Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro I. Pasajes I-II [CITA ESTOICA] [DIA 68]

Hoy empezamos con el libro Disertaciones con Arriano de Epicteto, destacando algunas partes interesantes

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro I – Pasaje I

Entre las restantes facultades no hallaréis ninguna que especule sobre sí misma ni tampoco, por tanto, ninguna que sea capaz de aprobarse o reprobarse a sí misma. ¿Hasta qué punto alcanza la gramática lo especulativo? Hasta el de conocer las letras. ¿Y la música? Hasta el de conocer la melodía. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro 1.1-2

Epicteto empieza tratando el tema de las facultades humanas. Creo que es un fantástico inicio, dado que sienta unas bases que luego en el futuro pueden causar confusión como ha sido en mi caso. Aunque también puede pasar lo contrario: Sin unas bases, estas palabras a priori, pueden caer en saco roto. Aquí la cuestión es que para los estoicos, todos nacemos con una serie de facultades específicas y que nos diferencian como personas. Esto en cierta medida nos diferencia y a la vez nos define como seres humanos. El correcto enfoque hacia dichas facultades es a lo que hace referencia el tema de la acción apropiada, o meson kathekon. Si por ejemplo, por poner un caso muy trivial, se nos da bien tocar un instrumento, la acción adecuada es esforzarse en tocarlo y trabajar durante suficiente tiempo, para ser un buen músico; en cierto grado, los estoicos, con herencia del cinismo, aprecian más el ponos (esfuerzo) al hedone (placer). Una acción no apropiada, sería quedarse en casa sin salir a mejorar, siendo nuestra facultad la música y el conocimiento de la melodía como aquí sugiere Epicteto

Pero no hay que olvidar, que existe una facultad en el ser humano, que esta por encima de todo: La Facultad Rectora. Dentro de la Facultad rectora, si recordamos de días atrás, existen tres componentes:

  1. La capacidad de recibir impresiones
  2. El impulso como acción apropiada más básica (oikeion)
  3. Y el correcto asentimiento que solo lo tienen aquellos animales con logike psyche, es decir, los humanos.

Esto quiere decir, que al margen de salir a tocar música y tocarla lo mejor posible, no quita, que la Virtud, es decir la razón o la capacidad de asentimiento, deba anteponerse siempre a toda acción apropiada. Siempre hablamos de la acción apropiada completa, o la acción apropiada estoica, también denominada katorthoma. Y de una forma más escueta, así empieza sugiriendo todo esto Epicteto:

Entonces, ¿cuál lo dirá? La que se estudia a sí misma y a todo lo demás. ¿Cuál es? La facultad racional. Pues sólo ella nos ha sido entregada como capaz de reflexionar sobre sí misma y sobre qué es, sobre cuál es su capacidad, sobre a qué grado de valía ha llegado, y sobre las demás ciencias.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.4

Y aquí sigue explicando lo que es una facultad racional,  y la que nos ha sido otorgada, y esta por encima de las demás ciencias. Los Estoicos al contrario de los Epicúreos o los Cínicos, si apreciaban las ciencias. Pero siempre recordando que la Virtud esta por encima de todo.

¿Qué otra cosa es la que dice que el oro es bello? Porque el propio oro no lo dice. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.5

Este pequeño inciso lo he tomado, porque me ha gustado: ¿Quien dice que el oro es algo bueno o malo? Porque desde luego el Oro no lo dice. Es el juicio, fruto del impulso el que lo dice. Pero el Oro en si no es bueno ni malo. Es un incorrecto asentimiento el que le otorga el «valor» de ser bueno o malo. Nos puede gustar o atraer, más o menos, porque dentro de esa facultad no rectora (impulso) que nos ha sido otorgada, tenemos preferencias, por belleza, por estética, por utilidad o por comodidad entre otras propiedades. Pero esas preferencias no tienen nada que ver con el valor real de las cosas. Solo es el asentimiento lo que da verdaderamente valor a las cosas, cuando al ver un anillo de oro decimos: «Eso es un anillo de oro, y es bueno, o es bonito». Lo correcto sería: «Eso es un anillo de oro». Sin juicio.

Pero en vez de eso, aun pudiendo preocuparnos de un solo objeto y dedicarnos sólo a él, preferimos preocuparnos de muchos y encadenarnos a muchos: al cuerpo, a la hacienda, al hermano, al amigo, al hijo y al esclavo. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.14

Y es aquí donde Epicteto nos muestra por primera vez, sus pensamientos en sus inicios: Esos pensamientos que trae de Musonio Rufo. Luego veremos con el tiempo, como esto va cambiando un poco. Pero al inicio, Epicteto fue muy claro: No debemos perder tiempo en ocuparnos de muchos preferidos indiferentes. Los preferidos indiferentes estan bien, pero no son la Virtud. El tiempo hay que dedicarlo verdaderamente en lo que interesa: Cosechar la Virtud.

«Dime lo que no debes decir». No lo diré, porque eso depende de mí. «Pues te encadenaré». ¿Qué dices, hombre? ¿A mí? Encadenarás mi pierna, pero mi albedrío ni el propio Zeus puede vencerlo. «Te meteré en la cárcel». A mi cuerpecito, será. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro I.23

Y es cuando alcanzamos la verdadera indiferencia moral, o la moral vacía como hacía yo reflexión el otro día, y cuando se alcanza el máximo grado de Virtud. Como decía Epicteto: «Te encadenaré» y el respondía de alguna manera: «tu crees que al encadenarme, estarás esclavizando mi razón, pero solo estarás esclavizando un pedazo de carne, que es mi pierna». Este nivel es el nivel del Sabio Estoico.

Y aquí acaba el primer pasaje. Podemos decir, que empieza fuerte Epicteto desplegando en pocas palabras toda la quintaesencia Estoica que yo he tardado como 2 meses y cientos de miles de palabras en expresar.

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro I – Pasaje II

Lo único insoportable para el ser racional es lo irracional, pero lo razonable se puede soportar: los golpes no son insoportables por naturaleza. ¿De qué manera? Mira cómo: los lacedemonios son azotados porque han aprendido que es razonable.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.1-3

Ya saqué justamente esta cita hace bastantes días, hablando de que los Lacedemonios eran como se consideraban a los Espartanos. Estos vivían en base a unas costumbres muy radicales, pero en gran medida los estoicos las valoraron por su firmeza. Siempre se ha dicho que algo es muy espartano, cuando se hace referencia a algo con muy pocos detalles, libre de excesos. En este sentido los estoicos, aunque no decían que fuera una necesidad vivir libre de exceso para poder ser avanzar en la filosofía, si dejaban caer, que el exceso en gran medida era una forma de no vivir de acorde a la filosofía por una sencilla razón: Al vivir en exceso necesariamente íbamos a tener que dejar de lado la práctica y la focalización de la Virtud por una cuestión de falta de tiempo. Salvo que fuera todo heredado o regalado evidentemente. Al igual, los excesos siempre requieren atención, y es esa atención de la que no disponemos cuando practicamos una filosofía, por cuestiones de tiempo. ¿Como es posible compaginar, una disciplina por la que fuimos creados, un ejercicio de la Virtud, un ocio pasajero, y una enorme cantidad de preferidos indiferentes? Imposible, una cuestión de tiempo. Por eso las personas más virtuosas, suelen vivir de manera Espartana: Es una cuestión de prioridades.

En este pasaje, Epicteto se centra principalmente en los preferidos indiferentes, como veremos a continuación. Este es uno de los pasajes que más he utilizado en mis citas diarias pasadas por eso no me voy a detener demasiado.

Del mismo modo, también un atleta que corría el riesgo de morir si no lo castraban, cuando se le acercó su hermano —que era filósofo—y le dijo: «¡ Ea, hermano! ¿Qué vas a hacer? ¿Amputamos el pene y seguimos yendo al gimnasio?», no pudo soportarlo, sino que persistió en su postura y murió. Alguien le preguntó: «¿ Cómo hizo eso? ¿Como atleta o como filósofo?» —Como hombre —respondió—, como hombre cuyo nombre fue proclamado en Olimpia y que luchó allí y que en tal tierra pasó su vida, y no yendo a perfumarse a Batón. Otro, en cambio, hasta el cuello se habría dejado cortar, si hubiera podido vivir sin cuello. Eso es la dignidad personal. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.1-3

Aquí en cierto grado, Epicteto hace referencia al poco aprecio que tiene a los preferidos indiferentes por encima de la razón. En el siguiente apartado hablará de su propia barba como un símbolo de la razón, pero en esencia el concepto es el siguiente: Si una persona piensa razonable que lo más correcto es morir, antes que vivir sin poder desempeñar su correcta labor, digamos que en cierto grado sería una acción virtuosa el suicidio. Esto evidentemente apelando a la razón y en contadas ocasiones.

Creo que en este caso Epicteto quiere destacar más bien la otra fase en comparación: «Otro, en cambio, hasta el cuello se habría dejado cortar, si hubiera podido vivir sin cuello«, como intentando indicar, que otra persona, apreciando la vida de una manera completamente irracional y viciosa, hubiera preferido vivir, aunque le cortaran la cabeza (que en Estoicismo esto sería lo mas bajo y penoso que existe para un ser humano; es decir vivir sin razón, reducido a una entidad sin logike psyche, como un animal).

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