Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. VIII-IX [DIA 140]

Enseño a los demás el camino recto, que he conocido demasiado tarde y después de haberme fatigado errando de un lado para otro. Clamo a voces: «Evitad todo lo que agrada al vulgo, todo lo que concede la casualidad, y considerad sospechosos todos los dones de la fortuna. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.8.3

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. VI-VII [DIA 138]

Si se me ofreciese la sabiduría a condición de tenerla oculta y no comunicarla a nadie, la rechazaría. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.6.4

Empiezo esta Epístola con un fragmento que podría no tener relación alguna con la temática de la misma, pero que si surte efecto como un epílogo. En este sentido, y de manera muy semejante a como vimos unos días atrás, con una epístola parecida, relativa a la confianza con los amigos, para Séneca queda patente que su relación es claramente diferente al resto de los Estoicos, y en gran medida lo establece casi como un bien. Cuando revisábamos todas la Disertaciones con Arriano de Epicteto, se pudo observar como de manera diferente, Epicteto advertía, que aunque esté bien estar rodeado de buena compañía (y en Marco Aurelio también se ve esto), y que de hecho, debemos confiar en la misma; no debemos asumir ni priorizar nunca esto por encima de la Virtud: Por el contrario, en este pasaje veremos que Séneca casi dice exactamente lo contrario (aunque evidentemente esto esta abierto a interpretación, y seguramente otra persona que lo leyese sacaría una conclusión totalmente opuesta). En unas Epístolas, más adelante, Séneca matizará esto un poco, aunque seguirá dándole ese cariz especial, que ningún otro estoico hace de manera semejante.

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. III-IV [DIA 136]

Después de la amistad, todo se debe creer; antes, todo debe deliberarse. Gentes hay que, invirtiendo el orden y en contra de los preceptos de Teofrasto, examinan después de amar, y cesan de amar cuando han examinado. Medita largamente si debes recibir en amistad a alguno, y cuando hayas resuelto hacerlo, recíbele con el corazón abierto, y habíale con tanta confianza como a ti mismo.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.3.2

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OpenStoic: Nuevo Proyecto de Documentacion [DIA 134]

Muchos habrán podido comprobar que en los últimos días, he venido usando algunas imágenes, con un enlace peculiar en una de las esquinas, haciendo referencia a una nueva página de estoicismo: OpenStoic. En el día de hoy quiero aclarar que significa esto y cual va a ser la motivación llevada adelante en estas últimas semanas para dar a luz a este nuevo proyecto que me servirá particularmente de apoyo para las meditaciones futuras de esta página y simultáneamente, como fuente de documentación pública sobre la filosofía estoica.

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes XII-XIII [DIA 133]

Cuando relajes un momento la atención, no te pienses que la recuperarás cuando quieras, sino ten a mano que, por el error de hoy, por fuerza tus asuntos irán peor en lo demás. Pues, en primer lugar, nace la peor de todas las costumbres, la de no poner atención; luego, la de diferir la atención. Sabe que constantemente estás retrasando para otro y otro momento la serenidad, la compostura, el estar y vivir conforme a naturaleza. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.12.1-2

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Divina Providencia Estoica: ¿Necesidad o Recurso? [DIA 132]

Hoy ha sido un día curioso, en cuanto al tratamiento con los grupos de filosofía estoica se refiere: Después de todo este tiempo, me han expulsado del grupo anglosajón de Estoicismo Tradicional, un grupo que personalmente veía como interesante, porque aportaba una visión religiosa del Estoicismo, especialmente relacionada a la Divina Providencia Estoica, y a lo que evidentemente me atraía un grado de desconcierto diario. Quizá este desconcierto era el que me motivaba día a día a seguir escarbando en esa supuesta religiosidad estoica, en la que no encontraba ni un sustento, que en el fondo diera validez a su reivindicación.

La cuestión es que este evento, me ha dado una oportunidad para salirme un poco de la rutina del análisis de fragmentos estoicos, y en la meditación de hoy, poder reflexionar un poco sobre aquellos conceptos que aun no me quedan claros del todo, acerca de la “teología del estoicismo”; y porque en el fondo creo que ni siquiera los creyentes fervientes tienen una base solida para fundamentarlos.

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VII [DIA 128]

—¿Qué hace temible al tirano?
—La guardia personal —responde— y sus espadas y el que vigila su cámara y los que rechazan a los que quieren entrar. […]
Por tanto, si se le acerca uno que no quiere ni morir ni vivir a todo trance, sino como le venga dado, ¿qué le impide acercarse sin temor? Nada. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.7.1,4

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VI [DIA 127]

—Entonces, ¿estás preparado para convencer al vulgo de que, en efecto, ninguna de esas cosas es un mal, sino que es posible ser feliz pobre, sin cargos y sin honores, o para mostrarte a ellos rico y poderoso? Porque, de esos dos caminos, el segundo es propio de un fanfarrón, insignificante y que no vale nada. Y su consecución mira por qué medios llegaría: tendrás que usar esclavos y conseguir algo de vajilla de plata y, si es posible, mostrar la misma muchas veces donde se vea y procurar que no se note que es la misma, y vestimentas radiantes y las demás pompas y hacerte ver honrado por los notables e intentar cenar con ellos o, por lo menos, que parezca que lo haces. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.6.4

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes V [DIA 126]

El hombre bueno y honrado ni disputa él mismo con nadie ni, en la medida de sus fuerzas, se lo permite a otro. Para nosotros es ejemplo también de esto, como de las demás cosas, la vida de Sócrates, que no sólo rehuyó la disputa en todas las situaciones, sino que además no permitía a los otros disputar. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.5.1-2

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes II-III [DIA 124]

Elige, pues, si quieres ser querido igual por los de antes siendo igual que eras antes o, siendo mejor, no obtener lo mismo. Pues si esto es mejor, afírmalo ahora mismo y que no te distraigan los otros razonamientos. Pues nadie puede progresar dedicándose a dos cosas. Pero si prefieres esto a todo, si quieres dedicarte sólo a esto, esforzarte por esto, deja todo lo demás. Si no, esa duplicidad te hará de las dos maneras: ni avanzarás en la medida adecuada ni conseguirás lo que antes conseguías. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.2.3-5

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