Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. XII [DIA 142]

La edad avanzada, pero que aun no es decrépita, es muy agradable, y hasta creo que el que ha llegado a la extremidad tiene sus placeres, o al menos le sirve de placer el no necesitarlos ya. ¡Cuan dulce es verse librado de los movimientos impetuosos! «Desagradable es, dirás, tener siempre la muerte delante de los ojos;» pero los jóvenes deben tenerla tan presente como los ancianos, porque no se nos llama por turno, y además nadie es tan viejo que no pueda esperar vivir un día más. – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.12.5-6

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Motivación de los Indiferentes y de la Virtud [DIA 139]

No hagas cosa alguna de mala gana, ni hagas tus cosas sin respecto al bien común; nada harás sin examinarlo de antemano, ni lo harás arrastrado de alguna pasión. No busques un adorno afectado de palabras para explicar tus pensamientos; no seas amigo de hablar demasiado, ni hombre de muchos negocios. Antes bien, procura que ese tu dios o tu espíritu sea el conductor y guía de un varón grave, de un anciano, de un ciudadano amante del pueblo, de un romano, de un príncipe tan resuelto como el que más a partirse de esta vida sobre la marcha al mismo punto que oyere la señal de la retirada. Nunca necesites de juramento ni de testigo alguno para ser creído. A más dé esto mantén un semblante placentero, indicio de un ánimo que no necesita de que otros le procuren su tranquilidad interior; es menester, pues, que te mantengas sobre ti, no necesitando otro apoyo. – Marco Aurelio, Meditaciones, Libro III.5

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Seneca. Epistolas Morales a Lucilio. Libro 1. I-II [DIA 135]

Persuádete de que te escribo cosas ciertas: nos arrebatan parte del tiempo, nos lo sustraen o la dejamos perder. La peor de todas estas pérdidas es la que ocurre por negligencia propia; y, si atentamente lo consideras, verás que se emplea considerable parte de la vida en obrar mal, mayor aún en no hacer nada, y toda en hacer lo contrario de lo que se debía.  – Séneca, Epístolas Morales a Lucilio, Libro I.1.1

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes IX-X [DIA 130]

Cuando veas a otro con un cargo, opón que tú tienes el no necesitar un cargo. Cuando veas a otro con riquezas mira qué tienes en lugar de eso. Pues si no tienes nada en su lugar, eres un desdichado. Y si tienes el no tener necesidad de riqueza, date cuenta de que tienes más y mucho más valioso. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.9.1-2

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes VI [DIA 127]

—Entonces, ¿estás preparado para convencer al vulgo de que, en efecto, ninguna de esas cosas es un mal, sino que es posible ser feliz pobre, sin cargos y sin honores, o para mostrarte a ellos rico y poderoso? Porque, de esos dos caminos, el segundo es propio de un fanfarrón, insignificante y que no vale nada. Y su consecución mira por qué medios llegaría: tendrás que usar esclavos y conseguir algo de vajilla de plata y, si es posible, mostrar la misma muchas veces donde se vea y procurar que no se note que es la misma, y vestimentas radiantes y las demás pompas y hacerte ver honrado por los notables e intentar cenar con ellos o, por lo menos, que parezca que lo haces. –  Epicteto, Disertaciones con Arriano, Libro IV.6.4

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Epicteto. Disertaciones. Libro IV. Pasajes I Parte 4 [DIA 123]

Después de haber hecho un paréntesis de algo más de un mes en el análisis de los fragmentos de las Disertaciones de Epicteto por Arriano, vuelvo a retomar por el primer pasaje del cuarto libro, que como ya se observa hasta la fecha, es con diferencia el más largo de todos los volúmenes conocidos.

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Vicio Unico: Refactorizando los Vicios Cardinales [DIA 122]

Cuando empecé a leer los primeros textos estoicos originales, por alguna razón que todavía no tengo muy clara, llegué a la conclusión que solo existía una única Virtud: La Recta Razón. Este pensamiento posiblemente venga de haber leído alguno de los tratados de Aristón, o aún más posiblemente de las sugerencias de Epicteto en sus Discursos. El caso es que como veremos en la meditación del día, incluso Zenón también tuvo en sus orígenes este planteamiento. Pero si hay algo que se mantiene firme durante toda la filosofía es una cosa: Existe una subdivisión del Vicio en 4 apartados: el Dolor, el Afecto, el Deseo y el Miedo. Por eso hoy me gustaría sugerir un nuevo planteamiento fruto de la reflexión: ¿Podría plantearse al igual que en el caso de la Virtud, un Vicio Único?

Y no es solo por una cuestión de refactorizar el planteamiento original, también existe un motivo del que me gustaría introducir hoy para adentrarme en un futuro con más detalle.

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Caso Practico de Estoicismo Parte 3 [DIA 121]

Iniciando el último caso práctico de la serie que vengo comentando en los últimos días, hoy voy a tratar un tema que me resulta muy interesante desde la perspectiva del Estoicismo, dado que integra una cuestión que ya vengo introduciendo y he estado dando prioridad desde unas semanas atrás: La relación de la Virtud de los roles en la vida

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Epicteto. Disertaciones. Libro III. Pasajes XXIV [DIA 112]

En este pasaje, Epicteto trata específicamente sobre la gestión personal de los preferidos indiferentes. No es la primera vez que trata esto, pero aquí deja clara su visión, de una manera más extensiva de lo normal (más cercana al cinismo de lo normal) acerca de los indiferentes morales. En definitiva: Debe existir gran cautela, en cuanto al disfrute de ellos se refiere, conservando la precaución ante la afición desmedida a los mismos, dado que con el tiempo y la costumbre, podemos vernos atrapados por ellos; y ante su perdida, pueden causarnos un sufrimiento innecesario bajo las premisas que predica la filosofía estoica. En este caso, Epicteto recuerda una cosa: Cuando tratamos con indiferentes es necesario tener presente en todo momento un detalle: Se pueden ir en cualquier momento, si son objetos, nos los pueden robar, se pueden romper. Si son personas como en este caso, pueden morir o pueden abandonarnos. Esto en definitiva es la práctica diaria del recordatorio de Impermanencia. Siempre que tratemos con cualquier indiferente, parar por un momento y recitarse un pequeño mantra para recordar esa impermanencia: “Quiero mucho a esta persona, pero esta persona es mortal y se irá algun día”.

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Epicteto. Disertaciones con Arriano. Libro III. Pasajes VIII-IX [CITA ESTOICA] [DIA 103]

Igual que nos ejercitamos en las cuestiones sofísticas, así también deberíamos ejercitarnos todos los días en las representaciones. También ellas nos plantean cuestiones. «Murió el hijo de Fulano». Responde : «Ajeno al albedrío: no es un mal». «A Fulano le ha desheredado su padre». ¿Qué te parece? «Ajeno al albedrío: no es un mal». «El César le ha condenado». «Ajeno al albedrío: no es un mal». «Por esto se entristeció». «Depende del albedrío: es un mal». «Lo sobrellevó noblemente». «Depende del albedrío: es un bien». Y si nos acostumbramos a ello, progresaremos. Pues nunca asentiremos sino a aquello de lo que nace una representación comprensiva. «Se ha muerto su hijo». ¿Qué ha pasado? Que ha muerto su hijo. ¿Nada más? Nada. «Se ha hundido la nave». ¿Qué ha pasado? Que se ha hundido la nave. «Le han metido en la cárcel». ¿Qué ha pasado? Que le han metido en la cárcel . Lo de «le van mal las cosas», cada uno lo añade de su cosecha

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