Divina Providencia Estoica: ¿Necesidad o Recurso? [DIA 132]

Hoy ha sido un día curioso, en cuanto al tratamiento con los grupos de filosofía estoica se refiere: Después de todo este tiempo, me han expulsado del grupo anglosajón de Estoicismo Tradicional, un grupo que personalmente veía como interesante, porque aportaba una visión religiosa del Estoicismo, especialmente relacionada a la Divina Providencia Estoica, y a lo que evidentemente me atraía un grado de desconcierto diario. Quizá este desconcierto era el que me motivaba día a día a seguir escarbando en esa supuesta religiosidad estoica, en la que no encontraba ni un sustento, que en el fondo diera validez a su reivindicación.

La cuestión es que este evento, me ha dado una oportunidad para salirme un poco de la rutina del análisis de fragmentos estoicos, y en la meditación de hoy, poder reflexionar un poco sobre aquellos conceptos que aun no me quedan claros del todo, acerca de la «teología del estoicismo»; y porque en el fondo creo que ni siquiera los creyentes fervientes tienen una base solida para fundamentarlos.

Cita estoica del Día

Todos aquellos bienes a que deseas llegar por rodeos, puedes alcanzarlos en seguida, si no te quieres mal a ti mismo. Esto es: si dejando de lado todo lo pasado, confías lo futuro a la providencia, y enderezas lo presente según la piedad y la justicia: según la piedad, a fin de abrazar férvidamente cuanto te fuere dispensado, puesto que la naturaleza te lo destinó, y te destinó a ti para ello; según la justicia, para que libremente y sin trabas digas la verdad y obres conforme a la ley y al mérito del objeto.

No te sirvan de obstáculo ni la maldad ni la opinión o la palabra ajenas, ni menos las sensaciones de esta mísera carne que te rodea: allá se las tendrá la parte afectada. Ahora, pues, si un día u otro estás al fin de la carrera, te despides de todo lo restante y respetas sólo tu recta razón y la parte divina que hay en ti; si temes, no el poner fin a la vida, sino el no haber comenzado nunca a vivir conforme a la naturaleza, serás un hombre digno de ese mundo que te engendró, dejarás de ser huésped en tu misma patria; de maravillarte de lo que sucede todos los días como si fuera cosa inesperada, de no estar pendiente de tal y tal cosa. – Marco Aurelio, Meditaciones, Libro XII.1

Lejos de querer tirarme piedras sobre mi propio tejado, he elegido esta cita de Marco Aurelio a propósito para introducir en gran medida la meditación que hoy nos atañe sobre el valor de la Divina Providencia estoica en la filosofía. Aquí Marco Aurelio parece sugerir que uno de los fundamentos para poder sobrellevar aquello que nos sucede en el día a día es tanto la Justicia (obrar conforme a la Ley Universal), como la Piedad (la conformidad con lo que nos sucede, el Amor Fati). Piedad del termino ὁσιότητα, genitivo ὁσιότης (hosiotés), o disposición de observar la ley divina, devoción.

Epicteto siempre trata mucho en la línea este concepto de igual forma (sin usar la palabra de devoción, pero si queda clara la idea). La pregunta que aquí surge realmente es la siguiente: Es tanto, la piedad, una propiedad subyacente, en la ética estoica (al margen de su valor (meta-) Físico simbólico), ¿o es realmente necesario asentir ante ella para alcanzar el mismo fin?

En el fondo, una forma subyacente de querer creer en una sustancia motivacional que permita entender porque en el fondo la «Recta Razón» (hegemonikon), es en el fondo el valor más preciado dentro del estoicismo (o el valor único, la Virtud). ¿Es motivo de la Divina Providencia Estoica? Definitivamente no se puede negar que cobre un sentido estrictamente leyendo, los textos estoicos antiguos. Pero volviendo a la pregunta anterior: ¿es verdaderamente necesario asentir ante esta idea? O simplemente se puede aceptar, y probar en base a una experiencia de ensayo y error para darnos cuenta que Divino o no, es lo único que nos diferencia en el fondo, del resto de las cosas en el reino animal.

Dejando a un lado esta primera reflexión introductoria, doy paso a la Meditación del Día.

Meditación del Día: ¿Hasta que punto es necesario asentir ante la Divina Providencia Estoica?

En primera instancia voy a intentar hacer un seguimiento procedimental de como sucedieron los hechos de la «disputa» y que esto pueda permitir servirme al menos, como un marco de trabajo de cara al futuro, y así seguir investigando sobre esta pretensión que los estoicos tradicionales exponen de manera amplia.

La historia: ¿Cómo empezó el trasiego hasta la expulsión?

La mayoría de los «creyentes estoicos», son en el fondo Cristianos redimidos de un patrón de coherencia que nunca encajó en sus vidas: No he sido capaz de tratar con un ateo aférrimo ni aún con un agnóstico puro entre sus filas. La mayoría de los integrantes, con su fiel base teísta, evidentemente facilita mucho las cosas para integrarse en una nueva convicción de misma índole (en este caso, la de que el Universo es consciente, y que el ser humano es una parte consciente de este Universo, ese Logos que en esencia puede interpretarse como una forma alternativa del Dios de otras religiones).

Para los que vienen siguiendo artículos en esta página, se habrán dado cuenta, que realmente nunca negué el hecho de que esto fuera una base teórica para el estudio del estoicismo (aunque si es cierto, que en los primeros días en este grupo anglosajón, bajo un elenco de ignorancia profunda, si puse en duda con mis diálogos socráticos improvisados, esta teoría. Posiblemente de la misma forma que todo el mundo que ha sido expulsado hasta la fecha de ese grupo anglosajón, hizo en algun momento.

La pregunta: Entonces, ¿por qué no me expulsaron antes?

Justo antes de empezar con este trasiego, se me ocurrió la brillante idea de ejecutar el curso de los filósofos estoicos, el cual, viendo el temario, prometía bastante: Grave error. Para los que no han estado siguiendo el transcurso de dicho curso, el mismo en resumen, esta diseñado en base a 8 bloques con preguntas las cuales pueden responderse exclusivamente leyendo el libro «Stoicism» de John Sellars. No hay más, ni sesiones de videoconferencia de introducción y conclusión como prometen en su web, ni un feedback demasiado práctico que digamos (creo que motivado por el desinterés del mentor principalmente), solo explicaciones generalmente basadas en la teología estoica y exclusivamente centradas a la parte más teórica del contenido. Durante la parte práctica no hay feedback alguno, y parece más una auto-reflexión que un formato de aprendizaje realmente. Conclusión: un poco estafa.

Y el curso no es gratuito alguno podría pensarse, dado que existen varias formaciones semejantes, que se nos ofrecen en internet, como las propuestas por Donald Robertson o Massimo Pigliucci.

Pero vista la participación en esta formación por un lado bueno, el Administrador de este grupo, que además es el coordinador principal de este curso, decidió darme una oportunidad extra; esto dado que al estar en el curso, presupuso que durante las extensivas preguntas que venían formulándose a través de la formación, quizá tarde o temprano, acabaría encontrando la «iluminación» sagrada en cuanto al teísmo Estoico supuestamente propone. Nada más lejos de esta realidad, esas preguntas, y la lectura de este libro, al ampliar algo mi conocimiento sobre el estoicismo, incrementó aún más mis dudas al respecto.

Hasta aquí solo un poco de historia para poner en antencedentes la verdadera meditación del día. La gota que «colmó» el vaso empezó con la siguiente discusión:

¿Es posible efectuar el ejercicio Estoico sin necesidad de asentir ante la idea de la Divina Providencia Estoica o ese Dios inmanente cósmico?

En este punto voy a traducir la discusión literalmente (dado que el grupo es anglosajón, todas las conversaciones se hacían en inglés)

Hoy se inició una discusión acerca de la Ética/Física con otros compañeros de grupo. En medio de la conversación, Massimo Pigliucci dijo esto, como un resumen de sus pensamientos acerca de la Física Estoica:

Massimo Pigliucci: Yo nunca he dicho que no se deba creer en la Divina Providencia Estoica, y vivir una vida ética. Yo he dicho que ese pensamiento es innecesario. Existe una gran diferencia.»

Bajo mi punto de vista (llamémosle, un punto de vista Aristoniano/Estoico), quizá hubiera dicho más o menos lo mismo que Massimo. Pero a veces me gusta leer las opiniones de terceros, para ampliar un poco mis miras. Por eso considerando esta premisa:

«Yo he dicho que ese pensamiento es innecesario. Existe una gran diferencia»

Ya que muchas personas en este grupo parecen estar en desacuerdo, y se oponen a esta posición: ¿Por qué pensais a título personal, que si podría ser necesario? (no de forma erudita, sino de forma personal)

A partir de aquí como es obvio, una serie de respuestas por parte del personal del grupo, de todos los colores y formas. No voy a detallar las respuestas en cuestión, pero si voy a hacer un resumen de las mismas que resultó, como un compendio de teorías acerca de como posicionarse en cuanto al tratamiento de la filosofía estoica nos ofrece:

Ahora voy a desglosar las conclusiones llegadas hasta el momento:

El primer punto trata acerca de una actitud sobre como afrontar las cuestiones en la vida: Dividamos en dos grupos de personas esto: Aquellos que prefieren «pre-creer» y aquellos que prefieren «post-creer». Si la filosofía es en esencia, el arte de vivir, existen personas que no necesitan saber porque la vida debe ser vivida de cierta forma, y simplemente prefieren vivirla basados en una serie de preceptos escritos a base de pico y pala. Si les funciona, entonces siguen, pero si no, entonces es el momento de cambiar.

Otros prefieren entender hasta la máxima quintaesencia antes de empezar a andar hacia adelante (o mientras que andan por el camino): Si tiene sentido para ellos, entonces siguen avanzando, pero en caso que no, habrá llegado el momento de cambio.

También es cierto, que existe un tercer grupo, que prefiere denegar una creencia, al margen de que estan dispuestos a ejecutar la práctica. ¿Por qué? En realidad no tengo claro el motivo. Quizá aceptar o tolerar esa creencia, colisionaría con alguna idea ética que ronda por sus cabezas. Pero no voy a incluir a este tercer grupo porque no tiene sentido en el fondo.

El segundo punto trata sobre otro tema interesante. Para algunos no solo se trata de una creencia, sino también de una experiencia. Por tanto existirían dos grupos simples: Aquellos que pudieron experimentarlo, y aquellos que no.

Desde este punto sigue así:

Esto es lo que Aristón de Quiós plantea acerca de este concepto:

«No menos erróneas, son las opiniones del discípulo de Zenón, Aristón, el cual mantiene que no existe una forma concebible de Dios, ya que deniega el hecho de haberlo sentido, y esto le genera un estado de completa incertidumbre para asentir, tanto si existe o no, algo (un Universo) animado».

«Cuius discipuli Aristonis non minus magno in errore sententiast, qui neque formam dei intellegi posse censeat neque in dis sensum esse dicat dubitetque omnino deus animans necne sit.»

– Cicerón, De Natura Deorum, 1.37 (o.f. 1.14)

Mucha gente, de manera equívoca, piensa que Aristón deniega tanto la Física y la Lógica Estoica, pero esto no es verdad del todo: En resumen, el expresa este punto de vista:

«No puedo experimentarlo, por tanto, no puedo ni tomar ni desechar esta idea»

En resumen, existen tres tipos de «Prokopés Estoicos»

1. Aquellos que si pueden experimentar las Fisicas Estoicas
2. Aquellos que no pueden experimentarlas, pero que necesitan o quieren creer en ellas
3. Aquellos que no pueden experimentarlas, pero que no necesitan creer en ellas (como Aristón, por ejemplo)

El gran dilema: ¿Es realmente necesario asentir ante la Divina Providencia Estoica, o no?

En este punto surge el «gran dilema». Para los «Estoicos tradicionales» como comentaba mucho tiempo atrás, con el problema de la erudición estoica, la teoría tiene que ir fuertemente atada a la práctica. Para un erudito estoico, una persona no puede realmente avanzar, si no tiene claros los principios (¿el dilema de la Akrasia?). Y esto es algo que claramente, en estos mensajes, era algo que yo ponía en duda.

La cuestión es que el dilema era el siguiente:

«Se puede vivir una vida Ética, sin asentir ante una Divina Providencia Estoica y un Cosmos Inteligente, pero no se puede vivir una vida Ética Estoica sin asentir ante esto».

Esto fue quizá la afirmación que encendió la verdadera mecha de la discusión, que acabaría en expulsión. Según los eruditos, «No existió un solo estoico que admitiera esto». Mi argumento era el siguiente:

En primer lugar, el problema es que aquellos que lo admitían, no eran realmente Estoicos (Zenón, Crisipo, Panecio, Séneca, o incluso Epicteto lo reconocía). Los que si fueron realmente «Estoicos» ejemplares (Sócrates, Diogenes de Sinope, Catón el Joven y el Viejo), en el fondo, no asintieron ante esta idea, por la sencilla razón que la tenían que desconocer porque nunca se les había dado a conocer.

Por ello, surge una extraña dicotomía de la acción que justamente Aristón de Quíos (con las Física), y Epicteto (con la Lógica, i.e. Discursos Libro I.4) alertaban al respecto: No enfrascarse demasiado en la teoría porque la práctica entonces no acompañará.

Aunque si es cierto que Epicteto admitía que la Lógica era importante como parte fundacional de la filosofía (i.e. Discursos Libro I.17), y Aristón aceptó que si podría haber algo ahí fuera aunque él no pudiese experimentarlo (i.e. Cicerón, De Natura Deorum, 1.37), ambos estaban de acuerdo que las Éticas estaban para ser vividas, no solo para ser conocidas.

De aquí el flujo de la conversación fue el siguiente:

  • Chris Fisher: «¿Como sabes que por ejemplo, Catón el Joven, no asentía ante la Divina Providencia Estoica, ¿cual es tu evidencia al respecto?
  • Leo Vitali: «Mi evidencia es la ausencia de evidencia, es decir, no puedo asumir algo que no se puede asumir por defecto. Esto es como si alguien me pregunta: ¿Cómo sabes que por ejemplo, Catón el Joven, no podía volar, ¿cual es tu evidencia al respecto?» (evidentemente, cuando uno pone ejemplos extremos desafiando un silogismo, la situación tiende a caldearse a veces innecesariamente)
  • Chris Fisher: ¿Entonces sugieres que la Divina Providencia Estoica, no es un aspecto esencial del Estoicismo?
  • Leo Vitali: Yo no argumento si la Divina Providencia Estoica es una parte esencial del compendio teórico del estoicismo. Pero si tengo dudas, acerca de que hasta que punto, asentir a las propuestas Físicas del estoicismo, deba ser una parte esencial del ejercicio práctico de la Ética Estoica.
  • Chris Fisher: «Los estoicos antiguos, consideraban que asentir ante la Divina Providencia Estoica era un aspecto esencial. Y los estoicos antiguos consideraron a Catón el Joven como un Estoico. Por tanto es justo asumir, que él asentía ante la Divina Providencia Estoica, a no ser que exista una evidencia que pruebe lo contrario»

Touché. Muy buen silogismo me planteó por su parte que me dejó bastante fuera de juego. Pero reflexionando un poco, aún me quedaba un gran duda, que fue el as motivo de la expulsión final. La pregunta fue la siguiente:

  • Leo Vitali: ¿Puedes ofrecerme una sola referencia original, en la que explícitamente se indique: «Asentir ante la Divina Providencia Estoica es un componente Estoico esencial«?.

Y por lo que yo sabía hasta la fecha, no existe una sola referencia tan explícita. Y aquí terminó todo. Unas horas más tarde, como aún conservaba contacto conmigo, y no dudé en presionarle con la necesidad de una respuesta, estas fueron las referencias que me mandó a posteriori de haberme expulsado.

Vamos a analizarlas:

Crisipo piensa que los jóvenes deben escuchar primero las lecciones de lógica, en segundo lugar las de ética y tras éstas las de física; y, en último lugar, como culminación de los estudios de física, deben ocuparse de la doctrina sobre los dioses. De estas opiniones, expresadas por él en muchas de sus obras, bastará citar un pasaje del cuarto libro de «Sobre los géneros de vida», según reza literalmente: «Así pues, en primer lugar, tal como han manifestado correctamente los antiguos, hay en mi opinión tres tipos de especulaciones filosóficas: las de lógica, las de ética y las de física. En segundo lugar, de entre ellas creo que debe colocarse primero la lógica, luego la ética, y en tercer lugar la física y en los estudios de física el último lugar lo ocupa la doctrina sobre los dioses: por eso también a la transmisión de esta doctrina la han llamado ‘iniciaciones’. – Plutarco, Moralia, Vol 11. Sobre las Contradicciones Estoicas, 9

Está claro que aquí Crisipo está hablando de la parte teórica, no de la práctica, que como subrayaba en negrita en el apartado anterior, era el tema principal de la conversación.

Escucha lo que dice acerca de ello en el libro tercero de «Sobre los dioses»: «No es posible encontrar otro principio ni otro origen de la justicia que el que proviene de Zeus y de la Naturaleza Universal. Pues a partir de ahí ha de empezar toda investigación similar, si es que pretendemos hablar correctamente sobre los bienes y los males». De nuevo, en las Tesis de Física: «No hay otra manera —ni más apropiada-— de acercarse a la doctrina de los bienes y los males ni a las virtudes ni a la felicidad, si no es partiendo de la Naturaleza Universal y del gobierno del mundo». Y, más adelante, otra vez: «A estas teorías físicas, en efecto, hay que subordinar la doctrina de los bienes y los males, porque no existe para éstos otro principio mejor al que puedan referirse, ni merece la pena ocuparse de la especulación física si no es por otro fin que el de la distinción de los bienes y los males». Así que la teoría física viene a situarse, según Crisipo, «a un tiempo delante y detrás» de la ética. – Plutarco, Moralia, Vol 11. Sobre las Contradicciones Estoicas, 9

Vuelve aquí Crisipo al mismo planteamiento: «A estas teorías físicas, en efecto, hay que subordinar la doctrina de los bienes y los males». Todo se sitúa bajo el plano de la teoría. Por último:

Ahora bien, ni a los antípodas se les oculta que la Naturaleza Universal y la Razón Universal de la Naturaleza es Destino y Providencia y Zeus. En efecto, estas palabras han sido repetidas por los estoicos hasta la extenuación en todas partes. – Plutarco, Moralia, Vol 11. Sobre las Contradicciones Estoicas, 34

En este caso, es que ni siquiera hace referencia directamente al tema que aquí estamos tratando: Que asentir ante la Divina Providencia Estoica, deba ser parte fundamental del ejercicio práctico de la Ética Estoica.

El Trasfondo del problema: La Piedad o Devoción a la Divina Providencia Estoica como una Virtud

La cuestión es que para poder entender la raíz de todo este dilema, primero hay que entender un punto de base porque el que circula todo esta falta de consenso en al comunicación: Para este «sub-grupo de Estoicos», existe una parte en la práctica estoica, que no he visto explícitamente en los textos originales, pero ellos se esfuerzan en pregonar: La necesidad de encontrar una devoción o Piedad (devoción religiosa), en el ejercicio práctico del estoicismo.

¿Es posible ser Cristiano Católico, sin ir todos los domingos a misa? ¿Es posible ser Cristiano Católico en un convento con un pequeño grupo de trabajo? Técnicamente, no. Una de las Virtudes que debe trabajar un Cristiano Católico es justamente esta: La devoción religiosa, y uno de los preceptos que impone la Santa Sede, es la asistencia misa en día descanso.

En este caso, aquí nuestro susodicho grupo, pretende constituir una serie de «sacramentos», e incorporarlos como parte imprescindible de la Práctica Estoica. Este es el principal dilema por el cual, toda esa discusión anteriormente planteada bajo mi punto de vista, no podía tener expectativa de un final «feliz».

La pregunta mía en el fondo es: ¿Realmente existen textos en el estoicismo que confirmen esa base «religiosa» (asentimiento ante la Divina Providencia Estoica), como parte necesaria y fundamental del ejercicio práctico de la Ética Estoica?

¿Alguien es capaz de interpretar esto, en los textos de referencia que comentaba en la sección anterior?

Me gustaría saber vuestra opinión al respecto. Esto es en la actualidad un tema que separa fuertemente al grupo de los llamados «Estoicos Modernos» frente a los llamados «Estoicos Tradicionales». Bajo mi punto de vista, creo que es un «enfrentamiento» en clave de erudición sin ningún sentido (aunque si es cierto que existen agendas ocultas por ambas partes). No veo que exista necesidad de devoción religiosa y no he sido capaz de encontrar ni un solo texto que lo sustente. Aunque si es cierto que algunos escritores que han tratado sobre el Estoicismo, como A.A. Long, Christoph Jedan y David Sedley, si sugieren que esto sea necesario. Pero no aportan claras referencias tampoco. Por tanto, y a pesar que casos como el de A.A. Long, que son una autentica eminencia en el campo de esta filosofía, pongo en tela de juicio este criterio suyo en particular (como se suele decir popularmente, «no todo lo que cualquiera diga, tiene que ir a misa»).

Esto es un tema de discusión que en el fondo, no cerraré nunca. Aunque ahora, alejado de los campos de discusión «religiosos» como los que este grupo me proponía, en los próximos meses, no voy a tener la oportunidad de divagar en estas vicisitudes tan oportunamente como hasta ahora.

Una lastima; tendré que centrarme en lo verdaderamente valioso, como diría Epicteto: El correcto uso de las representaciones, de las opiniones,ser consciente de mis impulsos, mis aversiones, mis rechazos, prepararse, intentar, asentir, y en resumen, tratar el correcto asentimiento.

3 comentarios sobre “Divina Providencia Estoica: ¿Necesidad o Recurso? [DIA 132]

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  • el 22 abril, 2019 a las 05:59
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    Muy interesante todo lo que ha dicho usted en este «post». Tengo un tema más de análisis, que me provoca seguir indagando. No creí en un dios providencial al entrar al estoicismo, y me encontré con la «providencia», después leí que dicha idea, en el cristianismo fue tomada de los estoicos, y quería saber por qué.
    Gracias por el conocimiento compartido.

    Respuesta
    • el 22 abril, 2019 a las 12:11
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      Hola Hercho
      No tengo claro que la idea del Dios cristiano fuera tomada de los Estoicos, principalmente por el hecho de que poco o nada tienen en común (salvo los puntos clásicos de omni- que en el fondo es algo en común con todos los Dioses, sean Egipcios, Islámicos, Griegos o Panteístas). Recuerda que en el Cristianismo, la providencia no existe y TODO se rige por el más absoluto libre albedrío. Aunque paradójicamente, Dios tenga un plan, esto hace que la filosofía del Cristianismo Antiguo sea totalmente dicotómica (otra forma de explicar el compatibilismo, semejante al dilema del Segador de Crisipo).

      Respuesta

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