Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro I. Pasaje XXVIII [CITA ESTOICA] [DIA 80]

Entrando ya en la recta final del primer Libro de las Disertaciones de Epicteto con Arriano, hoy quiero hacer una breve pausa en uno de los pasajes más significativos de este primer Libro de las Disertaciones de Epicteto con Arriano; en el que se trata específicamente sobre tres de los pilares básicos de la filosofía:

  • Breve introducción sobre las impresiones adecuadas, que marcarán la diferencia al final del pasaje cuando se trate el tema de las pre-cogniciones
  • Acerca del trato con las personas, algo que se vio con detalle en el apartado de las kephalaia (los dogmas morales de Marco Aurelio)
  • Finalmente, Epicteto comentando acerca los principios de esa «Moral Vacía» del Estoicismo que vengo repitiendo tanto en los últimos días

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro I – Pasaje XXVIII

No debemos lamentarnos con la humanidad y cuales son las pequeñas y grandes cosas entre los hombres

¿Cuál es la causa de asentir a algo? El que nos parezca que es. Por tanto, no es posible asentir a lo que parezca que no es. ¿Por qué? Porque ésta es la naturaleza del discernimiento: afirmar lo verdadero, rechazar lo falso, abstenerse ante lo indiferente. ¿Qué prueba hay de esto? «Siente ahora, si puedes, que es de noche». No es posible. «No sientas que es de día». No es posible. Siente o no sientas que el número de las estrellas es par». No es posible. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.28.1-3

Este es uno de los ejemplos que se suele poner cuando se hace referencia a la impresión adecuada. Al igual que no es posible afirmar que es de noche cuando es de día; o afirmar con certeza que sabemos que el número de estrellas en el Universo es par, dado que es la simple idea, sería una presuposición. ¿Por qué hacemos esto sistemáticamente en otras areas de nuestras vidas en cuanto a impresiones equivalentes se refiere? Si no tenemos certeza, no podemos asentir. Esto encaja con el tema de las presunciones que saqué un día atrás. Y cuando se pone el ejemplo de la impresión adecuada (es de día porque se ve el sol), es un ejemplo de que si existe la opción de asentir adecuadamente, a pesar de que otras escuelas como la escéptica, ponga en duda hasta esta trivialidad.

Vamos al caso de las acciones, ¿qué criterio tenemos, como aquí el de lo verdadero o lo falso? El deber y lo que no es el deber, lo conveniente y lo no conveniente, lo que tiene que ver conmigo y lo que no tiene que ver conmigo y criterios semejantes a éstos. Entonces, ¿no puede uno pensar que algo le conviene y no elegirlo? No puede. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.28.5-6

Aquí entramos en un tema interesante: La percepción del alma monista de Epicteto y su reflexión en la Akrasia, contraria a las ideas de su antecesor Posidonio y otros estoicos del periodo medio del Estoicismo.  Entiendo que en aquella época, estaba difícil decidir para donde tirar (alma tripartita, alma monista, y más considerando que la mayoría situaba el centro del sistema nervioso en el corazón, complicando aún mas todo). Para Epicteto al igual que para otros filósofos como Socrates, no es posible que no fueran de la mano la razón y la conveniencia. El problema que tanto la conveniencia y la razón suelen estar turbadas y esto generalmente provoca este conflicto, algo es lo que va proponiendo en siguientes partes del pasaje:

Sí, pero estaba engañada. Muéstrale claramente que está engañada y no lo hará; pero, mientras no se lo muestres, ¿qué otra cosa ha de seguir sino la apariencia? Nada. Entonces, ¿Por qué enfadarse con ella porque la desdichada anda equivocada sobre lo más importante y se ha vuelto una víbora en vez de un ser humano? En todo caso, ¿no compadecerás más bien —igual que compadecemos a los ciegos , igual que a los cojos— a los que están ciegos y cojos en lo más importante?. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.28.8-9

Previo a este párrafo, hace mención a una mujer, la cual considera más conveniente satisfacer su pasión y castigar a su marido que salvar a sus hijos. La misma hace referencia al hecho que su pasión es más fuerte que su voluntad, y esto es justamente un formato de opinión que envuelve a la mayoría de las personas, e incluso, la mayoría percibe como lo más correcto. La gente sin pasión son percibida como personas grises, sin arranque de voluntariedad, y que no marcarán la diferencia nunca en nada. Por el contrario las personas pasionales parece que son aquellas personas que serán las que marcaran el futuro. Hasta Steve Jobs en su discurso decía algo así como: «Haz lo que te dicte tu pasión«.

Pero es en dicha apariencia (que la pasión sea lo correcto), donde se encuentra la verdadera ignorancia. En dejar a un lado la razón, como si la razón fuera la parte débil del ser humano. Epicteto hace referencia al hecho de compadecer a aquellas personas que no son capaces de ver esto, equivalente al hecho que a veces se da, por aquellas personas con alguna minusvalía que les impiden hacer lo que desean.

Cualquiera que recuerde esto claramente, que para el hombre la medida de toda acción es la apariencia (por lo demás, o la apariencia es acertada o desacertada; si acertada, es irreprochable; si desacertada, él mismo recibe el castigo, pues no puede ser uno el que anda equivocado y otro el perjudicado), no se irritará con nadie, no se enfadará con nadie, a nadie insultará, a nadie hará reproches, no odiará, no se impacientará con nadie. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.28.10

Sacando el tema semejante a los kephalaia de las Meditaciones de Marco Aurelio, aquí Epicteto sigue la misma linea indicando que uno no puede reflejarse en la ignorancia de los demás, dado que conociendo la naturaleza estoica, el bien solo esta en la Virtud, y el mal en el vicio, y por ello otra persona (indiferente, externo), no puede causar ni el bien ni el mal en uno. Poco tengo que añadir al tema que introduje con Marco Aurelio en la entrada que comentaba anteriormente

Ése y no otro. La Ilíada no es otra cosa que una representación y un uso de las representaciones. A Alejandro se le representaba que había raptado a la mujer de Menelao, a Helena se le representaba que le seguía. Si Menelao hubiera tenido la representación de que sentía que era una ventaja verse libre de tal mujer, ¿qué habría sucedido? ¡Adiós la Iliada, y no sólo ella, sino también la Odisea!. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.28.12-13

Epicteto insiste, en que las pasiones son motivo de todas las «desgracias» humanas. Aquí pone el ejemplo de Alexandros (Alejandro), también conocido como Paris, aquel que se fue con Helena en la Ilíada de Homero; supuestamente ofendiendo a su marido (Menelao) y desencadenando la guerra de Troya. Aquí Epicteto destaca, que por causa de una representación (φαντασία, phantasia, es decir, realmente un juicio ante una impresión), se provoca una emoción que a su vez desencadena una acción, viciosa, no virtuosa, como es el caso de una guerra. En caso que esto realmente sucediera, y muchas de las fábulas sirven para ilustrar este tipo de situaciones, no hay que desdeñar el hecho de que Agamenón, viese la oportunidad para atacar un territorio poniendo esto como excusa, fuere movido también por la pasión o por la razón, algo que solo podemos presumir, no saber con certeza.

—Entonces, ¿es lo mismo lo uno que lo otro? —Completamente igual. Murieron cuerpos de hombres; y de bueyes y ovejas. Se incendiaron casuchas de hombres; y nidos de cigüeñas. ¿Qué hay de grande y atroz? O muéstrame en qué se distinguen como moradas una casa de hombre y un nido de cigüeña. —Entonces, ¿es semejante una cigüeña a un hombre? —¿ Qué dices ? En el cuerpo son de lo más semejante; excepto en que el uno construye las casitas con vigas y tejas y ladrillos y la otra con ramas y barro. —Entonces, ¿no difieren en nada el hombre y la cigüeña? —¡ Claro que sí! Pero en esto no son distintos. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.28.16-19

¿Que diferencia hay entre la casa de un animal o de un humano? Moralmente pensaríamos que mucha diferencia dado que una persona vale más que un animal. Pero considerando la Moral «Vacía» del estoicismo, aquí Epicteto invita a pensar que realmente ambas casas pertenecen al mundo de lo indiferente, irrelevante, «lo mortal» y por ende ambas son exactamente iguales en valor. El cuerpo de la cigüeña es semejante al del hombre al igual que su casa. Lo único que transciende es el Logos, la parte consciente del ser humano frente a la del animal. Por ello, a una persona no se le respeta por su cuerpo, sino por su Logike Psyche o estado de consciencia divina que transciende por encima de su materia corpórea.

— Entonces, cuando se llevan a las mujeres y esclavizan a los niños y cuando a ellos mismos los degüellan, ¿eso no son males?
— ¿ Por qué te imaginas eso? Explícamelo a mí también.
— No, sino que ¿por qué dices tú que no son males?
— Volvamos a las reglas, recurre a las presunciones. Y por esto no hay quien se admire bastante de lo que sucede. Cuando queremos juzgar sobre pesos, no juzgamos al azar; cuando sobre lo derecho y lo torcido, tampoco lo hacemos al azar. En pocas palabras: en lo que nos importa conocer la verdad del caso, ninguno de nosotros hará nunca nada al azar. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.28.26-29

Aquí llega la guinda del pastel de este pasaje: Esta vicisitud, es la que plantean la mayoría de las personas cuando acceden al Estoicismo. ¿Entonces según el Estoicismo no se considera algo malo que alguien mate a otra persona? ¿No es malo que se esclavicen los unos a los otros? ¿Acaso no existen los males que nos han enseñado desde pequeñitos?

Y aquí Epicteto tiene que explicar brevemente el concepto de Moral Vacía: en resumen, las presunciones (praecognitio, προλήψεις), algo que estimamos mal, sin realmente conocer el trasfondo. Aquí pone varios ejemplos para ilustrar la idea: ¿Es malo matar a alguien? Todo sea según el contexto siempre. Visto desde fuera, es malo siempre. Porque la moral justiciera, que nos ha brindado la justicia positiva que reina en nuestras sociedades actuales, invita a pensar que matar es malo siempre. O no siempre, bajo unas reglas: Si hay un conflicto bélico, matar es necesario. Entonces ya no es siempre. Hay supuestos casos en los que matar es lícito. Si es en defensa propia matar es correcto. Otro contexto. Una persona con un grado excelso de «Moral Llena» llegaría incluso a decir que matar es siempre malo, sin contextos.

Lo mismo ocurre con la esclavitud. Uno piensa que una persona que trabaja para otra, fuera de su voluntad, y sin retribución económica, es algo malo. Pero según el contexto, si es «dentro de su voluntad» o una «retribución económica» (lo pongo entre comillas, porque si analizamos su voluntad, a lo mejor partimos por la idea irracional de querer comprarse un iPhone a toda costa, como aquel chaval de origen asiático que vendió un riñón para hacerse con el apartado de dicha marca, todo dentro de «su voluntad»), entonces no es esclavitud. En este caso, para el Estoicismo, el objeto de análisis se encuentra en la Razón exclusivamente, o en la Virtud dicho de manera más clásica. Es por ello en ambos casos, parece que tenemos moral para determinar lo que es bueno y lo que es malo, pero cuando surgen los contextos, la moral empieza a truncarse y tenemos que sacar «jurisprudencia positiva» para aceptar los casos aislados. En el Estoicismo esto no ocurre, el contexto se ciñe única y exclusivamente al concepto de Moral Vacía Estoica, o lo que es lo mismo, acción adecuada estoica o Virtud.

Este es el principal problema al que se enfrenta el Estoicismo frente a la sociedad moderna; tener que enfrentarse ante una Ética deontológica (basada en reglas, normativismo) que el Estoicismo y otras filosofías del momento, planteaban un paradigma totalmente diferente; cuando todavía a nadie se le había ocurrido, establecer de manera tan sólida una vida basada exclusivamente en normas. El Estoicismo tiene que reformular todo, no desde 0 como se enfrentaba Epicteto con sus congéneres, sino 2.000 años después, de los cuales el 80% han sido reinados íntegramente, por una Moral Única, llena de normas y de reglas en Occidente.

El intento que hace Epicteto es el siguiente: ¿Cuando uno quiere comprar un kilo de fruta, se basa en el azar? Dice por ejemplo. «Esto pesa entre 500 gramos y 5 kilos, por tanto tiro la moneda y si sale cara, me cobras 500 gramos y si sale cruz, me cobras 5 kilos? No: Utilizamos un valor racional, un valor basado en la física, que es la que asienta la razón, en este caso el valor que reporta una balanza, para determinar el peso por el que se debe pagar dicha fruta. Establecemos «reglas» razonables para hacer las cosas en la vida. Por ello, decir que es un mal la muerte y la esclavitud de niños, es una presunción. No es malo ni bueno, sino somos capaces de tener más información sobre el contexto. Y aún así, es un externo, con lo cual, nosotros no tenemos potestad para juzgar.

Conclusión Final: Las motivaciones de la existencia vistas desde la perspectiva Estoica de Epicteto

La cuestión de todo este pasaje es analizar, que es lo que nos moviliza, o nos lleva a la acción en esta vida. En lineas generales el Estoicismo critica fuertemente el hecho que somos movidos generalmente por las emociones, fruto de las representaciones dudosas, las apariencias, las pre-cogniciones. Pero en realidad el estoicismo es claro en este sentido: Generalmente debemos movernos por el «deber razonable», para lo que fuimos diseñados según la Naturaleza; desempeñar las acciones humanas, esto es tener una familia, ser un buen ciudadano, desempeñar un trabajo, en general ese tipo de acciones adecuadas, meson kathekon. La cuestión es que en la sociedad actual, se nos instruye que esto no son las labores del ser humano «modelo» o destacable. Las acciones de un ser humano destacable es vivir a tutti pleni, desenfrenadamente, gastar, consumir, conocer cuantas más parejas, mejor; no ensalzar la familia en la medida de lo posible, y trabajar, para ganar lo más y cuanto menos mejor (maximizar el placer (hedone) y minimizar el esfuerzo (ponos) es la meta universal establecida). A lo que lo que llaman «valores tradicionales» es de vieja tradición. Lo ideal es la innovación, y por innovación no pasa solo el hecho de romper con sistemas científicos, físicos, o tecnológicos, sino con el valor tradicional. La idea reinante dice: «Uno no debe ir a trabajar por el simple hecho de que es su Naturaleza vital. Uno debe ir a trabajar porque su pasión, le mueve a ello, haz lo que te dicte el corazón»

Aquí los Estoicos ponen en duda severamente todo esto. Y por eso generalmente son fuertemente tachados de conservadores. De hecho los dos Catones, símbolos del estoicismo, son los dos ejemplos más claros del valor tradicional. Las preguntas son:

  • ¿Realmente existe conformismo en el valor tradicional?
  • ¿Realmente es necesario revolucionar los valores tradicionales con objeto de alcanzar un mayor grado de evolución en la especie?
  • ¿Realmente el modelo que se requiere para el futuro es el de «Una persona joven, dinámica, pasional en su trabajo, capaz de dedicar una centena de horas a la semana en su proyecto personal que revolucionará el medio, sin ataduras, sin responsabilidades más allá de su ingenio, activo políticamente basándose en un ideario moral extraído de sus canciones juveniles»?
  • ¿O vamos abocándonos hacia un ideal insostenible espiritualmente? ¿Un ideal en el que impera el tormento y el sufrimiento irracional indefinido para toda la civilización moderna?

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