizará esto un poco, aunque seguirá dándole ese cariz especial, que ningún otro estoico hace de manera semejante.

Leer más