Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro II. Pasajes VIII-IX [CITA ESTOICA] [DIA 85]

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro II – Pasaje VIII

La divinidad es útil ; pero también el bien es útil . Es verosímil, por tanto, que donde se encuentre la esencia de la divinidad, allí también se encuentre la del bien. Entonces, ¿cuál es la esencia de la divinidad? ¿La carne? ¡De ninguna manera! ¿Un campo? ¡De ninguna manera! ¿La fama? ¡De ninguna manera! La mente, la ciencia, el pensamiento correcto. Así que, sencillamente, busca ahí la esencia del bien. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.8.1

Como comentaba en el día de ayer, en las Disertaciones de Epicteto con Arriano, se ven temas relacionados con la divinidad, que en gran medida parece que tratan de ser como un argumento hacia aquellas personas que se introducen al estoicismo desde un conjunto de creencias ateístas. En este caso, empieza el pasaje hablando justamente de la forma de esta divinidad según el estoicismo: En esencia, lo divino es el Logos, el Logos Universal, y esparcido por el universo, una pequeña parte del mismo, se encuentra en el interior de las personas, en la mente.

Como dato interesante de vez en cuando, hay algo que me choca en el texto traducido al español, y este es un ejemplo. En esta primera parte, me chirría la palabra «mente» dado que como tal no se conocía claramente, y muchos filósofos estoicos asociaban el «centro neurológico» del Logike Psyche en el corazón; entonces, ¿como es posible que Epicteto se refiriera a la misma? En el texto original hace mención a νόος que literalmente es el pensamiento, no la mente. Pero luego la traducción volvería a hacer referencia al «pensamiento», que en realidad en el texto original se cita el ya conocido Logos (λόγος), que sería algo mas bien, como la recta razón. Pero tampoco Epicteto hace referencia a la «ciencia» en la traducción, sino el ya conocido episteme (ἐπιστήμη, de aquí viene la palabra epistemología) o conocimiento. Quizá el traductor confundiera la traducción en latín: «scientia«, para aquellos que han estudiado Lenguas Clásicas en conjunto. Es lo que tiene que un traductor no versado en el Estoicismo se ponga a traducir un texto literalmente, es adecuado, pero no es correcto. Entonces  con esto, literalmente dice así Epicteto: «El pensamiento, el conocimiento y la recta razón«. En definitiva, el Logos individual. Como comenté al principio, he ido a consultar otras fuentes, como la versión inglesa de Robin Hard, y dice así: «Intelligence, Knowledge, Right Reason«, que es una traducción mucho más correcta. en el que dice lo mismo que yo venía a indicar, pero cambia pensamiento por inteligencia, que también es otra acepción del νόος en el dialecto Griego Ático. Pero Epicteto no escribía en Griego Ático sino en Griego Koiné, lo que puede generar diferencias, no altamente significativas, pero que en estos temas pueden causar algo de confusión.

Por tanto, ¿no quieres buscar la esencia del bien, ya que no está en ninguno de los otros seres, allí donde estás dispuesto a afirmar que está el bien? «Entonces, ¿qué? ¿No son también ellos obra de la divinidad?» Lo son, pero no primordiales ni partes de la divinidad. Mientras que tú eres primordial, tú eres una chispa divina; tienes en ti mismo una parte de ella. Entonces, ¿por qué no reconoces tu parentesco?. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.8.9-11

Muy en la línea de Marco Aurelio, que habla de ese parentesco, con la parte divina, el Logos (y que evidentemente, se nota que Epicteto influenció a Marco Aurelio significativamente), siempre invita a pensar que el bien, no se encuentra fuera de la razón. Este aspecto de «perspectiva cósmica» por así llamarlo, es quizá una de las partes más significativas, en las que tanto Marco Aurelio como Epicteto insistían tanto para unir esa parte Ética con esa parte Física del Estoicismo, y también en la parte del a acción adecuada y la relación con el destino (quizá los dos elementos de unión mas destacables en el estoicismo en general)

Si la divinidad te confiara un huérfano, ¿te despreocuparías de él de esa manera? Te ha entregado a ti mismo y te dice: «No encontré a nadie más digno de confianza que tú; guárdamelo tal y como nació: respetuoso, digno de confianza, elevado, impertérrito, impasible, imperturbable». ¿Y tú no lo guardarás?. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.8.23

El huérfano del que habla, la Razón, ha sido confiada al ser humano  según las hipótesis de la Física Estoica.. Esta parte «metafísica» es quizá ya la parte excesiva que venía comentando en el día de ayer. ¿Es posible que Epicteto fuera un fuerte creyente de esta «religión estoica»? ¿O como se planteaban algunos como Spinoza,  y Plotino, simplemente fueran alegaciones para atraer a esa masa teísta? Mi opinión sigue estando en esta segunda cuestión, personalmente por la figura que dan los estoicos romanos al pensamiento religioso; aún evidentemente estando fuertemente influenciados por esa cultura teísta que inundaba las calles. Dada la crítica que se pone a ello en muchos de sus pasajes, y dudando seriamente que hubieran sido capaces de abrazar un panteísmo muy puro sin una guía espiritual; creo que al margen de convencerse de que realmente si existiera una hipótesis «divina» que diera cabida a estas teorías, dudo que se asociaran mucho más allá, de pura retorica ante el creyente (aunque quizá hubiera habido casos como el de Cleantes, que si tenían mas pinta de creyentes algo más fervientes y al que se aferra la rama más panteísta del estoicismo)

Así me mostraré ante vosotros: digno de confianza, respetuoso, noble, imperturbable. ¿Verdad que no libre de la muerte, de la vejez, de la enfermedad? Pero al morir, divino; en la enfermedad, divino. Eso tengo, de eso soy capaz; lo demás ni lo tengo ni soy capaz de ello. Os mostraré el temple de un filósofo. ¿Qué temple? Deseo no frustrado, rechazo sin trabas, impulso adecuado, propósito cuidadoso, asentimiento reflexivo. Eso veréis. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.8.27-29

Al finalizar este pasaje, explica en resumen el formato de un Estoico: la persona digna de confianza, respetuosa, noble e imperturbable. Volviendo a la traducción, en el caso de «noble» también se podría traducir por, valiente, o lleno de coraje, o incluso generoso (genaios, γενναῖος). En el caso de respetuoso, realmente hablaríamos de modesto, quizá mas cercano a prudente que a respetuoso (aideomai, αἰδήμων), y en el caso de persona de confianza, hablamos de (pistós, πιστόν) que si sería correcto al igual que el caso de imperturbable también correcto. Estas son las cualidades virtuosas que se proponen en un  Estoico, en cierto grado, muy similares a las virtudes propuestas como cardinales: Coraje, Imperturbabilidad o Templanza, Prudencia y digno de Confiabilidad.

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro II – Pasaje IX

¿En qué actuamos como ovejas? Cuando actuamos movidos por el estómago, cuando movidos por el sexo, cuando al azar , cuando suciamente, cuando con desinterés, ¿a qué tendemos? A las ovejas. ¿Qué echamos a perder? La racionalidad. Cuando pendencieramente y malévolamente y airadamente y violentamente, ¿a qué tendemos? A las fieras. Por tanto, algunos de nosotros somos grandes fieras ; otros, fierecillas pequeñas y malvadas de las que se puede decir: «Si ha de comerme, que sea un león».Por todas esas cosas se echa a perder la misión del ser humano. ¿Cuándo tiene validez un juicio copulativo? Cuando cumple su misión, de manera que la validez del copulativo consiste en estar formado por verdades. Y un disyuntivo, ¿cuándo? Cuando cumple su misión. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.9.4-8

Aquí se puede ver parte de lo que hace referencia a la Recta Razón y a la acción más correctamente adecuada o estoica. En cierto grado podemos observar ese aspecto más recto de los estoicos, que no son movidos por los placeres, salvo si no es para lo que dice Epicteto, «un acto formado de verdades», que aunque pueda estar acompañado de placer no va realmente dirigido al mismo. Personalmente no sabría interpretarlo completamente (pero más adelante se ve como Epicteto sugiere que no es realmente necesario ser capaz de interpretarlo del todo), dado que efectivamente, partiendo por la base del estoicismo, uno no debe ejecutar un acto movido por el placer, al margen de que el placer pueda darse en dicho acto. Al igual que uno no puede evitar una acción movida por esa evitación del dolor, al margen de que pueda darse el dolor en dicho acto. Bajo las premisas del estoicismo, las acciones han de darse exclusivamente movidas por la Razón.

Para salirme un poco de la linea de razonamiento que vengo siguiendo en los últimos días, voy a comentar un poco lo que veo aquí en esta parte del pasaje de Epicteto. Hace referencia al «acto copulativo», definitivamente uno de los actos más complejos de encuadrar tanto en religiones como en filosofías. ¿Puede ser el acto copulativo razonable al margen de la procreación? Es decir, ¿existe un acto copulativo no pensado para la procreación razonable o virtuoso para el estoicismo? Las señales parecen indicar que no, con lo cual, parece indicar en cierto grado que la «virtud» de la continencia podría formar parte del raciocinio, en cuanto a este acto se refiere. Otro de esos aspectos que quizá eche mucho para atrás en una sociedad moderna donde parece que algunos temas de estas características se han relativamente normalizado dentro de unos grados de «raciocinio».

Pero por otro lado, me da la sensación que lo que Epicteto propone de manera indirecta, es más bien un concepto «motivacional» ya no tanto en la acción específica. No es lo mismo dirigir la vida de una conforme a un acto placentero, a recibir un acto placentero, en el camino hacia la virtud, principalmente, por el hecho, que ese acto placentero podría ser simplemente, un preferido indiferente. De alguna manera podemos interpretar todo esto, haciendo hincapié sobre las cosas que a uno le mueven pero de una manera más grande que las simples acciones diarias. Si uno va movido por los actos al margen del raciocinio, es posible que eso con el tiempo derive en una desviación significativa conforme a la Eudaimonia. Pero ciñéndose uno a los parámetros «motivacionales» de la razón, es más probable ir progresando conforme a la Virtud que profesan los Estoicos.

Por eso exhortan los filósofos «a no contentarse sólo con aprender, sino a añadir además el interés y luego la práctica». Porque nos habíamos acostumbrado durante mucho tiempo a hacer lo contrario y tenemos en uso las suposiciones contrarias a las correctas. Por tanto, si no ponemos en práctica las correctas, no seremos más que intérpretes de doctrinas ajenas. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.9.13-14

Si es cierto que en la práctica se encuentra más comprensión del Estoicismo que en la teoría, e ir leyendo de manera sistemática a traves de estos pasajes, parece por momentos que uno se desvía de la verdadera razón y sentido de la filósofía. Aquí Epicteto parece destacarlo con mayor ahínco. Creo que esta frase deja bastante claro ese concepto: «Si no ponemos en práctica las correctas, no seremos más que intérpretes de doctrinas ajenas»

Y si mientras estamos hablando crece el murmullo o alguno de los presentes empieza a burlarse de nosotros, nos azoramos . ¿Dónde está lo que decías, filósofo? ¿De dónde sacabas lo que proferías? De los mismísimos labios. Entonces, ¿por qué ensucias los recursos ajenos? ¿Por qué juegas como a los dados con lo más importante? Una cosa es poner en la despensa pan y vino y otra comer. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.9.16-17

Y efectivamente, a través de esta misma metáfora, de la comida y el comer, lo mismo ocurre con la práctica. Sin habernos ejercitado arduamente en las disciplinas del estoicismo, por mucho que hayamos comprendido, o leído las enseñanzas, de nada nos va a sevir. Sea por el motivo de no haber asimilado bien el concepto dado que solo a través de la práctica se puede llegar a asimilar (según lo que propone Sócrates y contrario a lo que propone el concepto de Akrasia), o bien, planteado la figura tripartita del alma, siendo necesaria ejercitar la predominancia la razón por encima del resto, todo acaba convergiendo en el mismo concepto: La Práctica

Si unimos el concepto de la motivación orientada a la Razón que proponía en los primeros párrafos de este pasaje, junto a la práctica orientada a las 3 disciplinas estoicas (Prokopton), surge definitivamente el planteamiento que Epicteto nos trata de mostrar como objetivo final en una vida.

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