Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIV-XV [DIA 144]

Obremos, pues, como sabiendo que no debemos vivir para el cuerpo, pero que no podemos vivir sin él. Cuando se le ama demasiado, nos agita el temor, nos agobian los cuidados y estamos expuestos a mil disgustos. El que adora a su cuerpo, no aprecia lo honesto como debe. Convengo en que se le ha de cuidar, pero a condición de abandonarle al fuego, cuando así lo pidan la razón, la dignidad y la fe. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.14.2

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. X-XI [DIA 141]

Dícese que Crates, que era discípulo de Estilpón, de quien acabo de hablar, habiendo encontrado un joven que paseaba aisladamente, le preguntó qué hacía tan solo. «Hablo conmigo mismo,» le contestó; a lo que replicó Crates: «Cuida mucho de no encontrarte en mala compañía.». – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.10.1

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. V [DIA 137]

Procuremos que nuestro exterior esté conforme con el pueblo y que el interior no se le parezca en nada. Que nuestra toga no sea espléndida ni sórdida. No tengamos platos de oro cincelado, pero no creamos que es prueba de temperancia privarnos de oro y plata en nuestra mesa. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.5.2-3

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. I-II [DIA 135]

Persuádete de que te escribo cosas ciertas: nos arrebatan parte del tiempo, nos lo sustraen o la dejamos perder. La peor de todas estas pérdidas es la que ocurre por negligencia propia; y, si atentamente lo consideras, verás que se emplea considerable parte de la vida en obrar mal, mayor aún en no hacer nada, y toda en hacer lo contrario de lo que se debía.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.1.1

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes XI [DIA 131]

Dudan algunos sobre si en la naturaleza del hombre está contenida la sociabilidad. Sin embargo, no me parece que éstos mismos duden de que, desde luego, la limpieza sí está contenida y de que si en algo se aparta de los animales es precisamente en esto. – Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.11.1

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VII [DIA 128]

—¿Qué hace temible al tirano?
—La guardia personal —responde— y sus espadas y el que vigila su cámara y los que rechazan a los que quieren entrar. […]
Por tanto, si se le acerca uno que no quiere ni morir ni vivir a todo trance, sino como le venga dado, ¿qué le impide acercarse sin temor? Nada. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.7.1,4

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes I Parte 4 [DIA 123]

Después de haber hecho un paréntesis de algo más de un mes en el análisis de los fragmentos de las Disertaciones de Epicteto por Arriano, vuelvo a retomar por el primer pasaje del cuarto libro, que como ya se observa hasta la fecha, es con diferencia el más largo de todos los volúmenes conocidos.

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Contradicciones Estoicas: Dilema filosófico Parte I [DIA 117]

Hace ya tres semanas que no escribo nada en esta página y existe una razón bastante importante que hoy he tomado la decisión de explicar a fondo, pese a que todavía no tengo pleno convencimiento sobre la materia: El enorme dilema que encontré en la actualidad por causa de una serie de contradicciones estoicas que observado desde el inicio de mi andadura.

Más en detalle existen tres contradicciones estoicas que quiero tratar de manera individual y en el futuro poder seguir ampliando, incluso quizá resolviendo, o sirviendo como base de una posible alternativa al estoicismo incluso que no tenga que ser necesariamente esta filosofía en particular como alguna de las propuestas realizadas por los Estoicos Modernos. Es importante destacar que existe un alto grado de posibilidad errática en mis palabras y es por ello que quiero aprovechar esta introducción como aviso dado que eventualmente sigo trabajando y leyendo diariamente para despejar todas las dudas que me han venido surgiendo.

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Epicteto. Disertaciones. Libro III. Pasajes XXIV [DIA 112]

En este pasaje, Epicteto trata específicamente sobre la gestión personal de los preferidos indiferentes. No es la primera vez que trata esto, pero aquí deja clara su visión, de una manera más extensiva de lo normal (más cercana al cinismo de lo normal) acerca de los indiferentes morales. En definitiva: Debe existir gran cautela, en cuanto al disfrute de ellos se refiere, conservando la precaución ante la afición desmedida a los mismos, dado que con el tiempo y la costumbre, podemos vernos atrapados por ellos; y ante su perdida, pueden causarnos un sufrimiento innecesario bajo las premisas que predica la filosofía estoica. En este caso, Epicteto recuerda una cosa: Cuando tratamos con indiferentes es necesario tener presente en todo momento un detalle: Se pueden ir en cualquier momento, si son objetos, nos los pueden robar, se pueden romper. Si son personas como en este caso, pueden morir o pueden abandonarnos. Esto en definitiva es la práctica diaria del recordatorio de Impermanencia. Siempre que tratemos con cualquier indiferente, parar por un momento y recitarse un pequeño mantra para recordar esa impermanencia: “Quiero mucho a esta persona, pero esta persona es mortal y se irá algun día”.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes XXIII [CITA ESTOICA] [DIA 111]

Así pues, cuando digas: «Venid aquí y ved cómo os pronuncio una lección», mira primero no lo hagas al azar. Si hallas que tienes una referencia, mira si es a lo que se debe. ¿Quieres ser de utilidad o ser alabado?

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