Templanza: La última Virtud Cardinal [DIA 26]

Después de haber hecho un breve repaso por las tres primeras Virtudes Cardinales: Prudencia, Justicia y Coraje hoy es el momento de introducir la última: La Templanza

A diferencia del resto, dado que las referencias de la Suma Teológica me han resultado muy pobres, y quizá según parece, posiblemente sea la parte mas «original» del texto de Tomás de Aquino en cuanto a las virtudes cardinales se refiere; y con lo que esto conlleva, después de revisar el Tratado, he tenido que ir un poco más allá. Una cosa que he visto en común entre todos los Tratados de Virtudes Cardinales es que hacen referencia a dos autores, Aristóteles; lo que me lleva a pensar según comentaba el otro día, la fuerza con la que vertiente ecléctica se impuso sobre el Estoicismo atrayendo obras de otros autores y quizá difuminando los valores principales de la filosofía; y por otro lado, Cicerón, que ya estaba bañado en esta corriente ecléctica, y simboliza la puerta de entrada al nuevo Estoicismo Romano previo a Séneca

La cita Estoica del día

Apenas amanezca, hazte en tu interior esta cuenta: hoy tropezaré con algún entremetido, con algún ingrato, con algún insolente, con un doloso, un envidioso, un egoísta. Todos estos vicios les sobrevinieron por ignorancia del bien y el mal. Pero yo, habiendo observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo torpe, y que la condición del pecador mismo es tal que no deja de ser mi pariente, participante, no de mi misma sangre o prosapia, pero sí de una misma inteligencia y de una partícula de la divinidad, no puedo recibir afrenta de ninguno de ellos, porque ninguno podría mancharme con su infancia.- Marco Aurelio, Meditaciones, Libro II-1

Este aforismo estoico, es uno de los primeros que leí cuando me introduje a esta filosofía y sin lugar a dudas, de los que más me impactó, así como el que más me ha llamado la atención hasta la fecha específicamente de Marco Aurelio. Ahora no recuerdo si al principio de las escrituras en esta página, puse un pequeño fragmento del mismo, porque generalmente solo se suele comentar el principio; pero hoy he querido ponerlo más completo (no es el artículo completo de todas formas, pero deja claro con contexto al que hace referencia).

Sin más, este tipo de mensajes son como deben empezar las Meditaciones Mentales del día: recién levantados por la mañana, recitar mentalmente esta frase o equivalente, simboliza prepararse mentalmente para el día. Especialmente a nivel de Templanza, para refrenar las pasiones relativas principalmente al Apetito, al Afecto; como justamente vengo Meditando hoy.

Experiencias del día

Hoy si he escogido la cita a colación de la meditación del día de ayer; considerando el cambio que he tomado de no recibir citas automáticas y de ir escogiendo pasajes de manera medianamente aleatoria; hoy he aprovechado al abrir el libro de Meditaciones para usar una cita que encajase bien con la Experiencia del día de ayer, y me sirviera para meditar en el transcurso de hoy.

En cuanto a ejecución práctica, todo ha sido bastante correcto, si es cierto que no se si es por el cambio, pero hoy he dedicado prácticamente todo mi tiempo libre a la práctica Estoica, y no he hecho nada más en el mismo; cosa que no esta tan bien, pero espero ir adecuándome en los próximos días y que estas modificaciones me sirvan para seguir progresando de acorde a la Virtud.

Meditación del día: Sobre la Templanza, cuarta virtud cardinal

Hoy me toca tratar la Templanza, o como denomina Aristóteles, la Moderación (aunque no dejan de ser traducciones de sôphrosune). Al igual que el Coraje o la fortaleza, son las dos Virtudes que están pensadas para gestionar las Pasiones; siendo el Coraje la que gestiona el Dolor y el Miedo y la Templanza, el Placer y el Apetito.

Como comentaba al principio, tuve que introducir la figura de Aristóteles dado que la visión excesivamente imparcial en este campo de Tomás de Aquino, me requería ver un poco el origen del planteamiento al Estoicismo Ecléctico, a través de su obra Etica Nicomáquea, obra que dedicó a su hijo para enseñar la Virtud. De hecho me pregunto porque los Estoicos no introducen esta obra dentro de la bibliografía básica del Estoicismo, dado que introduce una serie de vacíos; consecuencia principalmente generada por el Eclecticismo de los Estoicos de la época del Estoicismo Medio, que ya comentare más adelante

Pero al margen de esto, alguna de las razones por las cuales veo poco imparcial a Tomás de Aquino es particularmente por las partes en las que subdivide la Templanza:

  • La continencia: Muy propio de los valores cristianos
  • La clemencia: En este caso, Séneca tiene un Diálogo, bajo mi punto de vista de los mejores, hablando de este tema
  • La mansedumbre, modestia y Estudiosidad: Son personales de Tomás de Aquino y nunca se hace referencia en otra bibliografía
  • La humildad: Que también se veía en la Magnanimidad y el Coraje, porque realmente desde la perspectiva Estoica, la Magnanimidad esta a caballo como virtud secundaria entre estas dos virtudes

Hasta aquí podría ser una visión Moderada (valga la redundancia), de la Virtud de la Moderación. Pero la cosa se extrema, cuando llegan las sub-virtudes; son claramente propias de la doctrina Teológica de Tomás de Aquino y no tienen absolutamente nada que ver con el Estoicismo. Las sitúo aquí solo a modo de referencia, para mostrar el hecho de por que tuve que desviar un poco mi estudio a otros autores, cuando hasta la fecha venía enfocándolo todo en la misma obra de la Suma Teológica:

  • La Abstinencia
  • La Castidad
  • La Virginidad
  • La Sobriedad

Como pueden verse, todo aspectos censores. Y en el Estoicismo, no se aplica la censura. Es por ello por lo que debe extenderse más allá la cuestión.

Ética Nicomáquea de Aristóteles para explicar la Templanza

Ahora bien, adentrándonos en la Obra de la Ética Nicomáquea de Aristóteles para el estudio de la Templanza, observamos un poco la dirección que va tomando:

En primera instancia habla de que para reflexionar sobre la virtud es necesario definir primero, que es algo voluntario y algo involuntario de cara a que el «legislador»; en gran parte haciendo referencia a la virtud de la Justicia, sea capaz de ofrecer honores o castigos; esto no tiene nada que ver específicamente con el Estoicismo, pero deja claro algo que como ya comentaba el otro día, que tapa un vacio intrínsenco en la introducción de las Virtudes Cardinales en el Estoicismo; se convierten en una pescadilla que se muerde la cola sin este punto de escape del «organismo legislador para castigo u honor»

Pueden surgir visicitudes de cuando es acto voluntario o no. Si hacemos algo a temor de mayores males, o por una causa noble, entonces es dudoso si el acto es voluntario o involuntario. Pero claro, Aristóteles era consciente del determinismo, por tanto la voluntariedad vista desde esta perspectiva, tampoco cobraba un gran sentido, y mucho tenía que abastraerse de estas explicaciones para que no causara un «cortocircuito lógico». Por ello plantea una tercera categoria; los actos no voluntarios.

Una acción voluntaria, podría considerarse en un sentido absoluto, involuntaria, porque nadie eligiría alguna de estas cosas por si mismo, fruto principalmente del Determinismo. Si por ejemplo siendo capitán de un barco pesquero, y entrando en una tormenta, es necesario vaciar el cargamento por la borda para evitar que el barco vaya a pique; el capitán no eligiría esta acción por si misma sin dicha Tormenta, pero debe decidir hacerlo. Entonces, ¿es una acción voluntaria o involuntaria?

En este caso, aquí se intenta dejar claro un nuevo concepto: El de las acciones no voluntarias para esgrimir tres posibilidades: Acciones voluntarias, Acciones No Voluntarias y Acciones Involuntarias. Las acciones involuntarias forman parte del a Ignorancia, por tanto no son virtuosos ni viciosos, y las No-Voluntarias forman parte de los epifenomenos relativos al determinismo.

Volviendo al caso de la templanza, las virtudes así como las Pasiones y los vicios, todas se tratan de acciones voluntarias. Y más concretamente la templanza se considera como la más voluntaria de todas, así como sus vicios dado que estos afectan exclusivamente a los placeres corporales, justamente los aceptados por el Hedonismo y el Epicureanismo. Esta es la verdadera y pura elección. La Intemperancia parece más voluntaria que la Cobardía, porque la falta de templanza surge por causa del placer, mientras que la falta de coraje puede surgir por el dolor, y así considerando que lo primero se elige (preferidos indiferentes), lo segundo se rehuye (no preferidos indiferentes).

Aquí quiero hacer una parada: Aunque si es cierto que la templanza también regula otros apetitos, como los de la irascibilidad, la disputa, y el odio, realmente es el Coraje quien regula las pasiones que más suelen afectar a determinados Trastornos como los casos Neuróticos donde en cierto sentido la Voluntad también toma partido.

La Virtud de la templanza siempre tiene que estar presente, porque hace halago de la moderación del espíritu ante las inquietudes de la vida. Pero ese acto impulsivo, no suele ser tan relevante, como el acto compulsivo en los casos que aquí presento y es por ello, por lo que en función del caso, la práctica estoica orientada a esta virtud puede no ser tan altamente prioritaria. Es por ello por lo que debo tomar de vuelta la perspectiva del Coraje, quizá desde un punto más Aristotélico para hacer más hincapie e inciso

Conclusiones Finales

En resumen, la templanza se ejerce dominando los Preferidos Indiferentes y esto es a través de la Disciplina del Deseo: Examinación de Impresiones, Vista desde Arriba y Circulo de Hieracles (aunque durante la Meditación Estoica Mental del día se pueda aprovechar la cita del día de hoy de Marco Aurelio como punto extra), el Recordatorio de Impermanencia, y como no, la práctica «multiusos», La Renuncia Voluntaria.

En definitiva: La templanza consiste en poder evaluar de manera adecuada, que las cosas, las personas, los placeres corporales, no van a estar ahí para siempre, o pueden que nunca vayan a estar incluso; pero en el caso que si estén, hay que regular el termino medio, y aun sin aplicar censura (como es el caso contrario de la práctica de la Templanza a traves de las virtudes de la Virginidad, Castidad, etc… según Tomas), no debe ser motivo de complacencia el exceso, así como disgusto cuando falten.

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