Estoicismo en la Competicion y en el Deporte [DIA 2]

Hoy un tema que me atañe y vengo debatiendo de unas semanas atrás, es el hecho de como encaja una filosofía estoica en la competición y en el deporte, tendiendo presentes varios de los principios Estoicos que podrían no encajar fácilmente.

El segundo día de trabajo Estoico no podía decaer como es lógico

Siguiendo la estructura planteada en el primer mensaje:

  1. Reflexión diaria sobre una cita Estoica
  2. Experiencias sobre mi Exposición Diaria o más adelante mi renuncia activa
  3. La meditación del día incluyendo:
    • Cuanto he asentido sobre eventos externos erróneamente
    • Cuanto me he recordado sobre la impermanencia de lo que hay a mi alrededor
    • Como he actuado a lo largo del día siguiendo los principios Estoicos, y como/cuando se han aplicado satisfactoriamente

La cita Estoica del día

El universo es transformación, la vida es opinión. – Marco Aurelio

Aunque resulta una cita bastante trivial, para profundizar en esta, hay que sacar a relucir varios conceptos: La impermanencia de las cosas (la transformación) y la dicótoma del control: Que esta verdaderamente bajo nuestro control (la opinión) y que no (el universo). Seguramente de esta simple cita puedan sacarse centenares de interpretaciones en su aplicación, pero veo que Marco Aurelio me deja claro en una simple frase, donde recae el control de mi vida: En mis interpretaciones y mis opiniones, en definitiva en aquello en lo que de verdad pueda Asentir, base de la práctica constante de la examinación de impresiones.

Experiencias del Día

Una de los grandes vicios es la pereza. La pereza en cierta forma, es una ausencia de la Virtud del Coraje. En una primera instancia, me resulta muy complejo anteponer la Virtud a mi hacer diario. Es como de alguna forma, tener la palabra Virtud constantemente resonando en la parte frontal de la mente: Como un tipo de consciencia presente con la palabra Virtud por delante. Si uno esta sentado delante del ordenador viendo cosas irrelevantes, esa «escapada» de mi ser, forma parte del vicio. Evidentemente, aquí se requiere algún tipo de deshabituación o mejor aún, abordar actividades que ensalten la Virtud de una manera eficaz. Una vida Virtuosa es una vida activa, y salvo excepciones, estoy dándome cuenta, que pese a que mi vida gira entorno a la informática apenas puedo encontrar algo de Virtud en ella al menos durante la mayor parte del día. En la Meditación Estoica de mañana reflexionaré sobre ello para tratar de afrontar el día con diferente perspectiva.

En cuanto a la experiencia en Exposición Total, hoy he estado un poco reticente con muchas excusas a no ejecutar ciertos pasos que veía convenientes. Principalmente procrastinación y parte de alivio, vicios de mi alma, motivados por expectativas erróneas, que debo esforzarme en corregir y aplacar a través de un mayor compromiso con la Visualización Negativa.

Meditación del Día: Reflexiones sobre la competición y el deporte en el Estoicismo

Uno de los principios del Estoicismo, es una vida sin expectativas, más allá de lo que podamos esperar de nuestras propias decisiones, actos y opiniones. En una competición, como un torneo de cualquier deporte, donde el objetivo último es ganar la gran final, para un estoico, el objetivo realmente es tomar la decisión de jugar cada partido lo mejor posible. La clásica frase que se da en el deporte: «Hoy no he jugado muy bien», no es aceptable, si queremos seguir una vida estoica. Para un Estoico, cada momento durante una competición hay que ejecutarlo lo mejor posible, de acorde a la Virtud. No podemos juzgar que «no hemos jugado bien» porque esto simbolizaría afirmar que no hemos sido Virtuosos. Esto quiere decir, que en la competición o en el deporte, un Estoico deja clara la diferencia entre: «Hoy no he desempeñado bien», a «Hoy no he jugado bien», considerando el desempeño como un resultado, y el juego como la decisión tomada voluntariamente de una ejecución durante el juego lo mejor posible en el momento presente. Y sobre decir, que la frase «No he tenido los resultados previstos», atenta integralmente con las expectativas como veremos a continuación.

Supongamos en la competición del Baloncesto o cualquier otro deporte, por simplificar, si el día del partido nos encontramos mal físicamente, nos duele la cabeza, o tenemos las piernas agarrotadas, es evidente que no vamos a desempeñar con el mismo nivel que dos días atrás en el partido de entrenamiento. Esto no quiere decir, que aun así, tomemos la decisión de jugar lo mejor posible con lo que tenemos en el presente. La cita:

Lo importante no es ganar, sino participar

Pese a que encaja perfectamente en el concepto, tiene un punto mejorable: No es suficiente con participar tampoco: Hay que participar lo mejor posible, así la frase Estoica sería

Lo importante no es ganar, sino participar lo mejor que nos sea posible

Por otro lado, surgen más vicisitudes como comentaba antes, que resulta interesante contemplar en relación a los resultados: ¿Que hay de las emociones de derrota, frustración ante la derrota o en el otro lado, alegría y regocijo ante la victoria?

En ambos casos, surgen a raíz de una impresión. Recordando la práctica Examinación de Impresiones, si primero identificamos la impresión: «Hemos perdido el partido», y luego reflexionamos si resulta algo interno o externo: ¿Podía haber sido de otra forma? ¿Tengo en mi mano la decisión de que esto sea de otra forma? La respuesta negativa en ambos casos, nos indica que resulta un evento Externo. Esto quiere decir que no podemos Asentir. Podemos seguir sintiendo una sensación de malestar, o incluso de ansiedad. Pero al no Asentir significa que es irrelevante para nosotros.

Lo mismo ocurre al ganar: ¿debemos saltar de júbilo y alegría ante la victoria? 

Esto supone un dilema moral, y sobre todo cultural para la mayoría, y seguramente la totalidad de las personas, yo incluyéndome que henos aquí leyendo esto. Si tomamos la decisión de saltar de júbilo ante la victoria, entra en tela de juicio una Virtud: La templanza. Si no vamos a desesperarnos ante el fracaso, ¿por que si debemos alegrarnos ante la victoria?, en ambos casos un resultado ajeno y externo totalmente a nosotros. ¿No sería más correcto alegrarnos y dar saltos de jubilo al Asentir, tras haber ejecutado un partido lo mejor que nos fue posible? Independientemente de si fue victoria o derrota. Seria un poco grotesco ver desde la grada, a uno del equìpo perdedor dando saltos de alegría tras haber sido fuertemente derrotados, pero visto desde los ojos de un Estoico, sería una actitud completamente razonable. En cambio, lo mismo en caso de una victoria, sin haber ejecutado lo mejor que fue posible, no sería Virtuoso, sino puro vicio.

Por tanto, si queremos tomar la decisión voluntaria de alegrarnos ante el buen hacer, debemos hacerlo también de forma voluntaria tanto en la victoria como en la derrota para encontrar cierto nivel de integridad en nosotros mismos. Coraje y Templanza, y porque no, Magnanimidad, tres Virtudes a ensalzar

Ante la virtud, lo virtuoso sería no asentir y por tanto no festejar. Esto no quiere decir, que no podamos disfrutar el momento. Podemos sentirnos magnánimos ante nuestro gran esfuerzo de  la acción. E incluso felicitar y elevar el animo a los compañeros del partido o asistir a una fiesta a posteriori del partido. Esto son acciones que son preferidas, a por ejemplo, irse a casa inmediatamente a dormir que para el que lo prefiera, también es una opción igualmente válida. Pero como explicaba Seneca en sus diálogos, son «Preferidos indiferentes»: Nos gustan, pero tanto tenerlos como no tenerlos nos debe resultar indiferente. De hecho lo más probable es que a esas alturas, hayamos estado más cerca de una derrota que una victoria, dado que días previos al partido, posiblemente nuestra Visualización Negativa hubiera estado enfocada a una Visualización de dicha derrota. Por tanto no tenemos expectativas, no podemos Asentir ante la victoria, pero si podemos disfrutar y hacer acopio de Templanza, la sabiduría del disfrute, momentos después del partido.

Hoy he expuesto numerosos ejemplos de prácticas estoicas, en un tema muy concreto y muy controvertido a partes iguales y es la aplicación del estoicismo en el deporte y en la competición.

El Estoicismo, al igual que otras filosofías y religiones Orientales, como el Taoismo y el Budismo, siempre han sido tachadas de «formar» personas serias y sin emociones, básicamente por no manifestar esa explosividad emocional tanto en lo bueno, como en lo malo, a la que estamos acostumbrados culturalmente. ¿Es bueno o malo esto? Depende si realmente confías que la Virtud es lo único bueno.

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