Caso Practico de Estoicismo Parte 3 [DIA 121]

Iniciando el último caso práctico de la serie que vengo comentando en los últimos días, hoy voy a tratar un tema que me resulta muy interesante desde la perspectiva del Estoicismo, dado que integra una cuestión que ya vengo introduciendo y he estado dando prioridad desde unas semanas atrás: La relación de la Virtud de los roles en la vida

Cita Estoica del Día

No te aficiones más que a lo que te acontezca y lo que forme la trama de la vida. Pues ¿qué otra cosa podrá serte más oportuna? – Marco Aurelio, Meditaciones, Libro VIII.57

Esta cita, es la más perfecta que he podido encontrar (casi de casualidad) para resumir la meditación del caso práctico de hoy. En gran medida resume el planteamiento de indiferencia que Aristón de Quíos propone ante la teoría estoica de los indiferentes.

La cita viene a decir: “¿Que otra cosa ha de ser más preferida, que aquella que forma parte de la trama de tu vida?“. O con otras palabras: Prefiere lo que se te presenta, no lo que tu deseas en base a tus preferencias. Porque sino, se establece la extraña contradicción de que los preferidos son en gran medida deseos del alma (y hay que recordar que el objetivo del Estoicismo es eliminar los deseos por completo por ser una forma de Vicio).

Meditación del Día: Resolviendo el tercer caso práctico de estoicismo

Como comentaba en la introducción a continuación se presenta el tercer y último caso práctico que me propusieron desde la Escula de Filósofos Estoicos, el cual trata de una cuestión relativa al Rol de la paternidad esencialmente. Todo el caso práctico gira entorno a un padre que debe hacer frente a diversas situaciones alrededor de sus hijos, y pensar sobre como resolverlas y/o enfrentarlas.

Voy a tratar de ser imparcial en las resoluciones de los conflictos en si, porque bajo mi punto de vista mi opinión personal es muy irrelevante en este aspecto (dado que no considero que solo exista una solución única para cada propuesta desde el punto de vista Exhortativo), en cambio, si voy a hacer hincapié, desde el punto de vista de la Razón o la Virtud, entendido desde el correcto asentimiento.

Fase 1 del Caso Práctico: Maniobras básicas del día a día.

Joaquín tiene un hijo adolescente, Tomás, y dos niñas mellizas de 8 años llamadas Isabel y María. Por circunstancias de la vida, tiene que ocuparse eventualmente de la familia al completo. Por la mañana temprano, a la hora de preparar a los niños para el colegio, aparece María con una circular del colegio explicando que a partir del día de hoy, se ha instaurado una nueva propuesta para alegrar los almuerzos de los Viernes a los niños, pidiendo Pizza para comer. Pero Joaquín sabe que la economía familiar no pasa por los mejores momentos en la actualidad, y ese gasto inapropiado podria ahorrarlo si la niña viniera a casa a comer, y él mismo le prepararía una pizza casera.

El caso práctico empieza con una situación relativamente cotidiana, pero al mismo tiempo compleja. Está claro que las circunstancias invitan a pensar que en la situación que se encuentra Joaquín, no tiene mucho margen de acción: No debe permitir que por una situación económica banal, sus hijas queden excluidas en primera instancia de esta actividad sin haber tenido de tratarla previamente. Dado que la situación se presenta de pronto toca pasar por el aro y acceder. A partir de ahí la solución puede pasar por consultar al colegio la posibilidad de llevar su propia Pizza en una tartera para futuros Viernes, y tomar esto como una oportunidad para introducir a las niñas en el hecho de que las cosas no deben ser forzosamente siempre de una manera determinada.

Una de las cuestiones que se baraja mucho en el estoicismo, es que el camino Estoico no solo pasa por mejorar nosotros mismos en el camino hacia la Virtud; sino instruir a los que nos rodean, cuando nos surge la posibilidad, con las herramientas que disponemos. En cierto grado, es responsabilidad del estoico que las personas de alrededor tengan al menos constancia del buen proceder. El resultado de dicho proceder siempre está totalmente fuera de nuestro control, pero es importante también tener paciencia. ¿Que menos que no solo cumplir el rol paternal sino también el rol de maestro con nuestra propia familia, quizá incluso algo implícito en lo que el rol paternal simboliza?

Fase 2 del Caso Práctico: Gestionando las noticias poco “preferidas”

Leyendo el correo, Joaquín recibe una notificación del colegio indicándole que sus hijos no han recibido plaza para el siguiente año. Se siente molesto porque no le han salido las cosas como él deseaba.

En esta parte del caso práctico, se da una circunstancia con una probabilidad alta que perturbe a toda la familia. En primer lugar, a Joaquín, pero también posiblemente a sus hijos. De nuevo esto es una oportunidad para analizar los juicios ante un asentimiento incorrecto que posiblemente se estaba haciendo: “Que mis hijos entren en este colegio es bueno, y que sean rechazados es malo”. “El colegio es el mejor del lugar, y que entren en otro colegio peor es algo malo”.

Joaquín debe ser consciente de un dilema ¿Cuanto valor moral tiene la calidad del colegio al que van mis hijos? He aquí el gran dilema de los preferidos. No tiene valor moral pero si posicionamiento preferido. Pero es en esta circunstancia, cuando de pronto un preferido se convierte en un deseado y un deseado se convierte en el Vicio.

Al margen de que Joaquín pueda intentar tomar cartas en el asunto, hablar con el colegio y ver que posibilidades tiene de conseguir que sus hijos sigan estudiando ahí; si la posibilidad es nula porque así requieren las circunstancias, entonces de alguna manera, el cambio de colegio debe pasar a ser lo preferido. Esta es la propuesta de Aristón de Quíos, en resumen: Podemos elegir la circunstancia siempre que la circunstancia nos de la elección, en otro caso tenemos que elegir lo que se presenta sin introducir valor moral en ninguno de los dos casos. Porque de lo contrario, acabaría generando un vicio en Joaquín dicho deseo y posiblemente en sus hijos, con los cuales también ha de tratar el asunto (lo mismo no es problema para ellos, pero igualmente ha de cerciorarse como otra oportunidad para tratar esta adversidad).

Muchas veces hablamos de “la adversidad” en el estoicismo. ¿Que es la adversidad realmente? ¿Enfrentarse a no poder disponer de nuestros preferidos, y a tener que lidiar con nuestros rechazados? Evidentemente esto se da, fruto de un incorrecto asentimiento, habiéndonos inducido a pensar que “tener este preferido es bueno y no tenerlo es malo”.

Según la disciplina peripatética el razonamiento sería:

“Tener una buena educación es algo bueno, tener una educación paupérrima y posiblemente acabar siendo mediocre o falto de sabiduría, es algo malo”. Por ende, aplicando un lógica formal si la situación así lo requiriese la respuesta sería:

  • Tener una educación paupérrima es malo
  • He accedido circunstancialmente a una educación paupérrima
  • Por tanto, estoy en una circunstancia mala.

Dentro del cariz elitista que profesaba el Peripatetismo, esto cobraba sentido. Pero no se aplica igual en el estoicismo. Para un estoico, ambas situaciones son completamente indiferentes. Y el juicio en si, es un incorrecto asentimiento. Lo correcto sería analizar las circunstancias tal como se dan sin juicio: “He accedido a una educación paupérrima, y esto no es ni bueno ni malo, porque tener una educación paupérrima no es ni bueno ni malo de por si”. Esta es la importancia de la Lógica, y la necesidad de continuamente aplicarla en el pensamiento, para adecuarlo a esta línea de razonamiento.

Los estoicos originales hubiera planteado una lógica muy compleja pero que podría ofrecer una lógica adecuada, si hacemos algunos malabares:

  • Tener una educación paupérrima no es malo ni bueno Y no es preferido
  • He accedido circunstancialmente a una educación paupérrima
  • Por tanto, he de enfrentarme a la adversidad de encontrarme en una situación no preferida, Y en si, esto no es algo ni malo ni bueno.

Los preferidos crean un axioma paralelo al valor moral. Algunos consideran que son un valor de segundo orden, donde la prioridad siempre esta ante la Virtud y luego ante los Indiferentes. Esto tiene sentido si hablamos desde una perspectiva de aplicar las Virtudes Cardinales. Pero no el sentido de la Razón.

Por ejemplo, supongamos que somos el director del colegio y podemos incluso decidir si nuestros hijos entran en nuestro colegio, la Virtud se desenvolvería así frente al indiferente

  • Prefiero que mis hijos entren en este colegio porque aparte de que trabajo aquí, recibirán una buena educación
  • Es más justo que los niños que viven cerca del colegio tengan preferencia para entrar, y hay tantos niños que ya no hay cupo de plazas para que entren mis hijos
  • Como la justicia prevalece sobre el preferido, yo como un Director estoico, tengo que denegar Virtuosamente el acceso a mis hijos

Lo curioso aquí, es que la Justicia parte de una Ética Hipotética que plantea que el hecho de que los niños que viven cerca del colegio tienen preferencia. ¿Y porque no, los niños con mejor curriculum académico? ¿O los niños con ingresos familiares inferiores? Hay que elegir un criterio, y se ha elegido en este caso la distancia, pero esto es un criterio Positivo. No es un criterio Natural. Y recordemos, la Virtud es vivir de acorde con la Naturaleza. Por tanto, ¿que de natural tiene el hecho de elegir virtuosamente que un chico tenga preferencia por vivir más cerca? He aquí la extrema contradicción de las Virtudes Cardinales.

Pero visto desde la perspectiva del a Razón, aquí pasamos a analizar desde el correcto asentimiento:

  • Si mis hijos no entran en este colegio, ¿esto me va a resultar un agravio?
  • Si
  • ¿Esto puede resultar oportunidad al cambiar de colegio, para progresar en limpiar mi razón de juicios, dadas las normas establecidas por la comunidad?

Entonces en este caso, si de acorde a las circunstancias, esto me va a permitir (a mi, y a los niños, que nunca está de más aprovechar cualquier oportunidad), practicar las disciplinas estoicas, bienvenidas sean: Esto es la Virtud de la Razón.

Además aquí también entra en juego, la disciplina del Deseo. Ese entrenamiento en Visualización Negativa que posiblemente hayamos estado haciendo con anterioridad, por si se presentaba esta situación. Ese entrenamiento en Renuncia Voluntaria (no se muy bien, como trabajar la renuncia voluntaria en cuanto a la educación se refiere, pero muchas veces se entiende que la renuncia voluntaria en sí presenta un efecto holístico que facilita el rechazo del deseo en todas las areas, aun trabajando otras que no tienen porque estar estrictamente relacionadas entre si)

Aquí es cuando, haber estado apreciando una educación buena, con un correcto recordatorio de impermanencia como otro componente de la disciplina del deseo, cobra sentido. Alguna vez me preguntaron: ¿Para qué sirve vivir como si estuviéramos en guerra, si es posible que dadas las circunstancias socio-políticas actuales, nunca vivamos una guerra? Esta respuesta la día unos días atrás en uno de los análisis de las Disertaciones de Epicteto por Arriano: Cuando ocurren las cosas, es demasiado tarde, ese es el objetivo de la Disciplina del Deseo: Forjar a base de esfuerzo lo que Pierre Hadot denominaba, una ciudadela interior. Nunca es tarde para forjarla, pero cuanto antes se empiece mejor, por eso posicionarse ante cualquier posible evento es lo mejor desde una perspectiva estoica.

Por eso el dilema entre los indiferentes y los juicios esta siempre presente. Nunca hay que olvidar que la línea que los separa es tan ínfima, que muchos estoicos empíricos se dieron cuenta e hicieron exactamente el mismo hincapié que yo en su advertencia, por desecharlos en su mayor medida: No tener preferidos ni rechazados al principio del entrenamiento sobre todo. Si al supuesto caso anterior, cambiamos la respuesta a la pregunta por un “No”:

  • Si mis hijos no entran en este colegio, ¿esto me va a resultar un agravio?
  • No
  • Entonces me es irrelevante que decisión tomar. Por cuestiones lógicas de tiempo, prefiero que mis hijos me acompañen al colegio que yo trabajo, y por ende, entrarán si es posible.

Esta decisión, que al margen de que pueda dejar a otros niños (cercanos geográficamente) fuera del colegio, y resultar “injusto”, deja a un lado la Virtud Cardinal de la Justicia para dar prioridad a la Razón. La completa irrelevancia permitiría tanto una admisión como un rechazo, acorde a las circunstancias. Cuando no se tienen evidencias físicas sobre cual es la acción más adecuada, todo se sustenta en casos culturales, por tanto cualquier decisión dentro de unos principios fundamentales, puede ser adecuada. Si cabe la posibilidad y sin ponerse a valorar cuestiones de Justicia Positiva, si las circunstancias lo permiten, Joaquín haría bien en adecuar la gestión.

Hay que recordar que del pensamiento: “Tener una educación paupérrima no es malo ni bueno, pero no es preferido” a “Tener una educación paupérrima, no es malo ni bueno, pero no es preferido, por tanto algo malo si que es”, hay apenas un par de “neuronas” de distancia en nuestro cerebro. Un pequeño despiste en el ejercicio diario, y estaremos pensando en lo segundo de manera recurrente. Por ello, aunque considero que la teoría detrás de los indiferentes preferidos y rechazados es viable, creo que es excesivamente débil. Tengo en mente otra meditación acerca de este tema con más profundidad dado que en los últimos días he estado pensando en algunas opciones sobre como resolver esta situación con una propuesta mucho más sólida pero basándome en cierto grado en el mismo fundamento. Pero he de reconocer que este ejemplo me ha servido muy bien para ilustrar todo esto en grandes rasgos

Fase 3 del Caso Práctico: De la ira

Al volver por la tarde, Tomás trae una carta de aviso del profesorado, dado que ha habido un percance con uno de sus amigos, ya que Tomás, en un ataque de rabia ha roto el móvil a un compañero suyo. En los últimos meses, Tomás viene recibiendo continuas quejas del profesorado por su mal comportamiento. Tomás comenta que ese chaval le ha estado molestando durante todo el día, y que fruto del enfado acumulado esa ha sido la una acción que se le ha ocurrido para acabar con la disputa. Joaquín se preocupa debido que piensa que su hijo tiene un gran potencial de estudios pero lo está desperdiciando con esa conducta que va a liderar a que lo expulsen o que nadie confie en él para continuar sus estudios satisfactoriamente.

Recuerdo cuando lei que precisamente los hijos de Marco Aurelio no fueron precisamente un ejemplo de buena educación. Evidentemente Marco Aurelio pasó toda su vida en las campañas bélicas al frente de su ejercito y no pudo estar prácticamente justo a su familia para tratar esto. En definitiva, Marco Aurelio tuvo que asumir el rol de General del Ejército, a cambio de sacrificar el Rol paternal, y es obvio que el resultado fue como fue. Pero aunque Marco Aurelio hubiera ejercido un gran rol paternal, sus hijos podrían haber acabado igual de agresivos, violentos o iracundos en circunstancias totalmente insospechadas. Asumir un rol y hacerlo lo mejor que nuestro conocimiento nos permite, no implica obtener los mejores resultados, según la propuesta de la dicotomía del control que Epicteto nos sugiere.

Esto es importante que Joaquín asimile esto, porque en gran medida, se auto-convence que el resultado de las acciones de su hijo y de sus estudios dependen exclusivamente de él. Como en el caso práctico anterior, esta situación es una gran oportunidad para hablar a Tomás acerca de la gestión de la ira, com propone Seneca en su diálogo “De la Ira”.

Pero esto no quiere decir, que Tomás vaya a asimilar estas enseñanzas y vaya a aplicarlas forzosamente. Lo único que está en manos de Joaquín, es insistir, tener paciencia y seguir educando continuamente. Al margen de esto, Joaquín podrá intentar resolver este conflicto con los padres del niño del móvil, porque esto si pertenece al rol de paternidad en cuanto a búsqueda de soluciones se refiere. Pero las circunstancias son las que son, y Joaquín ha de trabajar para entender esta dicotomía del control en cuanto a la gestión de sus hijos y aprovechar estos momentos para la enseñanza de la Virtud.

Fase 4 del Caso Práctico: Gestión de expectativas de terceros

Finalmente, a la hora de cenar, la familia de la hermana de Joaquín llega de visita. María e Isabel, pasan toda la noche enzarzadas en una pelea por un juguete molestando a todo el mundo y poniendo a Joaquín en el compromiso de gener que parar dicha disputa. La familia de la hermana acaban yéndose de mal gusto y Joaquín se siente preocupado por haber dado la sensación a todos de ser un mal padre que no sabe gestionar sus asuntos

Volviendo a la dicotomía del control, como ya decía anteriormente, Joaquín no tiene control sobre como la gente va a tomarse cualquier asunto. Y no debe resultarle relevante, siempre y cuando, él confie que está haciendo lo mejor que puede su rol de paternidad. Al igual que en el caso práctico anterior, Joaquín solo tiene dos cosas en su mano que debería plantearse ejecutar:

  • Enseñar a sus hijas lo inapropiado de haberse peleado por un juguete con toda la comprensión del mundo al margen de la reacción de la familia de su tía
  • Plantearse volver a comer con la familia de su hermana como símbolo de exposición a una nueva posibilidad rechazada, de que la cosa acabe “mal” (de manera no preferida). Es importante que Joaquín se exponga constantemente a mostrar al mundo que no cumple las expectativas como padre, según la visión de otros, y que esto le resulte completamente irrelevante. Dice Séneca al respecto así:

La continuación de los peligros engendra desprecio de ellos: por esta razón los cuerpos de los marineros son duros para sufrir los trabajos del mar, y los labradores tienen las manos ásperas, y los brazos de los soldados son más aptos para tirar los dardos. – Séneca, De la Divina Providencia, IV

Conclusiones del Caso Práctico.

Como conclusión de este caso práctico se pueden sacar dos elementos clave:

  1. La necesidad de incorporar el entendimiento de la dicotomía del control en cada aspecto de nuestras vidas, y sobre todo su utilidad para adecuar el correcto asentimiento. Durante cualquier día contamos con ingentes cantidades de oportunidades de practicar la Disciplina del Asentimiento y del Deseo como puede observarse en este caso práctico. Es de necesidad, tomarse este entrenamiento como parte del proceso de acercamiento a la Virtud. Ya no es tanto ser “el más justo” o el “más valiente”. Hablamos de ser el perfectamente gestiona sus juicios y sus deseos.
  2. Aplicar un rol, es lo que se denomina en el estoicismo, “acción apropiada”, pero sin el primer punto, es completamente incorrecta. Aunar ambos aspectos es algo fundamental para llegar a avanzar a través del Prokopton a través de las acciones apropiadas correctas siempre que la circunstancia lo permita (que es siempre en realidad). En cierto grado consiste, como sugería Epicteto, en aunar esa Disciplina de la Acción, con las fundamentales Disciplinas del Asentimiento y del Deseo. En este caso, uno de los roles del buen estoico, es el de enseñar, y que mejor oportunidad que hacerlo mientras desempeñamos otros roles, como es el paternal. Pero debo señalar, que la acción no debe desempeñarse necesariamente a través de un rol. Aunque Epicteto sugería que por defecto siempre desempeñamos como mínimo un rol: “El de persona”.

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