Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VII [DIA 128]

—¿Qué hace temible al tirano?
—La guardia personal —responde— y sus espadas y el que vigila su cámara y los que rechazan a los que quieren entrar. […]
Por tanto, si se le acerca uno que no quiere ni morir ni vivir a todo trance, sino como le venga dado, ¿qué le impide acercarse sin temor? Nada. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.7.1,4

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VI [DIA 127]

—Entonces, ¿estás preparado para convencer al vulgo de que, en efecto, ninguna de esas cosas es un mal, sino que es posible ser feliz pobre, sin cargos y sin honores, o para mostrarte a ellos rico y poderoso? Porque, de esos dos caminos, el segundo es propio de un fanfarrón, insignificante y que no vale nada. Y su consecución mira por qué medios llegaría: tendrás que usar esclavos y conseguir algo de vajilla de plata y, si es posible, mostrar la misma muchas veces donde se vea y procurar que no se note que es la misma, y vestimentas radiantes y las demás pompas y hacerte ver honrado por los notables e intentar cenar con ellos o, por lo menos, que parezca que lo haces. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.6.4

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes IV [DIA 125]

Recuerda que no sólo el ansia de poder y riqueza nos hace viles y subordinados a otras cosas, sino también el ansia de calma y ocio y viajes y letras. Sencillamente, sea lo que sea lo exterior, su aprecio nos subordina a otra cosa. ¿Qué diferencia hay entre desear ser senador y desear no serlo? ¿En qué difiere desear cargos o ausencia de cargos? ¿Qué diferencia hay entre decir «me va mal, no tengo qué hacer, sino que estoy atado a los libros como un muerto» y decir «me va mal, no tengo tiempo de leer»?. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.4.4

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes II-III [DIA 124]

Elige, pues, si quieres ser querido igual por los de antes siendo igual que eras antes o, siendo mejor, no obtener lo mismo. Pues si esto es mejor, afírmalo ahora mismo y que no te distraigan los otros razonamientos. Pues nadie puede progresar dedicándose a dos cosas. Pero si prefieres esto a todo, si quieres dedicarte sólo a esto, esforzarte por esto, deja todo lo demás. Si no, esa duplicidad te hará de las dos maneras: ni avanzarás en la medida adecuada ni conseguirás lo que antes conseguías. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.2.3-5

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Vicio Unico: Refactorizando los Vicios Cardinales [DIA 122]

Cuando empecé a leer los primeros textos estoicos originales, por alguna razón que todavía no tengo muy clara, llegué a la conclusión que solo existía una única Virtud: La Recta Razón. Este pensamiento posiblemente venga de haber leído alguno de los tratados de Aristón, o aún más posiblemente de las sugerencias de Epicteto en sus Discursos. El caso es que como veremos en la meditación del día, incluso Zenón también tuvo en sus orígenes este planteamiento. Pero si hay algo que se mantiene firme durante toda la filosofía es una cosa: Existe una subdivisión del Vicio en 4 apartados: el Dolor, el Afecto, el Deseo y el Miedo. Por eso hoy me gustaría sugerir un nuevo planteamiento fruto de la reflexión: ¿Podría plantearse al igual que en el caso de la Virtud, un Vicio Único?

Y no es solo por una cuestión de refactorizar el planteamiento original, también existe un motivo del que me gustaría introducir hoy para adentrarme en un futuro con más detalle.

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Caso Practico de Estoicismo Parte 3 [DIA 121]

Iniciando el último caso práctico de la serie que vengo comentando en los últimos días, hoy voy a tratar un tema que me resulta muy interesante desde la perspectiva del Estoicismo, dado que integra una cuestión que ya vengo introduciendo y he estado dando prioridad desde unas semanas atrás: La relación de la Virtud de los roles en la vida

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