Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIV-XV [DIA 144]

Obremos, pues, como sabiendo que no debemos vivir para el cuerpo, pero que no podemos vivir sin él. Cuando se le ama demasiado, nos agita el temor, nos agobian los cuidados y estamos expuestos a mil disgustos. El que adora a su cuerpo, no aprecia lo honesto como debe. Convengo en que se le ha de cuidar, pero a condición de abandonarle al fuego, cuando así lo pidan la razón, la dignidad y la fe. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.14.2

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes IV [DIA 125]

Recuerda que no sólo el ansia de poder y riqueza nos hace viles y subordinados a otras cosas, sino también el ansia de calma y ocio y viajes y letras. Sencillamente, sea lo que sea lo exterior, su aprecio nos subordina a otra cosa. ¿Qué diferencia hay entre desear ser senador y desear no serlo? ¿En qué difiere desear cargos o ausencia de cargos? ¿Qué diferencia hay entre decir «me va mal, no tengo qué hacer, sino que estoy atado a los libros como un muerto» y decir «me va mal, no tengo tiempo de leer»?. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.4.4

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes II [CITA ESTOICA] [DIA 99]

En este pasaje me resulta de los más destacables de las Disertaciones de Epicteto con Arriano, dado que por primera vez, Epicteto se dirige a sus tres disciplinas de manera directa; la disciplina del asentimiento, la disciplina del deseo y la disciplina de la acción. Y las explica de manera muy sólida y detallada.

Primero define la Disciplina del Deseo como lo relativo a los Deseos y lo rechazado (indiferente); por otro lado a la disciplina de la acción, que en gran medida se refiere a la forma con la que dirigimos nuestra vida y tomamos decisiones, especialmente en relacionado a las expectativas innecesarias. Y finalmente la disciplina del asentimiento que es esa disciplina, que en gran medida todo lo rige, como en el caso de la prudencia con las virtudes cardinales.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes I [CITA ESTOICA] [DIA 98]

Empezando con la tercera entrega de las Disertaciones de Epicteto con Arriano, este primer pasaje explica la indiferencia ante otro nuevo elemento; el decoro y la belleza. Como ya he venido repitiendo varias veces, me da la sensación que en gran medida estos apartados van dirigidos a ciertas personas que sugieren estas dudas al filósofo; y a las cuales Epicteto empieza cuestionando con una especie de formato Socrático y acaba redirigiendo toda la conversación al fin último: El único bien es la Virtud. Quizá uno se sienta identificado en cierto momento de su vida con estas tesituras, por lo tanto a todo puede servir, pese a que la mayoría pueda haber quedado un poco desfasada (indiferentes del pasado).

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro II. Pasajes I-II [CITA ESTOICA] [DIA 82]

En este primer pasaje del segundo Libro, Epicteto va a introducir dos aspectos que se tratan mucho en las Éticas Nicomáqueas, la prudencia y el coraje. Y a su misma vez, la templanza. A veces parece que estos términos pueden ir reñidos, especialmente lo prudente y lo valiente; y en este pasaje, Epicteto trata de razonar los motivos de porque no existe contradicción en las mismas visto desde la perspectiva Estoica. Tomás de Aquino sugería, que el coraje sin prudencia era audacia. Pero hay que recordar que para los Estoicos todo es una cuestión de albedrío, de Razón y de correcto asentimiento según profesa su Virtud.

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