Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes XVI-XVIII [CITA ESTOICA] [DIA 107]

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro III – Pasaje XVI

Por fuerza , el que condesciende con algunos más allá de la conversación o el banquete o, simplemente, la convivencia, o bien se hace semejante a ellos o bien los lleva a su terreno. Y es que si pones un tizón apagado junto al que está ardiendo, o aquél apagará a éste, o éste hará que aquél prenda.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.16.1-2

La condescendencia, tal como comentaba ayer, es un estilo de motivación ajeno a la razón que evidentemente no esta contemplado dentro de la acción apropiada completa o katorthoma. Actuar por condescendencia y no por el simple hecho de ayudar a otra persona de manera razonable es causa de un asentimiento inadecuado.

Porque la opinión es fuerte, la opinión es invencible en todo. Hasta que cuajen en vosotros esos bonitos conceptos y os hagáis con cierta fuerza, para seguridad, os aconsejo que condescendáis con los particulares con precaución . Si no, cada día se fundirá como cera al sol lo que anotáis en la escuela . Así que llevaos los conceptos a alguna parte lejos del sol mientras sean blandos como la cera. Por eso los filósofos aconsejan también apartarse de la patria. Porque los antiguos hábitos distraen y no permiten que tenga principio otro hábito y no soportamos que los que nos salen al encuentro nos digan: «Mira, Fulano filosofa, el que es tal y cual». Así también los médicos envían a otras tierras y otros aires a los que padecen una larga enfermedad; y hacen bien.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.16.8-12

La cuestión está en que uno, al servirse y servir de terceros puede actuar razonablemente, siempre y cuando medie una «barrera psicológica» con la certeza de hasta que punto las acciones estan originadas desde la propia razón, o motivadas por algun deseo recóndito. Generalmente cuando actuamos alrededor de otras personas, intereses ocultos pululan por nuestro alrededor. Esto suele ser así generalmente por el hecho de que pueda existir una falta de entrenamiento en la disciplina del deseo por nuestra parte.

Es en ese momento, cuando si por ejemplo, nos vemos esforzados en realizar la acción propuesta por otra persona, porque en nuestro interior ansiemos quizá algo diferente a satisfacer nuestro propio rol, sin basarnos en un razonamiento lógico originario de nuestro propio albedrío; es entonces cuando estaremos actuando viciosamente. Sea por poder, por fama, por reconocimiento, o por necesidad de compañía o de no sentirnos solos (o como decía anteriormente, por sentiros desprovistos a futuro de ayuda)

Debemos ser firmes en este sentido, y tener presente en todo momento que la condescendencia se puede estar ocultando en nuestra razón sin darnos cuenta. Por eso muchas veces los filósofos recomiendan apartarse, pese a que el estoicismo no predica con esto (por el tema de la disciplina de la acción), a veces resulta conveniente separarse un poco para luego aproximarse de manera gradual.

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro III – Pasaje XVII

Cuando estés reclamando a la providencia, reflexiona y te darás cuenta de que el asunto sucedió de acuerdo con la razón. «Sí, pero el injusto consigue más». ¿En qué? En dinero. En efecto, en eso es superior a ti, porque adula, no tiene vergüenza, pasa desvelos. ¿De qué te extrañas? Pero mira si consigue más que tú en ser leal, en ser respetuoso. Hallarás que no. Pero en lo que eres superior hallarás que consigue más.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.17.1-3

La justicia ante los indiferentes es totalmente relativa: no está bajo nuestro control y generalmente implica tener que esforzarse considerar que se sale por completo de nuestra propia voluntad. En cambio nuestra propia justicia que es en si la verdadera Virtud que deberíamos estar trabajando, es completamente objetiva: Se encuentra en nuestro interior, y mayor trabajo implica mayor resultado. Ser leal y respetuoso es algo que esta bajo nuestro control, tener más dinero o menos es totalmente ajeno a nosotros y es parte de la objetividad del estoicismo que se separa de otras filosofías como el escepticismo que plantean subjetividad incluso en las propias decisiones de uno.

¿Es posible decir que una persona que alberga y actúa decisivamente con maldad puede tener la paz mental y la serenidad que plantea el Estoicismo? ¿Es posible acaso que una persona que dedica todo su día, desde que se levanta hasta que se acuesta, entre indiferentes, y simultáneamente pueda tener un mínimo de paz mental? No hay que engañarse, esto es imposible. ¿Puede parecer feliz una persona que se encuentra entre riquezas y solo vive por y para ellas? En la foto sí, pero nunca en su interior, eso hay que tenerlo por certeza

No hay que dejarse engañar por las apariencias, por las pre-cogniciones, el trabajo hacia la Virtud es duro y suficientemente arduo, y nadie de la noche a la mañana, sin haber cultivado durante largas décadas el camino del Prokopton mostrará un ápice de verdadera Virtud.

Por tanto, recordad siempre y tened a mano que esto es una ley natural: que el mejor tenga más que el peor en aquello en lo que es mejor. Y nunca os enfadaréis. «Pero mi mujer me maltrata». Bien . Si alguien te pregunta qué te pasa, responde: «Mi mujer me maltrata». ¿Nada más? «Nada». «Mi padre no me da nada». ¿Has de añadir «Es un mal» y engañarte en tu interior? Por eso no hay que rechazar la pobreza, sino la opinión sobre ella, y así viviremos tranquilos.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.17.6-9

Lo importante en realidad es trabajar en la representación y saber ubicar el verdadero bien, en el bien (la Virtud, la Razón) y el verdadero mal en el mal (el vicio). Epicteto lo repetirá esto infinitas veces. Tantas que ya he perdido la cuenta. Con miles de ejemplos como aquí. Yo al principio tenía mis dudas sobre si verdaderamente el estoicismo profesaba sobre un sistema de Moral Vacía, pero a día de hoy mis dudas han quedado completamente despejadas. De hecho lo pregunté en diversos grupos de discusión y ninguno realmente pensaba que los estoicos profesaran un sistema de Moral Vacía, lo que me daba que pensar. Pero no hay más que leer este tipo de fragmentos, que los hay a docenas, para darse cuenta de lo que hay. A veces pienso que el personal no se ha leído al completo las Disertaciones de Epicteto con Arriano. ¿Como es posible que lo repita tantas veces y no darse cuenta de esta obviedad que aparece tan repetitivamente?

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro III – Pasaje XVIII

¿Acaso puede alguien darte la noticia de que hiciste mal una suposición o deseaste torpemente? De ningún modo. Sino que «alguien murió». ¿Qué tiene que ver contigo? Que «alguien habla mal de ti». ¿Qué tiene que ver contigo? Que «tu padre prepara tales cosas». ¿Contra quién? ¿Verdad que contra tu albedrío no? ¿Cómo iba a poder? Sino contra el cuerpecito, contra la haciendita. Estás a salvo, no es contra ti.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.18.2-3

Este pasaje trata sobre las noticias externas y como uno debe tratarlas; en definitiva como se tratan todas las representaciones, pre-cogniciones, o presunciones: al no existir certeza alguna, y no se posible emitir un asentimiento positivo dependiente del albedrío, pues estas han de ser completamente obviadas y evidentemente, no deben afectar a nuestro estado interior. Vuelve a repetirse mucho más de lo mismo. Conforme uno va avanzando en los libros se va dando cuenta de lo recurrentes que son los temas, y que tampoco existen muchas mayores divagaciones sobre los temas principales que ya son conocidos. Está bastante bien porque en gran medida me resulta como un recordatorio de refuerzo bastante intenso

O que el juez sentencia que cometiste impiedad. ¿Acaso no sentenciaron los jueces sobre Sócrates? ¿Verdad que no es cosa tuya que aquél sentencie? No. Entonces, ¿qué te sigue preocupando aún? Hay cierta tarea de tu padre que, si no la cumpliera , se echa a perder como padre, como persona cariñosa, tierna. Pero no pretendas que por eso eche él a perder otra cosa. Porque nunca, si uno se equivoca en una cosa, sufre perjuicio en otra.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.18.2-3

De vueltas con la justicia: Como ya decía, la justicia en los anteriores párrafos, es algo totalmente externo a nosotros. Mañana pueden irrumpir en nuestra casa las fuerzas del estado, y llevarse a toda nuestra familia a la cárcel por un crimen que no han cometido, y está claro que a la pregunta: ¿Depende de nosotros? Tenemos que emitir un asentimiento negativo. ¿Pueden afectarnos interiormente? Lo hará, pero no debería. He ahí de nuevo otro ejemplo de los límites de la disciplina del deseo, y el increíblemente duro camino que queda por delante entre un Prokope recién iniciado, y el sabio estoico propuesto por esta filosofía

A título personal, conforme voy avanzando de manera práctica me esta sucediendo como un efecto hiperbólico: Más voy haciéndome consciente de la dificultad que supone alcanzar los objetivos que proponen los estoicos como metas últimas. Uno no se da cuenta de la fragilidad de su vida (de lo que atenta contra sus emociones), hasta que piensa y medita diariamente sobre la misma. Y quizá esto esta bien para seguir prosperando de cara a la Virtud. El objetivo siempre en primera instancia antes de provocar un cambio, es darse cuenta de nuestras propias debilidades, aunque a veces ni siquiera las hayamos reconocido claramente y dormiten en nuestro interior.

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