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Estoicismo – Meditaciones Estoicas 20 siglos después.

virtud

AforismosMeditacionesSeneca

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIV-XV [DIA 144]

Obremos, pues, como sabiendo que no debemos vivir para el cuerpo, pero que no podemos vivir sin él. Cuando se le ama demasiado, nos agita el temor, nos agobian los cuidados y estamos expuestos a mil disgustos. El que adora a su cuerpo, no aprecia lo honesto como debe. Convengo en que se le ha de cuidar, pero a condición de abandonarle al fuego, cuando así lo pidan la razón, la dignidad y la fe. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.14.2

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AforismosMeditacionesSeneca

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIII [DIA 143]

El atleta que no ha sido vencido todavía no puede llevar grandes bríos al combate; estos bríos solamente son propios de aquel que ha derramado su sangre y a quien han roto los dientes; que arrojado al suelo, ha sostenido a su enemigo sobre su cuerpo, y que sin desfallecer se levantó más valeroso que antes y volvió a la lucha lleno de esperanza. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.13.2

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AforismosMeditacionesVirtudes

Motivación de los Indiferentes y de la Virtud [DIA 139]

No hagas cosa alguna de mala gana, ni hagas tus cosas sin respecto al bien común; nada harás sin examinarlo de antemano, ni lo harás arrastrado de alguna pasión. No busques un adorno afectado de palabras para explicar tus pensamientos; no seas amigo de hablar demasiado, ni hombre de muchos negocios. Antes bien, procura que ese tu dios o tu espíritu sea el conductor y guía de un varón grave, de un anciano, de un ciudadano amante del pueblo, de un romano, de un príncipe tan resuelto como el que más a partirse de esta vida sobre la marcha al mismo punto que oyere la señal de la retirada. Nunca necesites de juramento ni de testigo alguno para ser creído. A más dé esto mantén un semblante placentero, indicio de un ánimo que no necesita de que otros le procuren su tranquilidad interior; es menester, pues, que te mantengas sobre ti, no necesitando otro apoyo. – Marco Aurelio, Meditaciones, Libro III.5

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AforismosMeditacionesSeneca

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. VI-VII [DIA 138]

Si se me ofreciese la sabiduría a condición de tenerla oculta y no comunicarla a nadie, la rechazaría. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.6.4

Empiezo esta Epístola con un fragmento que podría no tener relación alguna con la temática de la misma, pero que si surte efecto como un epílogo. En este sentido, y de manera muy semejante a como vimos unos días atrás, con una epístola parecida, relativa a la confianza con los amigos, para Séneca queda patente que su relación es claramente diferente al resto de los Estoicos, y en gran medida lo establece casi como un bien. Cuando revisábamos todas la Disertaciones con Arriano de Epicteto, se pudo observar como de manera diferente, Epicteto advertía, que aunque esté bien estar rodeado de buena compañía (y en Marco Aurelio también se ve esto), y que de hecho, debemos confiar en la misma; no debemos asumir ni priorizar nunca esto por encima de la Virtud: Por el contrario, en este pasaje veremos que Séneca casi dice exactamente lo contrario (aunque evidentemente esto esta abierto a interpretación, y seguramente otra persona que lo leyese sacaría una conclusión totalmente opuesta). En unas Epístolas, más adelante, Séneca matizará esto un poco, aunque seguirá dándole ese cariz especial, que ningún otro estoico hace de manera semejante.

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AforismosMeditacionesSeneca

Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. III-IV [DIA 136]

Después de la amistad, todo se debe creer; antes, todo debe deliberarse. Gentes hay que, invirtiendo el orden y en contra de los preceptos de Teofrasto, examinan después de amar, y cesan de amar cuando han examinado. Medita largamente si debes recibir en amistad a alguno, y cuando hayas resuelto hacerlo, recíbele con el corazón abierto, y habíale con tanta confianza como a ti mismo.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.3.2

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AforismosDisertaciones – Libro IVEpictetoMeditaciones

Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes XII-XIII [DIA 133]

Cuando relajes un momento la atención, no te pienses que la recuperarás cuando quieras, sino ten a mano que, por el error de hoy, por fuerza tus asuntos irán peor en lo demás. Pues, en primer lugar, nace la peor de todas las costumbres, la de no poner atención; luego, la de diferir la atención. Sabe que constantemente estás retrasando para otro y otro momento la serenidad, la compostura, el estar y vivir conforme a naturaleza. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.12.1-2

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AforismosDisertaciones – Libro IVEpictetoMeditaciones

Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes IX-X [DIA 130]

Cuando veas a otro con un cargo, opón que tú tienes el no necesitar un cargo. Cuando veas a otro con riquezas mira qué tienes en lugar de eso. Pues si no tienes nada en su lugar, eres un desdichado. Y si tienes el no tener necesidad de riqueza, date cuenta de que tienes más y mucho más valioso. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.9.1-2

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AforismosDisertaciones – Libro IVEpictetoMeditaciones

Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VIII [DIA 129]

«Ése se baña deprisa». ¿Es que hace mal? Desde luego que no. Sino, ¿qué? Que se baña deprisa. «Entonces, ¿está todo bien?» De ningún modo, sino que lo que procede de opiniones correctas, bien, y lo que de malas, mal. Pero tú, hasta que te enteres de la opinión por la que alguien hace cada cosa, ni alabes la acción ni la censures. Un parecer no se juzga fácilmente por lo exterior. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.8.1-3

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