Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro II. Pasajes X-XI [CITA ESTOICA] [DIA 86]

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro II – Pasaje X

Piensa quién eres: lo primero, un hombre; es decir, que no tienes nada superior al albedrío, sino que a él está subordinado lo demás, y él mismo no puede ser esclavizado ni subordinado. Mira entonces de quiénes te distingues por la racionalidad. Te distingues de las fieras, te distingues de las ovejas. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.10.1-2

Este pasaje trata sobre los deberes y las responsabilidades que conllevan los «títulos» o «roles» que nos atribuimos en la vida. En cierto grado esto entra en sintonía, con la linea de la no-indiferencia ante los deberes de los indiferentes que ya venía comentándose en palabras de Epicteto desde algunos pasajes atrás.

El primer «rol» al que hace referencia es al del hombre, y como tal, a la «propiedad» fundamental y divina que ya conocemos, la Razón, y la necesidad imperiosa de darle a esto prioridad ante todo.

Después de eso, acuérdate de que eres hijo. ¿Cuál es la misión de esa persona? Considerar que todo lo suyo es de su padre, obedecer en todo, no hacerle nunca reproches ante nadie ni decirle o hacerle nada perjudicial, apartarse y ceder en todo colaborando con él en la medida de sus fuerzas.  – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.10.7

En segundo lugar, habla de otro rol, el de hijo. En este sentido se ve claramente la perspectiva conservadora (que no más mala por ello), de Epicteto ante la soberanía del padre. Es interesante observar como Epicteto figura la pregunta: «¿Cuál es la misión de esa persona?«. En la versión de Robin Hard, no habla de misión, sino de rol. En el texto original, hace referencia a «epangeliá«, ἐπαγγελία que mas bien diría que es algo así como «promesa». Quizá se parezca mas a misión, como una especie de «promesa con uno mismo»..

Y de ahí especifica esas cosas que debe hacer un «buen hijo», bajo su parecer lógico. No reprochar, no hacer nada perjudicial, ceder, y colaborar en la medida de las fuerzas. ¿Motivos por lo que esto encuadra dentro de una buena lógica? Totalmente desconocido. Esto es el parecer de Epicteto, y véase como los que hacen llamarse Estoicos Ortodoxos o tradicionales, lo toman como la Palabra del evangelio o de Pablo de Tarso para los católicos. Un argumento: «Si Epicteto dice que esto es lo lógicamente bien, será por algo«. He de decir que este precepto no tiene absolutamente nada que ver con el Estoicismo, y aunque lo diga Epicteto, es como si lo dice Agamenón o Fulano. No sienta ninguna cátedra en esta filosofía. Y como vengo diciendo desde muchos días atrás, esto es lo que más contradicción me provoca con el estoicismo. La «doble moral» de lo externo que esta «lógicamente bien», pero no moralmente bien, y que lo único que esta bien, es la Virtud.

Después de esto, sabe que también eres hermano. Y que para este papel se requiere ceder, ser dócil, hablar con corrección, no exigir nunca la posesión de nada ajeno al albedrío, sino dejar con gusto esas cosas para tener más de lo que depende del albedrío. Mira lo que significa a cambio de una lechuga —si tal fuera el caso—, o de un asiento conseguir su benevolencia; cuánta sería la ganancia.  – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.10.8-9

En la misma línea que el rol del hijo. Haciendo gala de interpretación, ¿es posible que Epicteto se refiriera a «Hermano» desde la perspectiva cósmica? ¿O es posible que esto fuera un discurso con una persona en particular, que tuviera hermanos en consanguinidad, y así los hiciera referencia? Quiero creer que es lo primero, y entender que en esto se basan los principios de la «Oikeiosis» extendida, semejante a los «parientes» que habla Marco Aurelio en sus Meditaciones, Libro II.1. Tendría sentido en este aspecto, y haría mención de una manera indirecta a esa «faceta» de la razón en la que es más importante ceder ante el prójimo que aferrarse a los indiferentes morales; independientemente de la ganancia que estos propongan. En cierto grado, con esta interpretación, sería lo más parecido al concepto de la virtud cardinal de la justicia, que encontraríamos en el Estoicismo literalmente.

Después de esto, si eres senador de alguna ciudad, sabe que eres senador. Si eres joven , que joven; si eres anciano, que anciano; si padre, que padre. Pues siempre, al venir a cuento, cada uno de estos nombres indica las acciones correspondientes.  – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.10.11

Y volviendo a tirar de interpretación, ¿puede ser que este hablando del concepto de «desarrollar una labor en esta vida», como quien hace referencia al «senador»? ¿O habla literalmente, del senador? Quiero volver a pensar que habla de lo primero. Y sacando un poco en conclusión, que una vez encuadrado dentro de una serie de roles, el deber es desarrollar una vida de acción conforme a los mismos. En gran medida, como comentaba al principio, este pasaje, quiere destacar esos deberes, responsabilidades, ante la «promesa» que nos fue encomendada a uno. La cuestión es realmente que la elección, viene determinada por «la lógica de vivir de acorde a esa Naturaleza Estoica» y no conforme a una libertad de decisión, como plantearían esos Epicúreos o incluso los Cínicos a traves de la Eleutheria.

A partir de aquí, Epicteto empieza a desdeñar todo aquello que no conforma a estos Roles. Y entra en un tema interesante especialmente para un sociedad moderna en la que se intentan abrir los paradigmas, y al mismo tiempo el conservadurismo empieza a quedar anclado como algo moralmente muy negativo (hay que decir, que otra cosa no, pero a Epicteto, al contrario de a Séneca y Marco Aurelio, no le falta parresia, y quizá por ello, muchos lo consideran muy sátiro y humorístico):

¿Qué echa a perder el que admite los manejos del marica? La virilidad. ¿Y el que lleva a cabo esas prácticas? La virilidad y muchas otras cosas. ¿Qué echa a perder el adúltero? Al hombre respetuoso, continente, decente, al ciudadano, al vecino. ¿Qué echa a perder el que se encoleriza? Otra cosa. ¿El cobarde? Otra cosa. Nadie es malo sin perdida ni castigo. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.10.18

En este caso, con la traducción de «marica», hace referencia al Catamito (κίναιδος), nombre que recibe en la mitología griega un joven amante de Zeus, Ganímedes. Se especula que en aquél personaje, entonces, estaba visto como una figura viciosa en términos contrarios a la Virtud, y como indica la Wikipedia, aquel que actuó simplemente como «copero» de los dioses. Realmente no se conforma necesariamente con la traducción más moderna (prostituto/a), y creo que más bien la percepción que tenemos en el presente sobre algunos términos, quizá tampoco se conformará culturalmente con aquel entonces. 1500 años del más absoluto establecimiento religioso-cultural ha forjado en hierro, radicalmente la concepción de muchas cosas, pero en esencia, y en resumen, aquí Epicteto habla justamente de los «contra-roles» por así llamarlos. Todo aquello, que fuera de la acción apropiada, o el vicio, suele acabar degenerando y corrompiendo la Virtud, y en consecuencia, la Eudaimonia

—Entonces, ¿qué? ¿No he de perjudicar a quien me perjudica? En primer lugar, mira en qué consiste el daño y acuérdate de lo que oíste a los filósofos. Pues si el bien está en el albedrío y el mal igualmente en el albedrío, mira si no es esto lo que estás diciendo: «Entonces, ¿qué? Puesto que aquél se perjudicó a sí mismo al hacerme a mí una injuria, ¿no me perjudicaré yo a mí mismo haciéndole alguna injuria a él?» ¿Por qué entonces no nos representamos algo de eso, sino que pensamos que donde hay detrimento corporal o de la hacienda, allí hay daño; y en donde detrimento del [28] albedrío, no hay ningún daño?. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.10.24-27

Y terminando, en la línea sobre lo que se pierde, al actuar viciosamente, concluye comentando en lo que se pierde también, no actuando conforme a la Virtud. ¿Quien pierde más? El que ofende o el que reacciona a la ofensa? Desde una perspectiva personal, el que ofende podría perder, pero esto es irrelevante para nosotros. ¿por qué? Porque es ajeno a nuestro albedrío. Pero desde luego, si nosotros reaccionamos ante la ofensa, perderemos seguro porque somos nosotros, los que damos pie a actuar en contra de la Razón, y por ende, viciosamente.

Otro aspecto más de esa insistencia de Epicteto en cuanto a la necesidad forzosa, de vivir movidos o motivados exclusivamente por la Recta Razón.

Epicteto. Disertaciones Con Arriano – Libro II – Pasaje XI

Por eso todos nos servimos de las palabras e intentamos adecuar las presunciones a los seres en particular.
—« Hizo bien».
—« Como debía».
—« Como no debía».
—« Tuvo mala suerte».
—« Tuvo buena suerte».
—« Es injusto».
—« Es justo».
¿Quién de nosotros evita esas palabras? ¿Quién de nosotros retrasa su uso hasta haber aprendido, como hacen con los trazos de las letras o con las notas musicales los que no saben? La causa es ésta: que venimos ya como instruidos por la naturaleza de algunas cosas en ese terreno y, a partir de ello, añadimos también la opinión injustificada. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.11.4-6

De vuelta al tema de las pre-cogniciones, presunciones, o juicios de valor, Epicteto pone una lista de ejemplos de lo que ha de evitarse cuando uno es un ignorante (no es un sabio Estoico en definitiva). Esto entra en sintonía con el concepto de moral vacía que propone el Estoicismo ante el mundo. Venimos por naturaleza (Oikeion), instruidos a opinar injustificadamente, principalmente movidos por los impulsos, compartidos entre la mayoría de los seres vivos, y no nos hacemos conscientes de la necesidad de re-activar el «Logos» para hacer un correcto uso de nuestra razón durante todas aquellas circunstancias de la vida que nos acontecen

Ahí está el principio de la filosofía: el sentimiento de la contradicción mutua entre los hombres y la búsqueda de dónde se originan la contradicción y el reproche y la desconfianza del simple parecer; cierta investigación sobre si el parecer es un parecer correcto y la invención de algún canon, como para los pesos hemos inventado la balanza y para lo derecho y lo torcido la regla. Eso es el principio de la filosofía: ¿está bien todo lo que les parezca a todos? ¿Y cómo es posible que esté bien lo que se contradice ? Por tanto, no todo.- Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro II.11.13-14

Dice Epicteto: ¿Como es posible que este bien lo que se contradice?. Para unos esta bien la pena de muerte, y para otros esta mal. Para unos estan bien ciertas formas de alimentarse y para otros estan mal. Para unos es correcto una cosa y para otros lo mismo es totalmente nefasto. ¿Como es posible ir atribuyendo un moral a cosas de la vida de manera contradictoria, según la persona o según cultura?. Nos asociamos a un tema físico, metafísico u ontológico. Así de simple. Los Estoicos planteando, que realmente solo existe un bien, y es la recta razón. ¿Existe alguna cultura que piense que la Recta Razón esta mal? ¿Que es mejor guiarse por los impulsos? Seguramente sí, y es quizá este el único elemento al que se aferran los estoicos dado el planteamiento hipotético al que se le dio a la Razón: Una inspiración divina, o como decía, en el pasaje VIII del segundo libro, el hijo huérfano de la naturaleza divina del panteísmo estoico.

He ahí la suprema importancia de definir una hipótesis física para que todo vaya conforme a la misma. Si consideramos que la Razón, es divino, y lo divino es lo mejor, o quizá incluso, lo único bueno, entonces la Razón es lo único bueno (lógica pura). Y lo no divino, es lo malo o lo vicioso si actuamos conforme a ello (movidos por ello). Si simplemente no actuamos en ninguna dirección ante algo, entonces es lo indiferente. Otro resumen en conclusión, desde otra perspectiva del Estoicismo.

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