Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes XII-XIII [CITA ESTOICA] [DIA 105]

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro III – Pasaje XII

No es conveniente para el ejercicio todo lo difícil y peligroso, sino esforzarse por todo lo que hace avanzar hacia el fin propuesto. ¿Y en qué consiste  esforzarse por el fin propuesto? En movernos sin trabas en el deseo y en el rechazo. Y eso, ¿en qué consiste? En no frustrarnos en el deseo ni ir a caer en el objeto de rechazo. A esto ha de tender el ejercicio. Ya que tener un deseo infalible y un rechazo libre de eventualidades no es posible sin un ejercicio abundante y continuo, sabe que si les permites desviarse por fuera hacia lo que no depende del albedrío no tendrás ni un deseo que logre su fin ni un rechazo libre de eventualidades. Y puesto que la costumbre nos precede con firmeza, acostumbrados a usar del deseo y del rechazo sólo en ello, es preciso oponer a esta costumbre la costumbre contraria, y en donde haya grandes deslices de las representaciones, allí oponer el ejercicio.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.12.3-6

Según Epicteto, no es necesario ejercitarse en temas complejos para avanzar de cara al fin propuesto por la Virtud. Epicteto promueve un sistema «escalonado» de acercarse hacia las tres disciplinas, pero especialmente a la del Deseo, que bien él sabe, que para la mayoría tan difícil resulta.

En primer lugar, con una examinación de las costumbres de uno, es suficiente para poder detectar puntos en los que cambiar. Generalmente si estamos acostumbrados, supongamos, a coger el coche para ir a trabajar una forma de cambio a través de la disciplina del deseo es empezar a coger el transporte público. Pero no de una manera permanente, sino temporal. El suficiente tiempo para entender la indiferencia moral que aporta el coche, pero aún mas importante, lo necesario para recordar el agradecimiento por disponer de algo, que generalmente, damos por sentado.

Luego, un día, en una prueba, si llega, te harás entrar a ti mismo en liza en buena ocasión para saber si las representaciones te siguen venciendo igual. Pero, al principio, huye lejos de las más fuertes. ¡Desigual es la batalla entre una muchachita hermosa y un joven que empieza a filosofar!.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.12.11

Esto es justamente a lo que me refería en el anterior párrafo: Si estamos empezando a trabajar la disciplina del deseo es importante hacerlo de manera escalonada: Es difícil decidir ayunar durante 1 semana, si no somos capaces ni de ayunar 2 días. Si nuestras motivaciones siempre han ido movidas por el dinero, es difícil proponerse vivir de manera completamente ascética de la noche a la mañana, que liberarse de algunos bienes paulatinamente. En gran medida esto me recuerda a la Exposición gradual para el tratamiento de las Fobias.

Después del deseo y del rechazo. el segundo tópico es el relativo al impulso y la repulsión: que obres sometido a la razón, que no lo hagas fuera de momento, fuera de lugar, fuera de cualquier otro comedimiento El tercero es el que se refiere a los asentimientos, el relativo a lo convincente y atractivo. Igual que Sócrates proponía no vivir una vida sin examen, así también no admitir una representación sin examen, sino decir: «Espera, deja que vea quién eres y de dónde vienes». Como los guardianes nocturnos: «Muéstrame la contraseña». ¿Tienes la contraseña de la naturaleza, lo que ha de tener una representación para que se la admita?.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.12.13-15

Después de haber empezado a gestionar el deseo, el siguiente trabajo se encuentra orientado a los asentimientos. Lo relativo al impulso y a la repulsión, yo lo entiendo también dentro del asentimiento: El sometimiento a la razón en esencia es esto. Quizá la diferencia que aquí Epicteto encuentra esta entre lo que rechazamos o repelemos y saber detectar que es lo realmente decidir que es conveniente para nosotros. Alejarse de una persona porque nos hace sentir mal, forma parte del mal asentimiento, así como comprar compulsivamente cualquier cosa sea equivalente. En ambos casos una falsa representación llega hasta nosotros y debemos ser capaz de ejercitar nuestra representación para no evitar en el primer caso, y para evitar en el segundo.

Evitar a una persona que nos hace sentir mal es un error, porque resulta un reto Estoico. Nos abre la cuestión: ¿Como es posible que un agente externo nos haga sentir mal? ¿No es algo digno de aprendizaje? También es cierto, que como comentaba anteriormente Epicteto siempre advierte que si es muy duro el trabajo para el estadio en el que nos encontremos, lo pospongamos un poco. Si la persona que nos hace sentir mal posee un vínculo emocional demasiado fuerte, quizá es demasiado prematuro enfrentarse recién empezado nuestro aprendizaje estoico. Pero si es una persona que simplemente nos hace sentir un poco mal, pero de manera poco intensa, quizá es una buena oportunidad por donde empezar. Pero siempre recordando que a esa persona con el fuerte vínculo, que debemos enfrentarlo tarde o temprano: La graduación implica como objetivo llegar al punto más alto algún día. Esto es importante y como ya decía anteriormente, es algo que ya se da en terapia para tratar trastornos; también podría darse de manera fluida,  para tratar de gestionar y mejorar nuestra vida en general (al menos nuestra percepción)

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro III – Pasaje XIII

La soledad es el estado de quien no tiene ayuda. Pues no es que el que esté solo, de inmediato, sea un solitario, como tampoco es que no esté solo el que está en medio de la multitud.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.13.1

Este pasaje trata sobre la soledad: que según Epicteto se define como el sentimiento de falta de ayuda. Porque realmente decir que estamos solos no es objetivo dado que generalmente siempre hay gente a nuestro alrededor en grandes cantidades. Pero decir que estamos faltos de ayuda si tiene mucho más sentido.

Sinceramente, nunca lo había pensado así, para mi ha sido bastante interesante esta propuesta. También reconozco que nunca había pensado sobre ello dos veces. La palabra soledad la tenía fuertemente asociada a la necesidad de compañía. Pero visto así me resulta muy interesante, porque al menos en mi caso es cierto. La soledad, la percibo como esa falta de compañía que en gran medida resulta una ayuda ante la adversidad.

Pero no ha de estar uno en absoluto menos preparado para poder bastarse a sí mismo, para poder uno convivir consigo mismo. Igual que Zeus convive consigo mismo y se mantiene en paz en sí mismo y medita cómo es su propio gobierno y se mantiene en meditaciones que le son adecuadas, así también seamos nosotros capaces de hablar con nosotros mismos, de no necesitar a otros, de no andar escasos de entretenimientos: examinar el gobierno divino, nuestra relación con los demás, observar cómo nos comportábamos antes frente a los acontecimientos y cómo ahora; cuáles son las cosas que aún nos atormentan, cómo podrían, también ellas, ser remediadas, cómo podrían ser extirpadas; y si alguna de estas cosas necesita perfeccionamiento, perfeccionarla según su razón.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.13.6-8

Y en este punto ya podríamos empezar a pensar: Desde la perspectiva estoica, ¿Que sentido puede tener, necesitar ayuda ante la adversidad si nos tenemos a nosotros mismos? Exactamente así lo veíaa Epicteto. La no necesidad de otros para poder bastarse con uno mismo es crucial dentro de la doctrina Estoica (y en otras filosofías como la cínica; y que justamente simboliza la Virtud Cínica). Nosotros en esencia siempre tendremos algo con lo que estar ocupados: Examinando el mundo, la relación con el mismo, la examinación de impresiones y en definitiva el ejercicio de las tres disciplinas. Con todo este trabajo por delante, ¿quien debería necesitar ayuda de un tercero?

Toda gran facultad es peligrosa para el principiante. Por consiguiente hay que soportar ese tipo de cosas según la capacidad; algunas son acordes con la naturaleza, pero no para el débil. Vete aplicándote a un género de vida como de enfermo para que alguna vez vivas como persona sana . Ayuna, bebe agua, abstente alguna vez por completo del deseo, para que alguna vez desees razonablemente. Y si deseas razonablemente, cuando poseas en ti algún bien, desearás bien.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro III.13.20-21

Y para finalizar, creo que por primera vez, desde que empecé la lectura de las Disertaciones, Epicteto explica claramente como se desarrolla con un ejemplo la práctica de la Renuncia Voluntaria en este fragmento. En definitiva, si asociamos la soledad a la necesidad de tener un apoyo externo, el ejercicio más obvio para superar esto, es trabajando a traves de la disciplina del deseo. Cuando realmente nos demos cuenta que no necesitamos nada en particular, y no necesitamos realmente ni ayuda de nosotros mismos para enfrentarnos a los indiferentes, ¿para qué precisaremos entonces ayuda de los demás? Podemos pedirla, podemos ofrecerla, pero no requerirla: Al final de cuentas en si, es otro indiferente. Y desde ese momento, no volveremos a sentirnos solos.

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