Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. III-IV [DIA 136]

Después de la amistad, todo se debe creer; antes, todo debe deliberarse. Gentes hay que, invirtiendo el orden y en contra de los preceptos de Teofrasto, examinan después de amar, y cesan de amar cuando han examinado. Medita largamente si debes recibir en amistad a alguno, y cuando hayas resuelto hacerlo, recíbele con el corazón abierto, y habíale con tanta confianza como a ti mismo.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.3.2

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes XI [DIA 131]

Dudan algunos sobre si en la naturaleza del hombre está contenida la sociabilidad. Sin embargo, no me parece que éstos mismos duden de que, desde luego, la limpieza sí está contenida y de que si en algo se aparta de los animales es precisamente en esto. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.11.1

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Caso Practico de Estoicismo Parte 2 [DIA 120]

Volviendo a la serie de tres casos prácticos que inicie en el día de ayer, hoy quiero presentar otro caso práctico, con nuevas propuestas dentro de la filosofía; dado que en este caso, se introducen ciertos dilemas morales y adversidades, quiero ver como estos pueden ser tratados basándonos en los principios básicos que esta filosofía nos ha propuesto; todo pese a que en algunos momentos, se me haya figurado este tema de la Ética Exhortativa, como uno de los talones de Aquiles según se presenta la filosofía que trasmitían los promotores originales.

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Contradicciones Estoicas: Dilema filosófico Parte I [DIA 117]

Hace ya tres semanas que no escribo nada en esta página y existe una razón bastante importante que hoy he tomado la decisión de explicar a fondo, pese a que todavía no tengo pleno convencimiento sobre la materia: El enorme dilema que encontré en la actualidad por causa de una serie de contradicciones estoicas que observado desde el inicio de mi andadura.

Más en detalle existen tres contradicciones estoicas que quiero tratar de manera individual y en el futuro poder seguir ampliando, incluso quizá resolviendo, o sirviendo como base de una posible alternativa al estoicismo incluso que no tenga que ser necesariamente esta filosofía en particular como alguna de las propuestas realizadas por los Estoicos Modernos. Es importante destacar que existe un alto grado de posibilidad errática en mis palabras y es por ello que quiero aprovechar esta introducción como aviso dado que eventualmente sigo trabajando y leyendo diariamente para despejar todas las dudas que me han venido surgiendo.

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes I Parte 3 [DIA 116]

Como ya venía comentando el último día unas semanas atrás, para Epicteto toda la libertad del alma pasa a través de la Disciplina del Deseo. Y al mismo tiempo forma parte de un deber como parte de la disciplina de la acción. Es quizá esta una de las grandes razones por la que he tardado tanto tiempo en escribir de vuelta y en al que sigo sumido en la actualidad: La relación existente y disyuntiva entre ambas disciplinas: La del deseo y la de la acción.

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Epicteto. Disertaciones. Libro III. Pasajes XXIV [DIA 112]

En este pasaje, Epicteto trata específicamente sobre la gestión personal de los preferidos indiferentes. No es la primera vez que trata esto, pero aquí deja clara su visión, de una manera más extensiva de lo normal (más cercana al cinismo de lo normal) acerca de los indiferentes morales. En definitiva: Debe existir gran cautela, en cuanto al disfrute de ellos se refiere, conservando la precaución ante la afición desmedida a los mismos, dado que con el tiempo y la costumbre, podemos vernos atrapados por ellos; y ante su perdida, pueden causarnos un sufrimiento innecesario bajo las premisas que predica la filosofía estoica. En este caso, Epicteto recuerda una cosa: Cuando tratamos con indiferentes es necesario tener presente en todo momento un detalle: Se pueden ir en cualquier momento, si son objetos, nos los pueden robar, se pueden romper. Si son personas como en este caso, pueden morir o pueden abandonarnos. Esto en definitiva es la práctica diaria del recordatorio de Impermanencia. Siempre que tratemos con cualquier indiferente, parar por un momento y recitarse un pequeño mantra para recordar esa impermanencia: “Quiero mucho a esta persona, pero esta persona es mortal y se irá algun día”.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes XXII [CITA ESTOICA] [DIA 110]

Como ya comenté cierto tiempo atrás existe una especie de relación de “amor” y “odio” entre el cinismo, la comunidad estoica y más concretamente algunos estoicos ortodoxos en particular. De hecho este fue el motivo por el cual dieron a Aristón de Quíos a un lado en su momento. Pero en cambio Epicteto mantiene una postura bastante curiosa, y para mi personalmente, increíblemente reveladora. En esta primera parte, el planteamiento de Epicteto es muy sencillo: Mientras que un Cínico viva de acorde a su naturaleza, puede hacer lo que quiera. El problema es que el cinismo está asociado generalmente a la parresia y a esa forma libertaria, de vivir de manera soez de cara al público, siempre revindicando algo. Hacer esto esta bien, pero la pregunta está realmente en si dicha reivindicación se encuentra conforme dentro del concepto de vivir de acorde a la naturaleza o no (al menos desde la perspectiva estoica). En cierto grado, al igual que hicieron los antiguos estoicos, de crear una variación del estoicismo ortodoxo e introduciendo una serie de componentes relativos a la Escuela Peripatética; Epicteto hizo lo propio con el cinismo: Una especie de eclecticismo entre el Estoicismo y el Cinismo, que me parece completamente extraordinario y veremos a continuación.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes XVI-XVIII [CITA ESTOICA] [DIA 107]

Porque la opinión es fuerte, la opinión es invencible en todo. Hasta que cuajen en vosotros esos bonitos conceptos y os hagáis con cierta fuerza, para seguridad, os aconsejo que condescendáis con los particulares con precaución . Si no, cada día se fundirá como cera al sol lo que anotáis en la escuela . Así que llevaos los conceptos a alguna parte lejos del sol mientras sean blandos como la cera. Por eso los filósofos aconsejan también apartarse de la patria. Porque los antiguos hábitos distraen y no permiten que tenga principio otro hábito y no soportamos que los que nos salen al encuentro nos digan: «Mira, Fulano filosofa, el que es tal y cual». Así también los médicos envían a otras tierras y otros aires a los que padecen una larga enfermedad; y hacen bien

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes III-IV [CITA ESTOICA] [DIA 100]

La materia del hombre bueno y honrado es su propio regente; el cuerpo es la materia del médico y del masajista; el campo lo es del campesino. Pero la función del hombre bueno y honrado es usar las representaciones conforme a la naturalez

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro II. Pasajes XXIII [CITA ESTOICA] [DIA 95]

Sino que han sido dispuestas como ayudantes y siervas de la capacidad de servirse de las representaciones. Y si preguntas cuál es el valor de cada una, ¿a quién preguntas? ¿Quién te responde? ¿Cómo es posible que alguna otra facultad sea superior a ésta, que incluso se sirve de las demás como ayudantes y ella misma las pone a prueba y las pone de relieve? ¿Cuál de aquéllas sabe quién es ella misma y cuánto vale? ¿Cuál de aquéllas sabe cuándo ha de ser usada y cuándo no? ¿Cuál es la que abre y cierra los ojos y los aparta de donde se debe y los dirige hacia otros objetos? ¿La facultad visual? No, sino la del albedrío. ¿Cuál es la que cierra y abre los oídos? ¿Por medio de cuál son curiosos e inquisitivos o, al revés, inconmovibles al discurso? ¿La facultad auditiva? No es otra sino la del albedrío

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