Mejorando la Práctica Estoica: Citas y Aforismos Estoicos [DIA 25]

Curiosamente ayer me di cuenta de un asunto muy interesante: La cita del día a la que hacía referencia y me generaba tantas dudas sobre su -calidad- estoica, es altamente probable que ni siquiera perteneciera a Seneca; sino hablando tanto de la Molicie como hice ayer, a un autor con nombre parecido: Jean-Baptiste Poquelin «Moliere».  Esto me ha llevado a pensar de los aforismos Estoicos que he venido planteando en los 23 días previos…; ¿Cuántos realmente pertenecían a sus respectivos autores, si no he tenido referencia alguna de la fuente del mismo para poder cotejarlo?

La cita Estoica del día

A la naturaleza que todo lo dispensa y todo lo recobra, dice el hombre instruido y moderado: «Dame lo que quieras, toma lo que quieras». Y no dice esto con altanería, antes bien, solo con ánimo rendido y benévolo hacia ella. – Marco Aurelio, Meditaciones, Libro X-14

Esta cita se encuentra entre esos aforismos estoicos que hacen referencia a la dicotomía del control, que para el hombre instruido; en comparación al hombre ignorante, acepta la benevolencia o la inclemencia de la Naturaleza de buena gana, tomándose en referencia que algunos traductores usaban la palabra «Naturaleza», «Cosmos» para referirse a Dios, siendo el Dios la entidad correlativa transcendental que ejerce el Logos en el Panteísmo Estoico.

Recordemos a Epicteto en el Enquiridión de nuevo que decía así:

En todo lo que complace al alma, o satisface una necesidad, o es amado, recuerda añadir a la descripción de cada cosa la pregunta por su naturaleza, empezando por las cosas más pequeñas. Si amas una vasija de barro, piensa que es una vasija de barro lo que amas; pues cuando se rompa no sentirás turbación. Si besas a tu hijo o a tu mujer, piensa que es un ser humano a quien estás besando, pues si la esposa o el hijo mueren, no sentirás turbación. – Epicteto, Enquiridión, III.

Ambos dicen lo mismo, salvo que Epictecto es mucho más conciso, y a su misma vez, amargo.

Experiencia del día

En esta parada también he experimentado cierto retroceso claro. Aunque en el Estoicismo no existe retroceso como tal y yo ya tengo un sesgo cognitivo muy fuerte generado por causa de la inmersión en Terapias de carácter psicológico, si es cierto que hoy no solo no ejecute adecuadamente la práctica Estoica; sino que además me vi envuelto en una serie de Vicios derivados de mi relación perturbadora de carácter obsesiva/neurótica.

Durante mi meditación a veces me remonto a la semana previa al inicio del año 2017, para intentar recordar que era eso que tan firme me disponía para ejecutar la Virtud prácticamente de la noche a la mañana. Parecía en cierto sentido que tenía muchas ganas de emprender algo nuevo. Me gusta emprender, pero cuesta mantenerme en el sitio. No me cuesta trabajo llegar donde creo que necesito guiado por mis expectativas, pero una vez ahí, al vislumbrar claramente lo que fueron, expectativas, tengo tendencia a dar marcha atrás.

¿Que expectativas he podido crearme en base al estoicismo? ¿Será la salvación de todos los males, obviando mi aprendizaje en relación a técnicas Cognitivo-Conductuales de segundo y tercer orden, e incluso otras prácticas que estoy dejando un poco por secundarias, como La Renuncia Voluntaria, El martirio, el desdén de la molicie o incluso La meditación consciente?

Si tengo claro que hay una cosa diferente entre aquella «Semana 0» y el presente momento: La relación con terceros, me afecta e influencia de sobremanera. Ya se lo recordaba diariamente Marco Aurelio en sus Recordatorios Diarios:

Júzgate digno de toda palabra y de toda acción que no desdiga la naturaleza. No te dejes desviar por las consiguientes censuras o razonamientos de algunos hombres; antes bien, si es noble hacer o decir una cosa, no te desdeñes de ella. Esos hombres tienen su peculiar juicio y se dejan llevar por sus personales instintos. Mas tú no te desazones por ello, antes bien, sigue el recto camino guiado por tu propia naturaleza y por la naturaleza universal. Ambas siguen una ruta común.- Marco Aurelio, Meditaciones, Libro V-3

Meditación del Día: Otra línea de mejora para la práctica en base a los Aforismos Estoicos

En menos de un mes, esta ya es la segunda vez que me pasa; me encuentro ante Aforismos Estoicos los cuales no tengo manera de encontrar su fuente por más que busco y busco en diversas partes de Google. Es curioso porque prácticamente la totalidad de las obras de los principales tres Estoicos, se encuentran públicas en Internet, tanto en Google Scholar, como Wikimedia Commons, etc…

Incluso estoy ahora observando como, algunos de los aforismos estoicos más destacables, sigo sin poder localizarlos, y entro en duda si realmente pertenecieron a sus Autores (probablemente si, pero o bien la traducción ya ha alcanzando un nivel de transliteración excesivamente ambiguo de sus autores, o no estoy manejando suficientes traducciones de todos los textos todavía).

Por ello, en mi insistencia de intentar permanencer lo más fidedigno posible y cercano a la doctrina Estoica, voy a modificar un poco el modus operandi de la práctica  del Recordatorio de Refuerzo, y en consecuencia de la Re-Escritura por Compromiso, y en vez de usar sistemas automáticos que me saquen citas diariamente para poder leerlas, y auto-analizarlas un poco con lo que llevo aprendido, voy a hacer un esfuerzo adicional, voy a adentrarme en los libros, para sacar yo personalmente citas intentando que sean con la mayor aleatoriedad posible. Eso sí, me ceñiré a un autor mensualmente, así que durante lo que queda de Enero y Febrero, voy a empezar por lo «fácil» que es el caso de las Meditaciones de Marco Aurelio

Así mismo, he decidido ir seccionando los aforismos estoicos por diferentes temáticas, y en un futuro si cabe, crear una pequeña compilación de citas basada en temas. Es un mini-proyecto a título personal que pueda servirme para tirar de sabiduría estoica cuando me surja un dilema moral en cuanto a un aspecto en concreto.

Todavía no tengo muy claro como voy a dividirlo el tema de los aforismos estoicos. De momento me surgen 3 categorías, y evidentemente, me saldrán unas cuantas más a lo largo de los días. Quizá me base en Séneca para organizar un poco la temática

  • La primera que me surge, es acerca de la Dicotomía del Control, la naturaleza determinista fuera de nuestro control del Cosmos. Séneca la llamaba la Providencia, de porque no debemos considerar los males que nos pasan como una desgracia, sino algo útil desde una perspectiva individual y un bien para todos en general. Aquí se englobarían citas sobre el Cosmos, sobre la Dicotomía del Control, etc.

Dice así Demetrio el Cínico a través de Séneca:

Entre muchas magnificas sentencias de nuestro Demetrio hay ésta, que es en mí fresca, porque resuena, aún en mis oídos. «Para mí, ninguno me parece más infeliz que aquel a quien jamás sucedió cosa adversa» : porque a este tal nunca se le permitió hacer experiencia de sí, habiéndole sucedido todas las cosas conforme a su deceso y muchas aun antes de desearlas.- Seneca, De la Divina Providencia, Capitulo III.

  • La segunda, es acerca de las personas, la relación que existe con el mundo. Podría querer abarcar un poco más incluyendo en esta categoría a todos los Preferidos Indiferentes. Pero a veces estos se relacionan con la Dicotomía del control, así que voy a intentar poner cada cual en su sitio. En este caso quizá podría encajarlo en «De la Ira», considerando que Seneca introdujo todos los aspectos principalmente sociales en este Diálogo, generalmente, porque la Ira es provocada por las personas y entre las personas. De momento, voy a incluir todo esto en un apartado llamado Relaciones Interpersonales. Suena poco «añejo» comparado a la «Providencia» pero creo que engloba bien
  • La tercera y última de momento, versará sobre las Virtudes y los Vicios. Siempre que se hable de una Virtud Cardinal o de un Vicio o Pasión. En este caso, este apartado no tiene demasiada pérdida, salvo que como es el caso de la Ira (un vicio, falta de templanza), también podría entrar un poco en confusión a veces. Ya veremos como voy desenvolviéndolo. En este caso, Seneca prefirió catalogarlo en «De la serenidad/tranquilidad del alma».

 

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