Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIV-XV [DIA 144]

Obremos, pues, como sabiendo que no debemos vivir para el cuerpo, pero que no podemos vivir sin él. Cuando se le ama demasiado, nos agita el temor, nos agobian los cuidados y estamos expuestos a mil disgustos. El que adora a su cuerpo, no aprecia lo honesto como debe. Convengo en que se le ha de cuidar, pero a condición de abandonarle al fuego, cuando así lo pidan la razón, la dignidad y la fe. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.14.2

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 2. XIII [DIA 143]

El atleta que no ha sido vencido todavía no puede llevar grandes bríos al combate; estos bríos solamente son propios de aquel que ha derramado su sangre y a quien han roto los dientes; que arrojado al suelo, ha sostenido a su enemigo sobre su cuerpo, y que sin desfallecer se levantó más valeroso que antes y volvió a la lucha lleno de esperanza. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro II.13.2

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. VI-VII [DIA 138]

Si se me ofreciese la sabiduría a condición de tenerla oculta y no comunicarla a nadie, la rechazaría. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.6.4

Empiezo esta Epístola con un fragmento que podría no tener relación alguna con la temática de la misma, pero que si surte efecto como un epílogo. En este sentido, y de manera muy semejante a como vimos unos días atrás, con una epístola parecida, relativa a la confianza con los amigos, para Séneca queda patente que su relación es claramente diferente al resto de los Estoicos, y en gran medida lo establece casi como un bien. Cuando revisábamos todas la Disertaciones con Arriano de Epicteto, se pudo observar como de manera diferente, Epicteto advertía, que aunque esté bien estar rodeado de buena compañía (y en Marco Aurelio también se ve esto), y que de hecho, debemos confiar en la misma; no debemos asumir ni priorizar nunca esto por encima de la Virtud: Por el contrario, en este pasaje veremos que Séneca casi dice exactamente lo contrario (aunque evidentemente esto esta abierto a interpretación, y seguramente otra persona que lo leyese sacaría una conclusión totalmente opuesta). En unas Epístolas, más adelante, Séneca matizará esto un poco, aunque seguirá dándole ese cariz especial, que ningún otro estoico hace de manera semejante.

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. III-IV [DIA 136]

Después de la amistad, todo se debe creer; antes, todo debe deliberarse. Gentes hay que, invirtiendo el orden y en contra de los preceptos de Teofrasto, examinan después de amar, y cesan de amar cuando han examinado. Medita largamente si debes recibir en amistad a alguno, y cuando hayas resuelto hacerlo, recíbele con el corazón abierto, y habíale con tanta confianza como a ti mismo.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.3.2

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. I-II [DIA 135]

Persuádete de que te escribo cosas ciertas: nos arrebatan parte del tiempo, nos lo sustraen o la dejamos perder. La peor de todas estas pérdidas es la que ocurre por negligencia propia; y, si atentamente lo consideras, verás que se emplea considerable parte de la vida en obrar mal, mayor aún en no hacer nada, y toda en hacer lo contrario de lo que se debía.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.1.1

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OpenStoic: Nuevo Proyecto de Documentacion [DIA 134]

Muchos habrán podido comprobar que en los últimos días, he venido usando algunas imágenes, con un enlace peculiar en una de las esquinas, haciendo referencia a una nueva página de estoicismo: OpenStoic. En el día de hoy quiero aclarar que significa esto y cual va a ser la motivación llevada adelante en estas últimas semanas para dar a luz a este nuevo proyecto que me servirá particularmente de apoyo para las meditaciones futuras de esta página y simultáneamente, como fuente de documentación pública sobre la filosofía estoica.

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes XII-XIII [DIA 133]

Cuando relajes un momento la atención, no te pienses que la recuperarás cuando quieras, sino ten a mano que, por el error de hoy, por fuerza tus asuntos irán peor en lo demás. Pues, en primer lugar, nace la peor de todas las costumbres, la de no poner atención; luego, la de diferir la atención. Sabe que constantemente estás retrasando para otro y otro momento la serenidad, la compostura, el estar y vivir conforme a naturaleza. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.12.1-2

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VIII [DIA 129]

«Ése se baña deprisa». ¿Es que hace mal? Desde luego que no. Sino, ¿qué? Que se baña deprisa. «Entonces, ¿está todo bien?» De ningún modo, sino que lo que procede de opiniones correctas, bien, y lo que de malas, mal. Pero tú, hasta que te enteres de la opinión por la que alguien hace cada cosa, ni alabes la acción ni la censures. Un parecer no se juzga fácilmente por lo exterior. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.8.1-3

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