La accion adecuada estoica: La llave de la Virtud [DIA 60]

Para llegar a entender finalmente como encajan todos los componentes, de los que vengo hablando muy intensamente en las últimas semanas, la Física, la Lógica y hora la Ética, ahora tengo que dar paso a un componente fundamental: La acción adecuada estoica (kathekon), o incluso el Oikeion del que también comente hace tiempo brevemente.

La cita Estoica del día

El que peca, peca contra sí; el que comete una injusticia, se la hace a sí mismo, haciéndose daño a sí mismo. – Marco Aurelio, Meditaciones, Libro IX.4

Una cita que encaja perfectamente con la meditación del día, y con el concepto que hoy trataré en profundidad de la acción adecuada estoica.

En definitiva, y resumiendo un poco en base a las conclusiones que en adelante veremos, la razón, la decisión, la forma y capacidad de asentimiento, dependen única y exclusivamente de nosotros mismos. Todo lo que hagamos se refleja solo en nosotros, al igual que todo lo que hacen los demás solo se refleja en ellos. Aunque una persona nos robe la cartera, y esto lo percibamos como un mal; si realmente hicieramos un correcto asentimiento, esto realmente no simbolizaría nada, y no debería causarnos afección emocional alguna; en gran medida, ese suceso procede de algo mayor a nosotros sobre el cual no tenemos control.

Pero si por el contrario, somos nosotros quienes robamos la cartera, estamos ejecutando el Co-Destino de esa manera por voluntad propia. Y se entendería desde nuestro asentimiento, que esa debería ser la acción adecuada. La cuestión es que si realmente, en el fondo, sabemos que es una injusticia, o que estamos haciendo daño a otros, realmente no es así; al ejecutar el Co-Destino erróneamente, de manera no virtuosa, según el Estoicismo, solo puede afectarnos a nosotros mismos, dado que al no ser virtuoso, será acción viciosa, y la acción viciosa solo golpeará al Alma, y retirará el grado de Eudaimonia que hayamos podido o queramos alcanzar.

La enseñanza está en la importancia de empezar, por tanto, a medir tus acciones desde este preciso momento.

Experiencias del Día

Es curioso ver en este momento, como ya han pasado nada menos que 60 días desde el inicio. He decidido posponer los «resultados» prácticos recapitulativos del mes de febrero, tal y como hice en Enero principalmente por una razón; este mes ha sido eminentemente teórico, desaconsejando en gran medida los consejos que Epicteto daba a sus discípulos. En gran medida esto es debido al programa de la Escuela de Filósofos Estoicos, primero teoría y después práctica, y también a una enorme excusa que he venido elucubrándome.

Esto no quita que haya descuidado al 100% la práctica, pero si es cierto, que la verdadera práctica que a mi me concierne en estos momentos, está bastante parada; la interacción y el trabajo de la Virtud de cara a una fuerte adversidad inducida por mi parte si hiciera falta.

Meditación del Día: Trabajando el camino hacia la acción adecuada estoica

Ya sabemos el principio de la Ética estoica, basada en la Oikeiosis más simplista, o el principio de auto-conservación. Por tanto la supervivencia es en esencia la acción adecuada más básica (oikeion). Pero ya comentábamos que en realidad, la preservación del cuerpo era demasiado simplista para el nivel de raciocinio que el ser humano estaba dispuesto a asumir. En gran medida, el concepto de «apropiado» podría definirse llanamente como «bueno», o la acción buena, o al función adecuada (kathekon)

Si sabemos claramente a estas alturas, que lo único bueno es la Virtud, entonces esta claro que la acción adecuada estoica, tiene sentido que vaya relacionada a la acción acorde a la Virtud. Quizá es en este punto donde la mayoría de la gente encuentra un mayor nivel de confusión, dado que como comentaba ayer, ya fueron algunos discípulos de la Escuela Aristotélica, los que determinaron que algunos elementos del estoicismo, como los preferidos indiferentes, eran solo una cuestión de palabrería, para venir a decir lo mismo que ellos ya decían; que en cierto grado el ser humano siempre tiene tendencia, dentro de lo «bueno», lo «correcto» o lo adecuado, a elegir entre una serie de elementos básicos y/o necesarios, como es el caso del alimento o el cobijo. Lo mismo compartían de una manera esencial, los Epicúreos y los Cínicos. Pero los Estoicos se negaron a admitirlo y veremos porque.

Por tanto: ¿Es adecuada una acción dirigida a obtener alimento? En principio, es lógica la respuesta afirmativa. Los estoicos en este punto quisieron ir un poco más lejos para definir una verdadera acción adecuada estoica. La llamada katorthoma o acción completamente adecuada. Por tanto la división se establecería como:

  • Acción adecuada estoica (meson kathekon, o simplemente kathekon): Esto es en general, todo lo contenido alrededor a la obtención de los preferidos indiferentes
  • Acción adecuada estoica completa (katorthoma): La acción dirigida hacia la Virtud, o acción razonada.

Integrando la Acción adecuada estoica en el concepto de la Virtud

Según los estoicos, la acción adecuada estoica o meson kathekon, era algo que podría hacer cualquiera, incluso aquellos sin logike phyche, como es el caso de los animales. Por eso, dicha acción como tal, realmente no podría ser considerada completamente adecuada, y encuadrándola dentro del concepto de buena o mala. Esta claro que a un perro, le gusta más un buen filete jugoso de carne, que el pienso seco para perros. No hace falta nada más ver, el ímpetu con el que comen cada uno de estos dos alimentos. Pero la real diferencia de la acción de un perro con respecto al de un ser humano virtuoso, esta justamente en la acción adecuada estoica completa, katorthoma, o lo que es lo mismo, la acción dirigida por la razón.

Esto es exclusivamente, lo que diferencia a los estoicos del resto de las escuelas, y que puede ser algo muy subliminal y puede pasarse por alto muy fácilmente. Una persona puede hacer las cosas de manera apropiada, gracias a su experiencia, a su cultura, o demás factores que le llevan a ser justo, y «aparentemente virtuoso»; pero no tiene porque hacerlo de manera Virtuosa, es decir, guiado por la razón. En este sentido, la Virtud desde la perspectiva estoica, es simplemente una disposición mental (realmente una disposición del alma como venían a decir los antiguos estoicos).

Por ello, la cuestión esta en la diferencia, entre ser guiados por las emociones, y por el ensayo y error, a ser guiados estrictamente por la razón. Recordemos; vivir es un arte según los estoicos. Y al ser un arte debe ser aprendido y sobre todo practicado. Hacer una acción adecuada sin razón es como la «suerte del principiante». Es posible que pueda ser repetida, pero existen más probabilidades de que acabe siendo olvidada o errática.

La acción adecuada Estoica: No tiene nada que ver con las Virtudes Cardinales

Justamente este es uno de los temas, que más confusión me provocaba de origen. ¿Como era posible que la Justicia encajase dentro del modelo estoico? Por el contrario, la virtud cardinal de la justicia encaja perfectamente en el modelo Aristotélico; en el caso Estoico no ocurre lo mismo, como ya comentaba en mensajes anteriores. Principalmente porque era un modelo que bajo las características estoicas, en cierto grado existe un nivel de subjetividad excesivo, y sobre todo, acaba mordiéndose la cola y sujeto a pésimas interpretaciones. Al igual que el tema de los indiferentes me ha venido ocurriendo.

Pero ahora, analizando la acción adecuada estoica, como la acción Virtuosa (la acción adecuada completa, más concretamente), todo cobra sentido. En el caso de los estoicos, si aceptan un concepto de «virtud cardinal», pero visto desde otra perspectiva. Hace tiempo, ya lo deje caer, pero sin mucho entendimiento:

  • La justicia es la recta razón de la distribución
  • El coraje, es la recta razón del sufrimiento
  • La templanza, es la recta razón del disfrute
  • La prudencia, es la recta razón de la decisión, o en gran medida, la sabiduría en general.

Y todo viene de la acción adecuada estoica completa, del asentimiento. En realidad esta disección de las virtudes cardinales, es una simple analogía pero sin ningun tipo de equivalencia en realidad. Hablo en resumidas cuentas de una capacidad de asentimiento ante la distribución correcta (desde nuestro interior), desde el verdadero reconocimiento del sufrimiento (no desde el sufrimiento pasional), así como del disfrute (y no del placer incondicional) y finalmente, la correcta toma de decisiones en base a todo lo anterior (o lo que es lo mismo, asentir o no asentir en base a si el evento es externo o no, o la adecuada gestión de la dicotomía del control). Pero en realidad todo confluye en la recta razón, que independientemente del resto, es lo único que es Virtud.

Conclusión: ¿Podemos dar una definición clara de la Virtud en base a la acción adecuada estoica?

La traducción de Virtud es Areté. Pero de hecho, Areté podría ser traducido más apropiadamente por «Excelencia». Por tanto, todas esas varias decenas de veces que he repetido sin cesar la palabra Virtud, quizá debería haber escrito Excelencia. Creo que en cierto grado se usa la palabra Virtud porque tiene connotaciones atractivas para los teístas variopintos. Y la connotación negativa para los ateístas no es excesiva. Por ende, es un buen reclamo de Marketing, como gran parte de las nociones que se han ido divulgando en este tipo de filosofías.

Esta es la definición más exacta de Zenón de Citio de la Virtud:

Algunos filósofos, en la creencia de que proporcionan a nuestros impulsos una liberación de ser sometidos por la fuerza a las causas externas, sitúan en el principio rector un movimiento adventicio que se manifiesta sobre todo en las decisiones entre objetos indiscernibles. En efecto, cuando, de dos cosas de importancia equivalente y similar disposición, es forzoso aceptar una, sin que ninguna causa nos empuje hacia una de las dos porque no se diferencia en nada de la otra, esa facultad adventicia del alma, adoptando por sí misma una inclinación hacia una o hacia otra, neutraliza nuestra indecisión. – Plutarco, Moralia: Obras y Costumbres, Libro XI, Las Contradicciones de los Estoicos.23

Dicen así también Cleantes y Crisipo:

Que la virtud es una disposición del ánimo conforme a razón y elegible por sí mismo, no por algún miedo o esperanza, o por algún bien externo, sino que en ella se encierra la felicidad, como que está en el alma para la igualdad y tranquilidad de la vida. Que el animal racional se pervierte unas veces por los halagos de cosas externas, y otras veces por las persuasiones de sus familiares, pues los movimientos que da la naturaleza no son torcidos. – Diogenes Laercio, Vidas de los filósofos más Ilustres, Libro VII, Zenón.63

Con esto queda bastante claro, que al leer textos poco apropiados, donde se mezcla sobre todo el eclecticismo tardío a partir de Antípatro y Panecio, los textos originales empiezan a desvirtuarse de una manera acelerada; hasta alcanzar para muchos, un grado de desconcierto y sobre todo incongruencia abismal. En este sentido los Estoicos fueron claros: La razón es lo único que importa en este mundo, y sin razón, merece incluso la pena morir (ya lo decía hasta Séneca en sus textos). Parece radical en este sentido, pero es así la filosofía estoica.

Ahora bien, teniendo esto claro, ahora pasa el efecto contrario; en vez de seguir todo el proceso que he tenido que llevar yo, desde la Lógica, diversos textos, diversas interpretaciones, la Física, el recorrido por los diferentes aspectos de la Ética (Oikeiosis, Emociones, etc…) hasta llegar a este punto (todo un verdadero lío por principal causa del eclecticismo); ahora podemos desenvolver toda una filosofía en base a esta concepción. Y a partir de ahora si tiene sentido incorporar cierto grado de eclecticismo e incluso de propia razón, para adaptar la Ética de uno a este precepto. Pero el problema es que el Estoicismo, por alguna razón, se enseña al revés (o al menos en los textos de Estoicismo Moderno).

Y partiendo de esta base, a partir de mañana empezaré con ello; a incorporar algunos conceptos que tenía en mente desde hace bastante tiempo y cotejarlos con la doctrina fundamental del Estoicismo, y medirlos con la Excelencia que esta introduce.  Por ello, si alguien empezara a leer a partir del día de hoy, se encontraría en esta vicisitud por tanto

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