Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. XII [DIA 142]

La edad avanzada, pero que aun no es decrépita, es muy agradable, y hasta creo que el que ha llegado a la extremidad tiene sus placeres, o al menos le sirve de placer el no necesitarlos ya. ¡Cuan dulce es verse librado de los movimientos impetuosos! «Desagradable es, dirás, tener siempre la muerte delante de los ojos;» pero los jóvenes deben tenerla tan presente como los ancianos, porque no se nos llama por turno, y además nadie es tan viejo que no pueda esperar vivir un día más. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.12.5-6

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. VIII-IX [DIA 140]

Enseño a los demás el camino recto, que he conocido demasiado tarde y después de haberme fatigado errando de un lado para otro. Clamo a voces: «Evitad todo lo que agrada al vulgo, todo lo que concede la casualidad, y considerad sospechosos todos los dones de la fortuna. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.8.3

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. V [DIA 137]

Procuremos que nuestro exterior esté conforme con el pueblo y que el interior no se le parezca en nada. Que nuestra toga no sea espléndida ni sórdida. No tengamos platos de oro cincelado, pero no creamos que es prueba de temperancia privarnos de oro y plata en nuestra mesa. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.5.2-3

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. III-IV [DIA 136]

Después de la amistad, todo se debe creer; antes, todo debe deliberarse. Gentes hay que, invirtiendo el orden y en contra de los preceptos de Teofrasto, examinan después de amar, y cesan de amar cuando han examinado. Medita largamente si debes recibir en amistad a alguno, y cuando hayas resuelto hacerlo, recíbele con el corazón abierto, y habíale con tanta confianza como a ti mismo.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.3.2

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Contradicciones Estoicas: Dilema filosófico Parte I [DIA 117]

Hace ya tres semanas que no escribo nada en esta página y existe una razón bastante importante que hoy he tomado la decisión de explicar a fondo, pese a que todavía no tengo pleno convencimiento sobre la materia: El enorme dilema que encontré en la actualidad por causa de una serie de contradicciones estoicas que observado desde el inicio de mi andadura.

Más en detalle existen tres contradicciones estoicas que quiero tratar de manera individual y en el futuro poder seguir ampliando, incluso quizá resolviendo, o sirviendo como base de una posible alternativa al estoicismo incluso que no tenga que ser necesariamente esta filosofía en particular como alguna de las propuestas realizadas por los Estoicos Modernos. Es importante destacar que existe un alto grado de posibilidad errática en mis palabras y es por ello que quiero aprovechar esta introducción como aviso dado que eventualmente sigo trabajando y leyendo diariamente para despejar todas las dudas que me han venido surgiendo.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes XXII [CITA ESTOICA] [DIA 110]

Como ya comenté cierto tiempo atrás existe una especie de relación de “amor” y “odio” entre el cinismo, la comunidad estoica y más concretamente algunos estoicos ortodoxos en particular. De hecho este fue el motivo por el cual dieron a Aristón de Quíos a un lado en su momento. Pero en cambio Epicteto mantiene una postura bastante curiosa, y para mi personalmente, increíblemente reveladora. En esta primera parte, el planteamiento de Epicteto es muy sencillo: Mientras que un Cínico viva de acorde a su naturaleza, puede hacer lo que quiera. El problema es que el cinismo está asociado generalmente a la parresia y a esa forma libertaria, de vivir de manera soez de cara al público, siempre revindicando algo. Hacer esto esta bien, pero la pregunta está realmente en si dicha reivindicación se encuentra conforme dentro del concepto de vivir de acorde a la naturaleza o no (al menos desde la perspectiva estoica). En cierto grado, al igual que hicieron los antiguos estoicos, de crear una variación del estoicismo ortodoxo e introduciendo una serie de componentes relativos a la Escuela Peripatética; Epicteto hizo lo propio con el cinismo: Una especie de eclecticismo entre el Estoicismo y el Cinismo, que me parece completamente extraordinario y veremos a continuación.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes VII [CITA ESTOICA] [DIA 102]

Son superiores los bienes de lo mejor o los de lo peor? —Los de lo mejor. —Los bienes del alma, ¿cómo son? ¿Dependientes o independientes del albedrío? —Dependientes del albedrío. —Entonces, ¿depende del albedrío el placer del alma? Respondió que sí. —Y éste , ¿para qué nace? ¿Quizá para sí mismo? ¡Pero eso es impensable! Pues ha de suponerse cierta esencia principal del bien con la cual, al alcanzarla, nos deleitaremos el alma. También en esto estuvo de acuerdo. —¿ En qué, pues, nos deleitaremos respecto a este placer del alma? Pues si es en los bienes, hallada está la esencia del bien; pues no es posible que una cosa sea el bien y otra aquello con lo que nos gozamos razonablemente ni que no siendo bueno lo primordial sea buena la consecuencia

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro II. Pasajes XXIV-XXVI [CITA ESTOICA] [DIA 97]

Y este es el último pasaje del Libro II. En este pasaje habla de manera muy escueta también como el anterior,acerca de la incongruencia y lo erróneo según el estoicismo. Pero hemos de tener claro que el Vicio no se encuentra en el desconocimiento, sino en el error de asentimiento con conocimiento adquirido. Esto es importante y algo que generalmente confunde bastante a la hora de determinar que es una acción apropiada de la que no es. Lo que para una persona sea vicioso puede que para otro no lo sea: Ya que es importante destacar que el vicio depende exclusivamente de como un indiferente afecta al Alma o al carácter.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro II. Pasajes XXIII [CITA ESTOICA] [DIA 95]

Sino que han sido dispuestas como ayudantes y siervas de la capacidad de servirse de las representaciones. Y si preguntas cuál es el valor de cada una, ¿a quién preguntas? ¿Quién te responde? ¿Cómo es posible que alguna otra facultad sea superior a ésta, que incluso se sirve de las demás como ayudantes y ella misma las pone a prueba y las pone de relieve? ¿Cuál de aquéllas sabe quién es ella misma y cuánto vale? ¿Cuál de aquéllas sabe cuándo ha de ser usada y cuándo no? ¿Cuál es la que abre y cierra los ojos y los aparta de donde se debe y los dirige hacia otros objetos? ¿La facultad visual? No, sino la del albedrío. ¿Cuál es la que cierra y abre los oídos? ¿Por medio de cuál son curiosos e inquisitivos o, al revés, inconmovibles al discurso? ¿La facultad auditiva? No es otra sino la del albedrío

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro II. Pasajes XIX-XX [CITA ESTOICA] [DIA 92]

Si alguien me pregunta: tú, ¿a qué dos te atienes? Le respondo: no lo sé. Pero he recibido esta referencia: que Diodoro se atenía a tales; los del círculo de Pantoides, creo, y de Cleantes, a tales otras, y los del de Crisipo, a tales otras. —Y tú, ¿qué? —Tampoco he nacido para eso, para poner a prueba mi propia representación y comparar lo que se dice y formar mi propia doctrina respecto a este tema.

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